Juan, el hijo de Zacarías

Fue un verdadero precursor, y hoy es patrono de muchos sitios, provincias, municipios y pueblos, de numerosas ciudades y países.

En diversas confesiones religiosas es venerado. Todos los cristianos le tienen fervor, y en el Islam es considerado uno de los grandes profetas. La iglesia católica, la Ortodoxa, la Anglicana, la Luterana y muchas más lo hacen suyo.

Fue hijo de Zacarías, un sacerdote, y de Isabel, prima de María la Virgen según uno de los evangelistas.

Sus padres estaban ancianos y su nacimiento le fue anunciado a Zacarías por Gabriel, el Arcángel. Como el viejo sacerdote Zacarías dudó de tal anuncio, Gabriel lo dejó mudo hasta que naciera la criatura. Y dice el evangelista que cuando María visitó a su prima Isabel, el niño de la anciana daba saltos en el vientre materno.

¿Coincidencias?

Ambos nacimientos fueron anunciados por el Arcángel Gabriel.

Juan, hijo de Zacarías e Isabel, tiene como fecha de nacimiento el 24 de junio del año I a. c. Jesús, el de Nazareth, hijo de María y José tiene como fecha de nacimiento otro 24, el de diciembre, exactamente seis meses después.

Y como para que no queden dudas, son ellos los únicos a los que la Iglesia Católica celebra el natalicio. El 24 de junio nace Juan, El Bautista, y el 24 de diciembre nace Jesús, el de Nazareth. Ambos en solsticio. Ambos murieron martirizados.

Juan y Jesús

El hijo de Zacarías nunca se consideró a sí mismo profeta, pero los estudiosos dicen que cumplió las profecías de Elías y que además predijo.

Siempre se refirió a sí mismo como alguien que clamaba en el desierto. No se refería al desierto geográfico. Se refería a la sequedad de almas y de fe en esos momentos en los que comenzó a predicar. Es considerado el último profeta del llamado Antiguo Testamento.

Como quiera que se le ubique, Juan, el hijo de Zacarías e Isabel, fue un precursor. Fue su tarea cuando se le ve desde la lectura cristiana, desde la religión. Un verdadero precursor, y más allá fue un ser humano con tal grado de convicción en relación con su tarea que desafió a todo el que se le puso por delante, en contra de su prédica.

No se pone de acuerdo la Iglesia con la historia ni con las evidencias, pero Juan el Bautista muere decapitado por causa de su fe y de su irreverencia para decir verdades. Su muerte fue, según el Vaticano, el 29 de agosto, entre el 31 y el 36 de la era cristiana. Sus restos reposan, según conclusiones de expertos, en Palestina. Otros afirman que están en Siria y otros que están en otras partes, como están igualmente sus reliquias.

Es patrono de muchos sitios, provincias, municipios y pueblos, de muchas ciudades y hasta de países como Jordania y Puerto Rico. En el escudo de Puerto Rico se lee: “Joannes Est Nomen Eius” (Juan es su nombre).

¿Y cómo se instaló en Venezuela?

A partir de ser España uno de los países donde más se venera a San Juan el Bautista, bien pudo llegar de la mano de los religiosos o con los mismos bárbaros conquistadores, dados a las fiestas patronales, abundantes cuando se trata de Juan en el país hispánico.

En Venezuela San Juan Bautista está vinculado a la afrovenezolanidad, al complejo mundo de quienes fueron arrancados a la fuerza de sus tierras natales y sometidos a toda suerte de humillaciones y atropellos en sus traslados y asentamientos en América. No solo es venerado por los afrovenezolanos y en la costa. Existen fiestas en su honor en algunos pueblos no costeros, como Altagracia de Orituco o San Juan de los Morros, donde además existe el inmenso monumento (20 metros de altura) a San Juan Bautista conocido como el “Sanjuanote”, creación del escultor Alejandro Colina.

En el estado Lara también se le celebra en Duaca, al igual que en poblados del estado Sucre interiorano como Yaguaraparo, y de costa como San Juan de las Galdonas. En Nueva Esparta, estado insular, existe un hermoso valle y pueblo con su nombre: San Juan Bautista. Es de hacer notar que en algunos lugares del país no se guarda la línea rítmica que caracteriza a los festejos costeros, sino que los pueblos lo cantan y bailan a sus maneras, con los instrumentos usuales. En las poblaciones costeras solo los tambores y en algunas zonas las maracas marcan la alegría y el compromiso de los devotos.

San Juan y la gente

San Juan Bautista, como todos los santos de la Iglesia católica, fue “impuesto a los esclavizados” y también a los originarios del continente.

En diversos asentamientos, haciendas, plantaciones cada conglomerado humano esclavizado se las ingenió para preservar sus sistemas de creencias, sus oraciones, sus usos y costumbres, y su música. En esa complejidad de conocimientos y prácticas, Juan el Bautista fue asimilado y sus nuevos devotos proyectaron sobre él elementos de resistencia y de alegría, cada comunidad a su manera pero con algunos elementos comunes, siendo el tambor el más notorio y visible.

El santo de los católicos se transformó en la excusa perfecta para en su nombre dejar salir tanta represión emocional, tanta nostalgia por el lar nativo, tanta impotencia frente al amo explotador. San Juan dejó de ser el de los altares españoles para convertirse en el amigo de las casas y de las parrandas, en el argumento festivo de un pueblo que, como bien escribió el maestro músico Eduardo Serrano, canta cuando va a llorar.

Tanto en los toques y cantos a Juan el Bautista como en su ritual y albergue o residencia se tienen diversos matices.

Hay poblaciones donde San Juan es guardado en la Iglesia del pueblo, y hay poblaciones donde San Juan es custodiado y cuidado por una familia. Ambas formas conllevan ceremonias diferentes.

San Juan sale de templo

En los pueblos con costa San Juan es llevado al mar. En los poblados donde hay ríos San Juan es llevado allí. Se trata de rememorar y cumplir de alguna manera el pasaje bíblico del bautizo de Jesús en el río Jordán por parte de Juan. En la festividad venezolana San Juan es llevado al agua para ser bautizado por el pueblo. Se dice que en ese momento el agua del río es bendecida. Los devotos guardan de esa agua ya bendita para tenerla en sus hogares. También es ese momento tan especial y mágico se hacen diversas peticiones al santo, quien, según dicen los devotos, es muy milagroso.

Otro detalle del agua y San Juan es la lluvia, el agua que cae del cielo en su día, y después cinco días más tarde, en la celebración de San Pedro. Siempre llueve porque precisamente comienza la temporada lluviosa (por lo menos en Venezuela). Si no llueve hay preocupación.

Hay vinculación con la fiesta de San Juan y la productividad, sea producción, siembra y cosecha en la tierra, o buena pesca en el mar.

Se le pide, y se le agradece. Es así desde hace más de 400 años cuando junto con el dolor y la resistencia se sembraron en nuestras tierras esas raíces que tanto tienen que decir y producir todavía por la infinita riqueza cultural de África y de los afrodescendientes.

Cierto es que lo propio del catolicismo también quedó posicionado, pero a la vista está que el sincretismo fue el proceso, rico y complejo, que le permitió a África reconocerse en América, usando el ingenio para desechar sin levantar sospechas. Es una maravilla generada por la necesidad cultural y ancestral de permanecer.

Repiques y magia

Todos los tambores resuenan en San Juan, como en ninguna otra celebración ni antes ni después del 24 de junio.

Tambores San Juan

El Tambor Mina, considerado tambor macho, retumba junto a su hembra, la Curbata. Es una pareja de tambores que tienen un solo parche.

El Mina es un tambor de llamado, un tambor colectivo, un tambor para muchos. La Curbata es un tambor de pata. Está también el Culo e puya por su forma cónica, como de reloj de arena. Son tres y tienen dos parches. Con ellos se rinde homenaje al Bautista y también con el tambor Cumaco. Maracas y Laures (palitos) complementan el cuadro sonoro.

Tambores San Juan

Muchos nombres están asociados al ritmo y al canto: Sirena, Sangueo, Malembe, Banderas, Pañuelos, Capitana, Padrinos, Madrinas, Cofradías, Sombrero… Todo responde a una memoria, a la transmisión de los valores y códigos de aquella religiosidad del ancestro, de aquella resistencia.

A celebrar

El rojo y el blanco predominan en la celebración. Es así en numerosos pueblos y colectivos. Colores de Batalla, y de Alegría.

Todo comienza en todas las zonas de celebración la noche del 23, que es cuando se adornan los altares y se prepara la fiesta, que comenzará en la mañana del 24 de junio cuando San Juan será sacado de las casas (en los lugares donde eso sea así) para ser llevado a la iglesia. Y cuando la misa culmina comienza la fiesta, con distintos ribetes según sea la zona. San Juan recorrerá cada pueblo para detenerse en cada casa de devoción a recibir tributos y a dispensar Bendiciones. “Alelelé alelelá/ San Juan no duerme temprano/ San Juan sale a parrandear”… “Si San Juan lo tiene/ San Juan se lo da”.

Tambores San Juan

La fiesta se multiplicará, así como el baile, la camaradería y la gastronomía. Los pueblos desplegarán todo el sistema adivinatorio que asocian a San Juan Bautista: desparramar un huevo dentro de un vaso con agua para, según la forma que tome, conocer el futuro inmediato, colocar agujas en un plato con agua y observar si se acercan o no para interpretar asuntos amorosos, cortarse el cabello para generar abundancia y belleza a la cabellera… En fin, que el Bautista da para eso y para más, y cuando su fiesta culmine se quitará el sombrero que tanto lo identifica con su pueblo y la aureola lo volverá a ratificar como santo en la iglesia.

Sea en los poblados del interior del país o en la propia capital venezolana, donde en varias parroquias también se le venera y se cumple su fiesta, se guardarán las banderas y desde ya se añorará el próximo sonido de los tambores, los tambores de San Juan.

Fuente: Telesur

Los funerales en África

La muerte es un tema de muy alta sensibilidad en África, donde ser solidarios y compasivos con el dolor ajeno, respetar sus tradiciones y prácticas, contribuye al establecimiento y consolidación de las relaciones amistosas para toda la vida.

A las personas de este continente se les conoce por su alegría, a pesar de enfrentar penurias; y ellos celebran del nacimiento a la muerte, y esta última, aún se experimenta luctuosa y generalmente envuelta en el sacrosanto color negro.

El hecho de celebrar la vida del difunto permite que, durante los servicios memoriales en su honor, se evoque su tránsito por la Tierra, incluidos momentos de extraordinaria hilaridad ante recuerdos evocados con ese carácter, lo cual aporta una notable dosis de colorido al momento.



La cuestión de la muerte es muy abarcadora y disímil como el continente mismo: del cristianismo al islam, pasando por el hinduismo, el judaísmo o las religiones africanas; estos rituales sufrieron notables variaciones con el tiempo e incorporaron en forma paulatina algunas prácticas “más occidentales”, pero preservando otras de sagrada continuidad.

En África, la muerte tiene interpretaciones religiosas y culturales porque para sus habitantes, el curso de la vida es cíclico y no lineal, con la posibilidad de la reencarnación, aunque la modernidad contribuyó a cambiar el sentido de la muerte en ciertos grupos sociales, hacia una fase más clínica que espiritual.

La resignación de los africanos ante la muerte es distintiva y se aparta de la visión existente en otras culturas fuera de esas tierras, lo cual no proscribe el sentimiento y dolor reales ante la partida de un ser querido, pero ubica a esa persona en otra dimensión enmarcada en su cosmovisión.

Debido a la alta mortalidad -en un masivo territorio como África, asediado por diferentes enfermedades endémicas y otros fenómenos-, los funerales constituyen uno de los tres principales eventos a los que se acude con más frecuencia.

El número de asistentes a las exequias difiere mucho, pues además de la familia, amigos y otros allegados, pueden contarse también a los ‘voluntarios’ que se incorporan al homenaje, sin saber siquiera quién era el fallecido.

Este último caso representa para algunos una manera de rendir tributo al “finado desconocido”, pero en otros, es incluso una forma de llevarse un bocado gratis a la boca.

Rituales y cambios por la pandemia

En el contexto de la actual pandemia de la Covid-19 se registraron cambios circunstanciales sobre todo en algunas ceremonias y en el número de asistentes a los velorios.

Para muchas familias, la muerte de un familiar cercano o lejano es motivo de solicitud obligatoria de vacaciones y licencias para los que trabajan y de desplazamiento para aquellos que se encuentran fuera de la provincia, e incluso del país, práctica a la cual también se han sumado las amistades cercanas.

Los atuendos para los frecuentes funerales es variada, e incluye a aquellos que se viste modestamente, o simplemente cubre sus ropas con pañuelos, bléiser negros o blancos según sea el caso.

Por otro lado, la solvencia económica de las personas -sobre todo de las mujeres-, casi obliga a tener un nutrido ajuar funerario para no repetir prendas, al coincidir con las mismas personas en varios velatorios. Los familiares inmediatos también pueden ataviarse con ropas uniformes hechas para la ocasión, o pueden portar adornos identificativos en la ropa.

La manera de desarrollar los funerales cambia según la zona del continente, el origen, la ascendencia, la etnia, la raza, entre otros elementos asociados al difunto. Su extensión va desde pocas horas, que para algunos permite al occiso encontrarse más rápido con sus ancestros, hasta varios días e incluso, meses.

Para muchos, al muerto se le debe ofrecer lo mejor, incluido, lo que no tuvo en vida: la mejor ropa, el mejor féretro y la más pomposa despedida. En lugares como en Ghana confeccionan ataúdes de acuerdo con la profesión, las preferencias u otros factores asociados al desaparecido. Así, se elaboran simulaciones de aviones, autos, barcos y otros artefactos que constituyen verdaderas obras de arte.

Las flores también adornan esos momentos luctuosos y abarcan desde las naturales con elaborados arreglos, hasta las más simples, silvestres, o las artificiales. Los arreglos florales también pueden ser incorporados a la decoración exterior de la carroza fúnebre, en dependencia del país.

El luto puede durar días, semanas, meses e incluso, años. Hay lugares donde quienes enviudan no se pueden casar nuevamente; otros cambian su apariencia física, existen los que no socializan durante un tiempo, entre otras prácticas. La conocida ‘familia extendida africana’ en ocasiones deriva a que los descendientes o viudas del muerto, pasen a ser legalmente hijos o esposas de algún hermano de este.

En muchos de esos eventos se canta, se baila, e incluso, surgieron los funerales danzantes por encargo, con coreografías muy vistosas. Aún existen las plañideras en determinadas naciones, las cuales aportan con sus lamentos una visión más dramática del momento. De estas últimas, las hay voluntarias o rentadas.

Existen rituales que implican lavar el cuerpo del muerto y esa tradición entra a veces en conflicto con medidas sanitarias elementales de la vida moderna para evitar la propagación de enfermedades.

Durante la crisis del Ébola en África Occidental, entre 2014 y 2016, ese fue un factor que contribuyó a la propagación exponencial del virus entre personas sanas y ahora también ocurrió, aunque con menor incidencia, durante la actual pandemia de la Covid-19.

Dependiendo de la zona de África, también se puede arropar al muerto con la piel de un animal, se le pueden añadir objetos personales, sagrados, u otros que incluso se considere que pueda necesitar en la “otra vida”.

El espíritu del muerto se envía al otro mundo, razón por la cual el enterramiento es la práctica más aceptada, pues al ponerse en contacto con su tierra ancestral, el espíritu del fallecido sale de su cuerpo para habitar en el espíritu del mundo, pudiendo reencarnar en otra persona. Generalmente las cremaciones que tienen lugar en África son de personas de origen asiático.

La tradición dicta en partes del continente que la casa se prepara para honrar al finado y de ella sale para la iglesia, mezquita, sitio del servicio memorial, o directo al cementerio.

En tiempos modernos, las funerarias se contratan generalmente para conservar el cadáver si la tradición lo permite; en ella se prepara el cuerpo, pero a muchos no se les realiza autopsia.

Como parte de las exequias, hay sitios donde todas las fotos del difunto y los espejos se cubren o se viran contra la pared, mientras que en otros, al finado no se le saca por la puerta principal de la casa y una vez fuera, la procesión al cementerio se realiza en zigzag para que éste se confunda y no sepa regresar a su morada.

Los entierros pueden ocurrir en África desde tempranas horas del amanecer hasta el crepúsculo. Asimismo, hay numerosos ejemplos donde las honras tienen lugar días específicos de la semana, lo cual genera en ocasiones cierta congestión en los cementerios.

Como parte de las ceremonias más usuales en el campo santo, los asistentes lanzan puñados de tierra sobre el féretro o cuerpo del desaparecido antes de ser enterrado definitivamente. Las lápidas de las tumbas pueden ser muy sencillas como las de los musulmanes, o más elaboradas, con adornos, bustos y ángeles, en otras religiones.

Hay quienes creen en los espíritus, los exorcismos y otras supersticiones, y por tanto, se queman todos los objetos pertenecientes al difunto para que su alma descanse en paz. No hacerlo adecuadamente, puede ser considerado como irrespetuoso, deshonroso y fuente de desgracias posteriores.

Hay que disponer de suficiente comida y bebida para los que concurran al velatorio, lo cual se consigue con recursos de familiares, amigos y hasta “pasando el cepillo” entre los asistentes.

Los negocios funerarios han adquirido mucha prominencia, situándose entre los servicios más florecientes en África.

También los bancos supieron sacar ventaja de estos difíciles períodos familiares, las cuales van desde los depósitos a futuro para el funeral propio, hasta los créditos y préstamos que conceden para tales circunstancias, los cuales suelen dejar endeudados a los dolientes por años, o para toda la vida.

Por diversas razones, quien fallece en África es y será recordado por varias generaciones de sus descendientes.

Fuente: Prensa Latina

Por Ángel Villa Hernández, Embajador de Cuba ante la Unión Africana

Conoce el origen de celebración de la Cruz de Mayo en América Latina

La celebración de la Cruz de Mayo es una conmemoración religiosa cuyo origen en América Latina se remonta a la conquista española. 

En aquella época histórica, los misioneros desconocían la lengua de los nativos y aun así debían difundir el mensaje cristiano. Fue así que pensaron en la cruz, objeto de fácil construcción que colocaban a la vista de todos en la comunidad. Allí se administraban los oficios religiosos.

Los misioneros fundaron hermandades que se encargaron de mantener el culto a la cruz durante el mes de mayo, realizando una procesión en la que se le ofrecían flores y limosnas al santo objeto, mientras se convocaba a la gente para homenajearla.

Surgió así la tradición de “Vestir la cruz” el primero de mayo, y el día 3 concluía la festividad cuando la cruz del pueblo era llevada en procesión por la localidad. En el trayecto se cantaba y pasaba por las casas de los vecinos solicitando limosnas, hasta que era puesta en un altar preparado en algún inmueble del pueblo.

La también llamada “Fiesta de las cruces” se celebra en ciudades de España, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, Trinidad y Tobago, Argentina, Colombia y Venezuela.  

En muchos de estos lugares adornan las cruces con coloridas flores, se realizan procesiones, bailes o se venera el madero en los cerros o lugares visibles para toda la población.

Este año debido a la pandemia del coronavirus, la celebración estará suspendida en algunas naciones de América Latina, mientras que otras la festejarán, siguiendo las medidas preventivas sanitarias establecidas por la cuarentena.

Venezuela

En la actualidad, las fiestas de la Cruz de Mayo se acompañan con diferentes elementos culturales que dejan ver como la celebración ha evolucionado y se ha convertido en una verdadera fiesta patronal.

Diferentes manifestaciones musicales como los galerones, punto y llano, fulías, malagueñas, romances y tonos, son los que le dan el movimiento a la fiesta utilizando los instrumentos típicos de la diferentes regiones venezolanas como cuatro, mandolina, guitarra, tambor cuadrado, maracas y acordeón.

Durante las fiestas se suelen repartir bebidas y dulces típicos que cada casa en las comunidades prepara para que todos tengan algo que disfrutar.

El Salvador

En las comunidades indígenas de El Salvador, la celebración del Día de la Cruz anuncia el inicio de la época lluviosa. Para festejarla, se coloca una cruz de palo de jiote en jardines, patios o terrenos donde se cultiva, y se adorna esta con diversos tipos de papel de muchos colores, especialmente de “china”, en forma de cadenas, cortinas y toallas; además de flores y frutos de la temporada como mangos, “coyolitos”, jocotes y naranjas.

El ritual de “adorar” la Cruz se hace en el lugar donde ha sido colocada y consiste en arrodillarse y persignarse, hacer una pequeña oración y tomar alguno de los frutos que son colocados para este propósito.

México

En las culturas mesoamericanas se realizaban un ritual al inicio del ciclo agrícola durante los primeros días del año, que coincidía en fechas con la celebración de la Santa Cruz. Su objetivo era pedirle a Tláloc que la temporada de lluvias fuera generosa y garantizar así una buena cosecha.

Al llegar los españoles, muchos rituales prehispánicos se fueron amalgamando con los católicos. La devoción a la Santa Cruz no fue la excepción y fue mezclándose con la petición de lluvias. Con los siglos, y tras varias modificaciones, esta fiesta híbrida fue ubicada el primer domingo de mayo del calendario católico.

Ese día las cruces son bendecidas y adornadas con papel de china y flores de colores. Además, coincide con el día del albañil en la nación centroamericana.

Fuente: Telesur

Nuestra América Negra: Territorios y voces de la interculturalidad afrodescendiente

“Nuestra América Negra: Territorios y voces de la interculturalidad afrodescendiente” es una compilación de textos de diversos autores de la región en torno al tema de la afrodescendencia.

La compilación, editada por por la Universidad Bolivariana de Venezuela, fue realizada por Inés Pérez-Wilke y Flor Márquez. Tal como se describe en la presentación del libro, escrita por el profesor Reinaldo Bolívar, se trata de nueve ensayos elaborados por Nelson Aboy, Leda Maria Martins, Matilde Eljach, Alejandro Frigerio, Eva Lamborghini, Inés Pérez-Wilke, Pedro Alexander Cubas, Cristóbal Valencia Ramírez, Aiden Salgado Cassiani y Marta Mercedes Maffia.

Cada uno de ellos nos adentra en ineludibles aspectos relacionados con la afrodescendencia tales como la religión, la migración, la música, la oralidad, la educación universitaria y en suma con la pluriculturalidad, proporcionando herramientas científicas para abordar con propiedad el estudio de la insoslayable presencia africana en América.

En su conjunto, la propuesta de girar en torno a la interculturalidad afrodescendiente, si bien no se agota, cumple con la meta de ofrecer al lector, investigador o estudioso una valiosa bibliografía de consulta y referencia.

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Estudios Afrolatinoamericanos. Nuevos enfoques multidisciplinarios

El documento que hoy Afroamiga comparte en este espacio es una compilación de 50 ponencias presentadas por investigadores y especialistas durante las Terceras Jornadas del Grupo de Estudios Afrolatinoamericanos (GEALA), efectuadas en Argentina en el año 2013.

El texto agrupa las conferencias a través de diferentes capítulos:

• Parte I: Esclavitud y Espacio Social

• Parte II: Caminos a la libertad

• Parte III: Esclavizados y libertos. Sociabilidad

• Parte IV: Representaciones, educación, literatura, estereotipos

• Parte V: Afrodescendencia y Políticas Públicas

• Parte VI: Esclavitud, manumisiones, trabajo y fronteras

• Parte VII: Afrodescendencia: la situación hoy

• Parte VIII: Esclavitud, registros y religiosidades

• Parte IX: Religiosidades

• Parte X: Pensando las categorías racializadas

• Parte XI: Expresiones culturales de raíz afro en las Américas

• Parte XII: Trayectorias. Recorridos afrodescendientes en las Américas

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Cuadernos de Historia 16

Pensando en ti y en la facilidad que podemos ofrecerte a la hora de desarrollar tus tareas e investigaciones, compartimos contigo la serie Cuadernos de Historia 16 fue publicada a partir de 1985. Estos cuadernos, escritos por destacados especialistas, desarrollan en profundidad diversas temáticas de la historia universal y de la Historia de España. Su primera edición (1985) está compuesta de 300 cuadernos. La segunda edición (1995) está compuesta de 100 cuadernos.

En estos textos podrás conseguir información relacionada con la I y la II Guerra Mundial, el reparto de África, la disgregación del Islam, Los Incas, guerra en Asia, independencia de África, los antiguos esclavos, decubrimientos y descubridores, las cruzadas, el colonialismo, la ciencia del antiguo Egipto, La Guerra de Troya, Los Vikingos, La Revolución Industrial, Guerra del Golfo, faraones y pirámides, Revolución Francesa, El Renacimiento, la Revolución Rusa, La Guerra Civil Española, La Unión Europea, la revolución informática, entre muchos otros temas de gran relevancia.

En total cerca de 300 cuadernos que vale la pena revisar por su alto valor en contenido investigativo, acompañado de imágenes a color relativas a los diferentes asuntos objeto de estudio.

Descarga aquí los cuadernos en formato pdf

¿Por qué se celebra el día de los Reyes Magos?

¿Por qué se celebra el día de los Reyes Magos?

Cada 6 de enero se celebra el día de los Reyes Magos. En esta festividad se recuerda la adoración de la que fue objeto el niño Jesús por parte de los tres Reyes, como signo del reconocimiento del mundo pagano de que Jesucristo es el rey y salvador de la humanidad.

Este día es uno de los más esperados por los niños, dado que son los más pequeños del hogar los que suelen recibir regalos y las familias aprovechan para reunirse y compartir.

Muchas historias se han tejido en torno a esta festividad y de sus identidades. De acuerdo a la tradición de la Iglesia, los tres Reyes Magos se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar.

Se dicen que fueron tres visitantes extranjeros que, tras el nacimiento del niño Jesús, acudieron desde otros países para rendirle honores y entregarle obsequios de una gran riqueza simbólica como oro, mirra e incienso.

Los reyes son relacionados como hombres poderosos, nobles y sabios, posiblemente monarcas de naciones del oriente al Mediterráneo, y que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento del hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios.

Por tradición, en algunos países los tres Reyes Magos forman parte del pesebre junto al niño Jesús, la Virgen María y San José.

Hasta el año 474, aproximadamente, los restos de los reyes estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante de Oriente.

Posteriormente, fueron trasladados a la catedral de Milán, en Italia, para luego ser llevados hasta Colonia, Alemania, donde permanecen hasta la actualidad.

Los Reyes Magos en el Evangellio

El evangelio según Mateo es el único que hace referencia a unos magos (no menciona si eran reyes ni cuántos eran) quienes, tras seguir una supuesta estrella (la llamada estrella de Belén), buscan al “rey de los judíos que ha nacido en Jerusalén”, al que finalmente logran encontrar tras ser guiados por dicho cuerpo celeste.

Otros evangelios apócrifos afirman que los magos tenían algún vínculo familiar y que llegaron con tres legiones de soldados: una de Babilonia, una de Persia y otra de Asia. Interpretaciones posteriores revelaron que los magos fueron originarios de Europa, Asia y África.

Epifanía

La fiesta de los Reyes Magos es comúnmente llamada Epifanía, palabra que en griego significa manifestación, en el sentido de que Dios se revela y se da a conocer.

La Iglesia celebra como Epifanías tres manifestaciones de la vida de Jesús: la Epifanía ante los magos de oriente (manifestación a los paganos), Epifanía del Bautismo del Señor (manifestación a los judíos) y la Epifanía de las bodas de Caná (manifestación a sus discípulos).

Fuente: elinformadorvenezuela.com

Chimbangueles para San Benito

Bobures y otras poblaciones del Estado Zulia, ubicadas  en el borde sur del Lago de Maracaibo, y  los pueblos andinos, han mantenido por siglos la devoción a un Santo Negro al cual festejan con  chimbangueles, San Benito.

Los chimbangueles son una orquesta de tambores colgantes, expresión tangible de la cultura negroide  llegada desde África en tiempos de la esclavitud.

Los españoles, durante la conquista, en la zona sur del lago,  desarrollaron plantaciones de caña de azúcar, cacao, tabaco  con cuyos productos mantenían relaciones comerciales con México y la península hispánica.

Para ello utilizaron, en primer lugar, la mano de obra indígena sometidos al sistema de encomiendas. Bobures, Gibraltar y otras poblaciones de la subregión, eran, inicialmente, asiento de varios pueblos aborígenes que a la llegada del conquistador fueron forzados al trabajo de la tierra contra el cual reaccionaron oponiendo distintas formas de resistencia, unos huyeron a zonas inaccesibles, otros se enfrentaron militarmente, también hubo quienes optaron por la resistencia pacífica aceptando las condiciones para el cumplimiento de las duras tareas que le eran impuesta.

Estos hechos, sumados a  enfermedades desconocidas traídas por el conquistador, y para las cuales sus organismos no tenían desarrollados sistemas defensivos, ocasionó  su casi extinción, ante lo cual los hispanos recurrieron a un proceso masivo de importación de esclavos de África.

La presencia negra, según historiadores, traída predominantemente de diferentes pueblos de la costa occidental de África, influyó con su presencia al proceso forzado de mezcla cultural en el que se fusionaron saberes y creencias de los distintos lugares de origen. El resultado, la fusión de las tres culturas indígena, europea y africana. Es así como San Benito, imagen representativa católica europea, adquiere en sus rituales, diversos matíces, siendo muy evidentes  las expresiones de la cultura europea y africana.

Cantica,  Chocho, Ajé, Misericordia, Sangorongome vaya, Chimbangalero vaya, son voces que muestran vocablos africanos que unidos a la lengua castellana dan significado a los golpes de tambor que se ejecutan durante el recorrido procesional en el que una corte integrada por  mayordomo, capitanes, vasallos,etc, se encargan de cumplir roles de gobierno y custodia del santo y su festejo, garantizando una correcta y bien organizada celebración.

Los recorridos con la imagen de San Benito, son acompañados por una batería de diversos tambores. El conjunto instrumental lo constituyen siete membranófonos construidos con madera del árbol conocido como Lano o Balso, esta madera es blanda y liviana que hace mas viable el transporte de los mismos durante el recorrido.

Existe una clasificación basada en sus cualidades timbricas, con la cual los músicos y pobladores distinguen los tambores. Aquellos de registro grave son identificados como tambores «macho», mientras que los agudos son conocidos como tambores «hembra». Los tambores machos llevan la denominación de: Mayor o Arriero, Respondón, Cantante, Medio Golpe o Tamborito. Los tambores hembra son nombrados: Primera requinta, Segunda requinta, Requinta y media.

Basados en la morfología y técnica de construcción y ejecución de estos instrumentos se han establecido comparaciones con otros muy parecidos aun existente en zonas de África de las cuales se supone eran originarios los primeros grupos de esclavos en llegar al continente americano.

Los celebrantes y devotos se reúnen bajo la figura de cofradías que son organizaciones heredadas de la colonia en la cual se establecen y mantienen las normativas, funciones y jerarquías con las cuales es posible el desarrollo de la festividad.

La celebración del Santo Negro se extiende  desde los primeros días de octubre y hasta el primero de Enero, sin embargo, es posible observar el chimbanguele en cualquier época del año a manera de pago de promesa.

Fuente: Fundación Bigott

Fiestas de San Benito de Palermo

Las Fiestas de San Benito Palermo se celebran en Zulia, Mérida y Trujillo, estados del Occidente de Venezuela. San Benito era hijo de esclavos manumisos, nació en 1525 en el pueblo San Fratello (Sicilia) y murió  en 1589 en Palermo.

Las Fiestas de San Benito Palermo se le asocia con la comida, pues se destacó en la cocina. Incluso circula la leyenda que nació con tez clara y luego un accidente en el fogón se quemó y su piel quedó tostada.

El culto a San Benito de Palermo fue introducido en el siglo XVII por la orden franciscana, como medio de evangelización a los esclavos africanos que trabajaban en las plantaciones al Sur del Lago; por ello se fija Bobures como el epicentro que irradió su veneración hacia la cuenca del Lago de Maracaibo y los estados andinos. Incluso la veneración al santo negro o santo moro llegó a los estados Lara y Yaracuy.

Las Fiestas de San Benito de Palermo se celebran entre finales de noviembre y se extienden hasta entrado el mes de enero; si bien la celebración del San Benito es el  27 de diciembre los días fuertes de celebración son el 25 de diciembre en las poblaciones de Betijoque, Pampán y Monay (estado Trujillo); 27 y 28 en Mucuchíes (estado Mérida); entre el 29 y el 2 de enero en Timotes, donde los giros veneran la reliquia de San Benito, y en Bobures el 27 de diciembre, la Costa Oriental y Sur del Lago con los “chimbangueles”.

El páramo andino fue protegido por San Benito cuando descendió entre una nube de pólvora que logró disuadir a los colonos europeos; así los nativos lo celebran ataviados con capa roja, sombrero de cogollo adornado con flores, traje negro, rostro cubierto con unción negra y lentes oscuros, para al toque el tambor explotar la pólvora con sus trabucos. En localidades cercanas, serán “los giros” con su traje blanco cubierto de cintas multicolor que danzan al tiempo que tejen y destejen un sebucán.

Fiestas de San Benito de Palermo | 27 de diciembre

En la región del Lago las Fiestas de San Benito se celebra con “chimbangueles” los días 27, 28 y 29 de diciembre, la noche del 31 de diciembre el pueblo de Bobures queda en silencio y al amanecer del 1° de enero se levanta con el repique de las campanas, el sonar de la familia de chimbangueles (7 tipos de tambores de origen africano) y el grito de ¡Ajé, Ajé, Ajé San Benito Ajé!

Fuente: Ivenezuela.Travel

Conferencia: El IITI y los objetos de arte vinculados a IFÁ

En el marco del Año Internacional de la Afrodescendencia y del Plan de Acción de la Cátedra Libre África, este jueves 17 de marzo la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE) ofrecerá la Conferencia “El IITI y los objetos de arte vinculados a IFA”, a cargo de Olúwo Chief Solágbadé, rector del IFA International Training Institute (IITI).

Esta actividad es realizada de manera conjunta por la Oficina de Cooperación Internacional del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, el Despacho del Viceministro para África del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores y la UNEARTE, en el marco del Bicentenario de la Independencia.

La Cátedra Libre África es un programa de estudios donde se generan espacios para la discusión e intercambio de ideas acerca de la afrodescendencia, la negritud, de la historia africana, del aporte de los africanos y de la lucha contra la discriminación, entre otros temas.

La cita es a partir de las diez de la mañana en la Sala Margot Benacerraf de la sede de la UNEARTE, ubicada en la Plaza Morelos (antiguo Ateneo). La entrada es gratis.  
 
Olúwo Chief Solágbadé Pópóolá

Olúwo Chief Solágbadé Pópóolá nació en Nigeria. Es babalawo desde temprana edad y ejerce el sacerdocio activamente en su país; además, de contribuir a transferir sus experiencias y conocimientos en Occidente. Actualmente es coordinador de la Ética & las Escrituras sagradas para la religión de IFA en el ICIR (International Council Ifa Religion). Su conocimiento es vasto y tiene el propósito de hacer una aportación valiosa en “términos de ebo y medicina de IFA.Tiene más de 30 años de conocimiento de tradición IFÁ en las pareas de interpretación y análisis de las estrofas (Odu), adivinación, Eb, aspectos medicinales, filosóficos, éticos e históricos referentes a IFA y al patrimonio cultural Yoruba.

Fue redactor de la revista “Orunmila” (1985). Actualmente es redactor principal de su nueva versión, la revista “Eleri Ipin”, revista oficial del Consejo Internacional para la religión IFA. Es poseedor del título de Presidente de Ética y Escritura dentro del Consejo Internacional para la Religión IFA.

El Chief Olúwo S. Solágbadé Pópóola, es el Director del “Instituto Internacional de Instrucción de Ifá”,  que actualmente tiene capítulos en Nigeria, EEUU, México, Venezuela, Trinidad, Inglaterra y Colombia.
 
El IITI
El IFA International Training Institute (IITI) ofrece estudios académicos y especializados de filosofía, historia, cultura y la religión Yoruba, a distancia, siendo la andragogía su pilar académico su pilar académico principal. El pensum de estudio proviene de Nigeria y está traducido al español.

El IFA International Training Institute (IITI) Capítulo Venezuela, ha sido creado con la finalidad de que las personas con o sin ideología religiosa en nuestro país, enriquezcan sus conocimientos de cultura Yoruba mediante el abordaje académico de IFA.

Fuente: Unearte