Edward Wilmot Blyden de Saint Thomas a Liberia

Edward Wilmot Blyden nació el 3 de agosto de 1832 en Saint Thomas, una de las islas Vírgenes del archipiélago caribeño que en 1916 el Reino de Dinamarca y Noruega vendió a los Estados Unidos, considerado desde entonces como territorio no autónomo dependiente de este país [1]. Edward realizó escritos acerca de la liberación de los esclavos africanos y su retorno a sus territorios originarios, por esto es considerado como el principal precursor del panafricanismo, el movimiento político histórico, político, cultural, económico, social y jurídico de solidaridad continental, pues propugna la cooperación e integración de todos los países africanos como mecanismo de resistencia y fortalecimiento ante los intentos injerencistas de las naciones de otros continentes.[2]

Educador, escritor y diplomático, Wilmot Blyden recorrió un largo camino antes de destacar en estas áreas. De niño acudía a la iglesia reformada holandesa de Saint Thomas, pues sus padres eran miembros de la congregación, llamando la atención del misionero estadounidense John P. Knox. Este personaje lo introdujo en las cuestiones teológicas, convenciéndolo e impulsándolo a preparase para ser la discriminación racial imperante hizo que le fuera negada la admisión al Rutgers Theological College y dos instituciones similares más. Sin embargo, el viaje no fue inútil: en ese país entró en contacto con un presbiteriano activo en el movimiento de recolonización de África por parte de esclavos libertos de las Indias Occidentales y América.

Así, en 1850 emigró a Liberia, el estado cimarrón en África occidental donde los antiguos esclavos podían encontrar un mundo sin cadenas. Ahí logró al fin estudiar. En la capital del nuevo país, Monrovia, entró en 1851 a la escuela Alexander High, y en 1858 se ordenó como ministro presbiteriano ante la Junta Presbiteriana de Misiones Extranjeras. Por esos tiempos conoció a quien sería su esposa, Sarah Yates, familiar del vicepresidente de Liberia entre 1856 y 1860, Beverly Pages Yates. Esta relación lo llevaría a involucrase en la vida política de las naciones africanas anticolonialistas y, en especial, la del país de acogida. A esos años pertenece uno de sus grandes escritos precursores del panafricanismo: “Liberia, tal como es, y el deber presente de sus ciudadanos” (julio, 1857) .[3]

Las causas anticolonialistas africanas lo acercaron a una nueva religión, muy presente en ese continente: el islamismo. Conocía bien el juego de los árabes en la esclavización de los africanos negros, pero también encontraba que la religión musulmana hermanaba a sus miembros de una forma diferente a la cristiana. Para él, esta religión era más «africana» que el cristianismo. Esto lo llevó a renunciar a la iglesia presbiteriana, en parte desilusionado por la prepotencia de los misioneros de este culto.

A partir de entonces, Wilmot Blyden se dedicó a educar, escribir y luchar por los derechos africanos en distintos espacios políticos y oficiales. Fue, por ejemplo, embajador de Liberia en Gran Bretaña y Francia, y publicó en Nigeria y Sierra Leona[4] con el fin de levantar conciencia sobre la situación en los países colonizados. Entre 1864 y 1866, fue secretario de Estado, y ministro del Interior de 1880 a 1882. Como educador, basta leer una cita para ver sus alcances y visión: La educación no es exclusiva de los hombres, las mujeres africanas deberían ser tan educadas como los hombres .[5]

Por otro lado, Blyden fue un prolífico escritor de cartas y publicó diversos artículos, sermones, poemas y libros en los que trato de reivindicar la raza humana. Dentro de sus escritos intentó probar las importantes contribuciones que los africanos han hecho a la civilización. De modo que, todos estos documentos constituyen un extenso legado para la raza humana. Su obra más conocida es Christianism, Islam and the Negro Race (1887 Cristianismo, Islam y raza negra), y en ella compendia todo su planteamiento filosófico y vital acerca de la negritud y sus raíces y presencia .[6]

Edward Wilmot Blyden falleció el 7 de febrero de 1912 en Freetown, Sierra Leona. Desde 1901 daba clases a musulmanes en una institución local [7]. El termino panafricanismo se acuñó después de su muerte, pero la revisión de su trabajo e ideas muestra con claridad la gran influencia suya en esta filosofía. En 1995, con motivo del 163 aniversario de su nacimiento, la Universidad de Columbia desarrolló un Museo Virtual de la Vida y Trabajo de Edward Wilmot Blyden (1832-1912) .[8]

FUENTE: CDHMéxico: https://www.cndh.org.mx/noticia/nace-edward-wilmot-blyden-padre-del-panafricanismo-0


[1] https://www.bu.edu/missiology/missionary-biography/a-c/blyden-edward-wilmot-1832-1912/
[2] http://archivo.cubaminrex.cu/el-panafricanismo-como-movimiento-origen-factores-para-su-surgimiento-tendencias-y-evolucion-de-su-3
[3] https://www.blackpast.org/global-african-history/people-global-african-history/edward-wilmot-blyden-1832-1912/
[4] https://www.bu.edu/missiology/missionary-biography/a-c/blyden-edward-wilmot-1832-1912/
[5] http://amsterdamnews.com/news/2018/feb/01/edward-wilmot-blyden-father-pan-african-paradigm/
[6] http://www.columbia.edu/~hcb8/EWB_Museum/Dedication.html
[7] http://amsterdamnews.com/news/2018/feb/01/edward-wilmot-blyden-father-pan-african-paradigm/?page=2%20target=
[8] http://www.columbia.edu/~hcb8/EWB_Museum/Dedication.html

250 años de la Negra Matea, la Primera Maestra de Simón Bolívar, un símbolo de unidad de África y Nuestra América

Autor: Reinaldo Bolívar

Una de las mujeres más influyentes en la formación del LIbertador de América, junto a María Concepción Palacios e Hipólita Bolívar. El 08 de marzo de 2017 su memoria histórica fue elevada al Pantéon Nacional junto a su compañera la Negra Hipólita.

El 21 de septiembre de 1773, en el Hato El Totumo, extensas tierras propiedad de la familia Bolívar-Palacios, en la población de San José de Tiznados, pueblo ribereño del río Tiznados nació Matea, hija de africanos o descendientes de ellos.. El nombre de su madre y padre se desconocen, pero el de un posible abuelo si consta en la lista de bienes de la familia, se llamaba Nicolás Ponte. 

Llegó a la vida de Simón y sus hermanos a los 9 años. Por sus habilidades físicas y por su extraordinaria capacidad para contar historias fantásticas –como la de Tío Tigre y Tío Conejo–que escuchaba de sus mayores, la llevaron para que ayudando en los quehaceres a la joven Hipólita, fuese fuente de aprendizaje para los niños Bolívar, en especial del tercero de los Simón Bolívar, dado que su padre lo había llamado así para honrar a Simón Bolívar el viejo y a Simón Bolívar el Mozo.


Le tocó a Matea enseñar sus primeros pasos y palabras a Simón Bolívar el Libertador. La historia le da a la ligera el título de “Niñera”, de “Aya”, cuando en honor a la verdad fue la primera maestra, esa que en el preescolar se ocupa de la  motricidad y de enseñar a hablar a través de cantos, poemas, cuentos. Ella lo hacía a tiempo completo.

“¿Dónde están Hipólita que me dio de comer y Matea que me enseñó mis primeros pasos?”, señala la tradición oral que preguntó el Libertador en su última visita a Caracas en 1827.

Estuvo presente en los momentos felices de SImón como la muerte de Juan VIcente Bolívar, dejando a su niños y niñas huerfanos y María Concepción llevando las riendas de una familia de infantes en una época de gran discriminación contra la mujer: Le tocó a Matea junto a Hipolita consolar, en el silencio solidario a un Simón de 9 añitos que pierde a su joven madre en tan crucial momento de la vida. Disfrutaron de verlo feliz en el matrimonio con María Teresa, y  con él lloraron la tristeza de la pérdida mortal de la inolvidable mujer.

La historia la ubica como testigo del sacrificio de Ricaurte en San Mateo en 1814. Ella, también, siguiendo como fiel patriota las instrucciones del ya Jefe de los Ejércitos Simón Bolívar, salió al exilio como protectora de María Antonia Bolívar. Después de pasar casi tres años en Curazao, continúa con los Clemente-Bolívar hasta La Habana, Cuba, de donde regresó con ellos en 1820 a Venezuela. 

Su vida transcurre al lado de María Antonia y sus hijos, quienes le profesan un amor casi maternal a sabiendas de la estrecha relación que mantuvo con Simón y con la propia María Antonia. Matea estaba muy al tanto de los esfuerzos de esta última para, después de 1830, traer los restos mortales del Libertador a Caracas para cumplir con la voluntad del héroe universal.

Aparece en la escena pública nacional en 1842, aún adolorida por la muerte de su amada María Antonia, para ser testigo de las grandes pompas fúnebres que ofreció el gobierno venezolano de José Antonio Páez al Padre de la Patria. Tenía 69 años, lucía fuerte, haciendo honor a su condición africana.

Muchos escritores, cronistas e historiadores se acercaron a ella para escuchar de labios de una protagonista y testigos la historia viva de la Venezuela heroica. En 1876,  con 103 años, y para el asombro de la colectividad caraqueña, pisa por primera vez el recién inaugurado Panteón Nacional de Venezuela, para rendir honor a su niño, a su pupilo Simón, en el nuevo Altar de la Patria.

Pasó sus últimas décadas con los Camacho-Clemente quienes la consentían y facilitaban la correspondencia con una de sus primas, Bárbara Bolívar. Su última dirección fue la parroquia Catedral, Casa Nº 67, Con ella vivía Gabriel Camacho, sobrino nieto del Libertador.


“Aquí vive Matea Bolívar”, dijo el vecino Juan Pérez Soto, amigo del periodista colombiano Manuel Briceño y del dibujante Alberto Urdaneta, quienes inmortalizaron la figura de la ancianita con pañoleta.


Antonia Esteller Camacho Clemente Bolívar, primera maestra normalista de Venezuela, sobrina bisnieta del Libertador, misma que participó vivamente en el Centenario del Natalicio de Bolívar, escribió un breve relato sobre la famosa aya, la maestra de los niños Bolívar-Palacios.

Matea Bolívar no tuvo hijos. Se conoce su acta de defunción que da fe que fue enterrada en 1886 con honores, decretado por el Presidente Joaquín Crespo. Murió en la casa de los descendientes directos de María Antonia Bolívar, los mejores testigos presenciales de quién fue aquella venerable anciana

El 08 de marzo de 2017, su memoria histórica fue elevada al Panteón Nacional, junto con su inseparable amiga Hipólita, en el mismo espacio del glorioso hombre que vieron crecer.

El 21 de febrero de 2022, en un hermoso acto en San José de Tiznados se develo la escultura de Bolívar Niño y Matea Adolescente, donada por la República de Sudáfrica, simbolizando la unidad de dos continentes: La africana con Matea y Nuestra América Abya Yala con Simón.

Honrar a Matea es honrar a Bolívar

Gaspar Yanga, el primer libertador de México

Gaspar Yanga, el primer libertador de América (titulo original)

Gaspar Yanga fue un esclavo de origen africano, que se considera uno de los primeros libertadores de América, pues según cuenta la historia logró revelarse contra el yugo español en la época de la Colonia.

Yanga o Nyanga era un supuesto miembro de la familia real de Gabón, un príncipe, que escapó de su amo y luchó contra la Corona, refugiándose con un grupo de esclavos en una tierra que después llamaría San Lorenzo de los Negros, ahora el municipio de Yanga, Veracruz.

La historia de Gaspar Yanga

Durante la época de la Colonia y con las primeras plantaciones de azúcar llegaron los esclavos, la gran mayoría venía de África.

Los grupos de africanos se adaptaban fácilmente al clima tropical, pero recibían un trato inhumano además de ser sometidos a largas horas de trabajo, lo que ocasionó que poco a poco surgieran grupos de inconformes.

Yanga había sido capturado en la región de Brang, lugar que alguna vez perteneció al Imperio de Ghana, el joven príncipe fue llevado a Cabo Verde y desde ahí partiría a Veracruz.

En 1579 Yanga llegó a la Villa Rica de la Veracruz y encadenado fue conducido a las fincas azucareras y de alcohol, muy cerca del sitio que ahora lleva su nombre.

Poco a poco Yanga fue haciendo amigos y promoviendo una rebelión que iniciaría en 1537, justo el momento cuando la Corona inició la cacería de africanos.

Nyanga huyó de su amo en 1570 y se refugió muy cerca de lo que ahora es la ciudad de Córdoba, junto con un grupo de cimarrones (esclavos que vivían en la selva como fugitivos).

El grupo de cimarrones fue creciendo, liderado por Yanga, y al pasar de los años reunía más africanos que buscaban su libertad.

No se tiene un conocimiento pleno sobre el desarrollo de su movimiento, pero en 1609 el grupo ya superaba los quinientos hombres.

La rebelión de Yanga

Durante el gobierno del virrey Luis de Velasco, Yanga y su grupo de cimarrones, indígenas, prófugos de la justicia y algunos españoles vivían de cultivar la tierra, de los asaltos a las haciendas de Córdoba y Orizaba y de los cargamentos que iban y veían de la Ciudad de México a Veracruz y viceversa.

Para 1609 se decía que los cimarrones querían derrocar a las autoridades virreinales y nombrar a Yanga como rey. La rebelión negra había empezado.

El rumor hizo que los españoles se alarmaran y enviaron una expedición desde la ciudad de Puebla para asaltar el palenque de Yanga, cosa que causó poco efecto por lo que tuvieron que quemar, tiempo después, las 60 casas de su comunidad y arrasar con las plantaciones.

Nada funcionó, y tras largos años de negociaciones fallidas y fracasos de operaciones militares, se llegó al acuerdo de paz con la comunidad de Yanga.

Para en 1618 el virrey Rodrigo Pacheco y Osorio reconoció la libertad de la comunidad de Gaspar y fue nombrada como San Lorenzo de los Negros.

El virrey recibió entonces un texto que solicitaba para abandonar la lucha que se les ofreciera a todos los cimarrones la amnistía, la libertad total, el derecho de crear para sí una villa, tierras para criar a sus hijos en paz y un espacio en que no debía intervenir ningún español. El gobierno del pueblo quedaba en manos de Yanga y luego en manos de sus descendientes.

Por otro lado, la comunidad de Yanga se comprometía a ayudar a las autoridades a capturar a los esclavos que seguían huyendo de sus amos. La Corona aceptó.

El 3 de octubre de 1631 se reconoció como pueblo libre a San Lorenzo de los Negros ahora Yanga, en donde los esclavos vivieron con derechos similares a lo de los españoles y en libertad.

El 5 de noviembre de 1932 se estableció que el municipio y la cabecera se denominaran Yanga y el 22 de noviembre de 1956 el lugar pasó de ser una villa al pueblo de Yanga.

Yanga quedó en el olvido y por años no se le mencionó, pero en la década de 197o en su pueblo se mandó a levantar una estatua en donde se puede leer lo siguiente: “Yanga, negro africano, precursor de la libertad de los negros y fundó este pueblo”.

Además, hoy en día existe un proyecto para que Gaspar Yanga regrese a la memoria y que este personaje llegue a los libros de texto de la historia básica.

Fuente: México Desconocido: https://www.mexicodesconocido.com.mx

El culto a la Virgen María, exitosa estrategia de transculturación

Por Reinaldo Bolívar
*1519 años pasaron para que la Virgen María fuera vista por primera vez en Abya Yala
*María solo se apareció ante los indígenas, cuando ya quedaban muy pocos
*La Virgen de Coromoto fue una aparicón, la Chinita una pintura milagrosa, la Del Valle, la Pastora, La Chinita y otras  vinieron en barco
*Santos y advocaciones a la Virgen María se impusieron en la antroponimia y toponimia continental 

El culto a María Madre de Dios (hiperdulía), comenzó en el Siglo II en Roma. La invasión europea al Abya Yala inició en 1492. El primer símbolo católico  en entrar al continente fue la cruz, y el nombre de San Salvador (dado a una isla). La nave de Colón se llamaba Santa María, pero no llevaba en sus equipajes estampas de la madre de Jesús. Primero que la Virgen María  llegaron en barcos, las figuras de los santos (dulía), venerados por los jefes españoles. Entre los primeros estuvo Santiago Apóstol, cuyo  nombre bautizó a varias ciudades de Europa y estas tierras. En las capitulaciones de Santa Fe, entre Colón y los reyes católicos, quedó muy claro el asunto de la toponimia: nombraban o renombraban los sitios en honor al catolicismo o se lo hacía en homenaje a la realeza.

La primera imagen de María  la trajeron a México en 1519 en el barco del invasor Hernán Cortés. Fue la de “Nuestra Señora de los Remedios”. Su misión  era reforzar la “cristianización” de los mayas. Luego, las imágenes de la virgen María continuaron arribando en naves náuticas a otras poblaciones del continente, las cuales fueron mentadas como “La Asunción”, “Nuestra Señora de…”, “Santa María”…
Las apariciones fueron un recurso muy usual registrado en la Biblia, tanto en el antiguo como en el nuevo testamento. El propio Dios o sus ángeles realizaban estos milagros, por lo general en sueños, para comunicar mensajes trascendentales a su pueblo o profetas,  pero principalmente para hacer saber que “hay un solo Dios”, y quienes no lo reconozcan son idólatras.

De acuerdo con los cronistas católicos, la primera “aparición” en vivo de María Santísima, sin barco mediante, sucedió, también, en México en 1531 a un joven maya apodado Diego (nombre de un hijo de Colón). Desde entonces la virgen  María siempre se apareció a indígenas —nunca a los africanos esclavizados,  por quienes no abogó ni Bartolome de Las Casas ni ningún Papa.
Con aquella estrategia la Iglesia católica  consiguió que cada pueblo, caserío e institución, por más pequeña que fuera, tuviera su santo o santa patrona para venerar,  lo cual además funcionaba  para que los padres y esclavistas pusieran nombres (antropónimos) “de pila” a su prole y esclavizados “indios” o “negros”. El apellido muchas veces era el del padre o “amo”, pero el nombre era el del santo, santa, o familia real.
En una segunda fase,  la iglesia impone que cada lugar, y hasta nación, adopte una advocación de  la Virgen María como patrona. Para ello fueron muy propicias las apariciones, que luego de la Guadalupe se multiplicaron por todo el continente. La difusión de los milagros de la Virgen María, en su respectiva advocación se convirtieron en el motor del crecimiento del culto.

En Venezuela, el catolicismo documenta que la Virgen María se le apareció a un cacique de nombre Coromoto para aconsejarle ir con los blancos a bautizarse. Coromoto, según el relato se negó a ser bautizado, a pesar de las sucesivas apariciones de María, hasta que fue mordido por una serpiente venenosa (en alusión a Adam y Eva). En su agonía, el cacique rogó por el sacramento de iniciación.  Así se salvó de morir en alma y cuerpo y se convirtió en apóstol cristiano. Para su “gloria”,  al menos le dio su nombre de cacique a la advocación de la virgen nacional. Oportuno es acotar que para la fecha de esa aparición, los grupos indígenas, ya muy diezmados por el genocidio español,  ofrecían férrea resistencia a la invasión, con ataques sorpresas a las misiones católicas. La aparición de  María llamaba a los pocos Caribes que aún quedaban, a la aceptación de la fe y la paz cristiana.

En otros lugares como Margarita, y Barquisimeto,  la imagen de María llegó, como al principio de la invasión, en barco.
La madre de Jesús, era la figura tierna, de temple, mediadora y femenina que vino a equilibrar la balanza afectiva en un continente donde la presencia materna era y es esencial.  No importaba que la mujer no tuviera poder político ni religioso, María era superior a todo ello, por ser la madre de Dios y estar por encima de todos sus santos.
Tal como lo reconoció  la iglesia en 1979, la serena  y artística imagen de  María Madre de Dios ha sido fundamental en la evangelización del continente. En su nombre se construyeron  grandes edificaciones católicas  sobre las ruinas de testimoniales templos indígenas, como parte material de la transculturación, que convirtió a cada «patrona celestial» en componente de la identidad cultural de los pueblos  surgidos de la invasión europea

Abebe Bikila: la leyenda de los pies de acero que ganó descalzo un maratón olímpico

El etíope fue el primer gran representante de los fondistas africanos. Por qué no usó las zapatillas.

En tiempos en que la tecnología aplicada a la industria de la indumentaria genera una evolución constante en el calzado que usan los atletas, resulta muy difícil mensurar el tamaño de lo logrado por Abebe Bikila, quien en los Juegos Olímpicos de 1960 se convirtió en la leyenda de los pies de acero al ganar descalzo el maratón.

Como si semejante hazaña no hubiese sido suficiente, el triunfo en los 42,195 kilómetros llegó con récord mundial. De tal modo, se considero a Abebe Bikila como el primer gran fondista surgido desde África, una tradición que con el paso de los años ya se convirtió en una costumbre para las carreras de larga distancia.

Nacido el 7 de agosto de 1932 en Jato, Etiopía, tenía 28 años cuando se presentó en los Juegos Olímpicos de Roma a correr el maratón sin zapatillas. Cuatro años más tarde, en Tokio, iba a repetir la doble faena, aunque ya con calzado en los pies.

Abebe Bikila y una hazaña difícil de imaginar

Bikila comenzó a correr más bien tarde. Le gustaba, pero nunca pensó en dedicarse a ello hasta que vio a unos compatriotas suyos desfilar por el Palacio del emperador Haile Selassie I con la equipación oficial de su país. Eras los atletas etíopes que habían participado en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956.

A un miembro de la Guardia Imperial como él eso de defender a su pueblo con el simple esfuerzo de sus piernas le atraía mucho. Así comenzó su derrotero como atleta.

Poco a poco comenzó a ganar diversas pruebas de fondo y batiendo récords en el campeonato de las Fuerzas Armadas, entre ellas el maratón. Sin embargo, pese a su cierto reconocimiento, fuera de Etiopía no lo conocía nadie y no fue seleccionado para participar en los Juegos de Roma.

Hay veces que el destino es caprichoso y con Bikila lo fue. Una lesión jugando al fútbol de uno de los miembros del equipo de maratón permitió su inclusión. Él no desaprovecharía el regalo que le hicieron.

Bikila pasó a la historia el 10 de septiembre de 1960. Aquel día un etíope desconocido empezó descalzo el maratón. Las zapatillas que le dieron para correr, unas Adidas (patrocinador olímpico) no le resultaban cómodas.

Aunque él se iba a encargar de darle un toque heroico al final de la prueba. «Quería que el mundo supiera que mi país, Etiopía, ha ganado siempre con determinación y heroísmo», dijo.

Todo el mundo se quedó impresionado viendo a un atleta correr descalzo al tiempo que pensaban que así no iba a llegar a ninguna parte. Bikila se destacó muy pronto sobre el empedrado romano y junto con el marroquí Rhadi Ben Abdesselam, el gran favorito, llegaron hasta los últimos 3 kilómetros.

Cuando ambos pasaron junto al obelisco de Axum, Abebe apretó para llegar solo a la meta estableciendo una nueva plusmarca mundial de 2h15:16. Bajo el arco de Constantino, el mismo desde el que Mussolini partió con su ejército a la conquista de Etiopía, Bikila redimió a los suyos y puso a Italia a sus pies.

Cuatro años más tarde, esta vez con zapatillas, volvió a ganar el oro en Tokio batiendo de nuevo el récord del mundo con 2h12:11. Se convertía en el primer atleta en revalidar el título olímpico de maratón, algo que después sólo pudo conseguido el alemán Waldemar Cierpinski (Montreal 1976 y Moscú 1980).

Y de nuevo lo logró de forma heroica, porque sólo seis semanas antes había sido operado de apendicitis, lo que afectó a su programa de entrenamiento. Bikila rompió todos los esquemas. No sólo ganó, sino que acabó tan entero que esperó a sus rivales haciendo una tabla de gimnasia.

En los Juegos Olímpicos de México 1968 Bikila, ya con 36 años, no pudo hacer triplete por culpa de unas molestias en su rodilla y, sobre todo, porque padeció el mal de altura, lo que le obligó a retirarse a los 15 kilómetros. Esa fue su última participación olímpica y la última vez que se le vio correr.

Al año siguiente, Abebe sufrió un accidente de auto (el Volkswagen que le había regalado el Gobierno por su victoria en Tokio) al intentar esquivar a un grupo de estudiantes en una manifestación. Quedó parapléjico para siempre, algo que aceptó con la misma entereza que cuando obtuvo la gloria.

«Los hombres de éxito conocen la tragedia. Fue la voluntad de Dios que ganase en los Juegos Olímpicos, y fue la voluntad de Dios que tuviera mi accidente. Acepto esas victorias y acepto esta tragedia. Tengo que aceptar ambas circunstancias como hechos de la vida y vivir feliz», dijo entonces.

Fue invitado a los Juegos de Múnich, donde impresionó verlo en silla de ruedas al que había sido paradigma de la zancada. La ovación fue atronadora en todo el estadio olímpico. Un año después fallecía como consecuencia de una hemorragia cerebral producto de secuelas del accidente.

Hasta su actuación en Roma 1960, el continente negro no era nada en los Juegos Olímpicos. Bikila fue una inspiración para las siguientes generaciones. Desde entonces, los africanos han ido aumentando su poder en las carreras de fondo, siendo los auténticos dominadores mundiales.

Su compatriota, Haile Gebrsselasie, otro de los grandes fondistas de la historia, lo resumió en su día de esta manera: «Bikila hizo que nosotros, los africanos pensáramos: ‘Mira, él es uno de nosotros, si él puede hacerlo, nosotros podemos hacer lo mismo'».

Fuente: El Clarín: https://www.clarin.com/deportes/abebe-bikila-la-leyenda-de-los-pies-de-acero-que-gano-descalzo-un-maraton-olimpico_0_SOjgtLOMu.html

Simón Bolívar y su lucha contra la esclavitud (escritos)

La vocación libertaria de Simón Bolívar, su posición moral, legal y constitucional fue una constante en su conducta. He aquí algunos testimonios contenidos en sus escritos:

Manifiesto de Carupano 1814
Yo he sido elegido por la suerte de las armas para quebrantar vuestras cadenas, como también he sido, digámoslo así, el instrumento de que se ha valido la Providencia para colmar la medida de vuestras aflicciones. Sí, yo os he traído la paz y la libertad, pero en pos de estos inestimables bienes han venido conmigo la guerra y la esclavitud.

Carta de Jamaica de 1815
Nosotros estábamos en un grado todavía más abajo de la servidumbre, y por lo mismo con más dificultad para elevarnos al goce de la libertad. Permítame Vd. estas consideraciones para aclarar la cuestión. Los Estados son esclavos por la naturaleza de su constitución o por el abuso de ella. Luego un pueblo es esclavo cuando el Gobierno, por su esencia o por sus vicios, holla y usurpa los derechos del ciudadano o súbdito. Aplicando estos principios, hallaremos que la América no solo estaba privada de su libertad sino también de la tiranía activa y dominante.


Decreto de Abolición de la Esclavitud, 2 de junio de 1816
A los habitantes de Río Caribe, Carúpano y Cariaco. Salud.
Considerando que la justicia, la política, y la Patria reclaman imperiosamente los derechos imprescindibles de la naturaleza, he venido en decretar, como decreto, la libertad absoluta de los esclavos que han gemido bajo el yugo español en los tres siglos pasados.
Considerando que la República necesita de los servicios de todos sus hijos, tenemos que imponer a los nuevos ciudadanos las condiciones siguientes:
Artículo primero. Todo hombre robusto, desde la edad de catorce hasta los sesenta años, se presentará en la parroquia de su distrito a alistarse en las banderas de Venezuela, veinte y cuatro horas después de publicado el presente decreto.
Artículo segundo. Los ancianos, las mujeres, los niños y los inválidos, quedarán eximidos desde ahora para siempre del servicio militar; como igualmente del servicio doméstico y campestre en que estaban antes empleados a beneficio de sus señores.
Artículo tercero. El nuevo ciudadano que rehúse tomar las armas para cumplir con el sagrado deber de defender su libertad,  quedará sujeto a la servidumbre, no solo él, sino también sus hijos menores de catorce años, su mujer, y sus padres ancianos.
Artículo cuarto. Los parientes de los militares empleados en el ejército libertador gozarán de los derechos de ciudadanos y de la libertad absoluta que les concede este decreto a nombre de la República de Venezuela. El presente reglamento tendrá fuerza de ley y será fielmente cumplido por las autoridades republicanas de Río Caribe, Carúpano y Cariaco.
Dado en el Cuartel General de Carúpano, a 2 de junio de 1816. Bolívar.

Sobre Pétion y Haití, 1818
Al señor Presidente de la República de Haití, Juan Pedro Boyer Señor presidente:
He sabido con el mayor sentimiento la muerte del presidente Pétion: su patriotismo, su generosidad y las demás virtudes que lo caracterizaban, han excitado mi veneración y la de todos mis compatriotas; esa veneración será tan inmortal como el nombre de Pétion. La amistad y el desinterés con que el pueblo y las autoridades de la República de Haití le dieron hospitalidad a los emigrados de tierra firme, nos llenaron del más vivo reconocimiento; y yo particularmente hice votos por su prosperidad y por la conservación de la vida del digno jefe que lo gobernaba. Esta catástrofe, burlando mis fervientes deseos, arrebata a Haití uno de sus más bravos defensores y le priva de uno de sus más dignos ciudadanos.


Yo imploro la libertad absoluta de los esclavos (Angostura, 15 de febrero de 1819)
Yo no os hablaría de los actos más notables de mi mando, si estos no incumbiesen a la mayoría de los Venezolanos. Se trata, Señor, de las resoluciones más importante de este último período. La atroz e impía esclavitud cubría con su negro manto la tierra de Venezuela, y nuestro Cielo se hallaba recargado de tempestuosas Nubes que amenazaban un diluvio de fuego. Yo imploré la protección del Dios de la humanidad, y luego la redención disipó las tempestades.

La  esclavitud rompió sus grillos, y Venezuela se ha visto rodeada de nuevos hijos, de hijos agradecidos que han convertido los instrumentos de su cautiverio en armas de Libertad. Sí, los que antes eran Esclavos, ya son libres: los que antes eran enemigos de una madrastra, ya son defensores de una patria. Encareceros la Justicia, la necesidad, y la beneficencia de esta medida, es superfluo cuando vosotros sabéis la historia de los Ilotas, de Espartaco, y de Haití; cuando vosotros sabéis que no se puede ser Libre y Esclavo a la vez, sino violando a la vez las Leyes naturales, las Leyes políticas, y las Leyes civiles. Yo abandono a vuestra soberana decisión la reforma o la revocación de todos mis Estatutos y Decretos; pero yo imploro la confirmación de la Libertad absoluta de los Esclavos, como imploraría mi vida y la vida de la República


San Mateo (1821). Bolívar da la libertad a los siguientes esclavizados
María Jacinta Bolívar
José de la Luz Bolívar
María Bartola Bolívar
Francisca Bárbara Bolívar
Juan de la Rosa Bolívar
Nicolasa Bolívar

Cúcuta, 10 de mayo de 1820
Cada vez me confirmo más en la utilidad de sacar esclavos para el servicio; el primero que los llama es su Libertador. Me parece una locura que en una revolución de libertad se pretenda mantener la esclavitud”.

Cúcuta 30 de mayo de 1820
“Lo de los esclavos, si andan alborotando al avispero, resultará lo que en Haití: la avaricia de los colonos hizo la revolución, porque la República francesa decretó la libertad, y ellos la rehusaron, y a fuerza de resistencia y de oposiciones irritaron los partidos naturalmente enemigos. El impulso de esta revolución está dado, ya nadie lo puede contener y lo más que se podrá conseguir es darle buena dirección. El ejemplo de la libertad es seductor, y el de la libertad doméstica es imperioso y arrebatador. Yo creo que sería muy útil ilustrar la opinión de esos hombres alucinados por su propio interés y a quienes su verdadero interés debe desengañar. Ciertamente, el oro y la plata son objetos preciosos; pero la existencia de la República y la vida de los ciudadanos son más preciosos aún. Creo que se debe escribir tanto a los jefes como a los magnates lo que conviene que sepan, para recomendarles lo que afectan ignorar. Todo esto lo he dicho por la carta de Cansino. Nuestro partido está tomado, retrogradar es debilidad y ruina para todos. Debemos triunfar por el camino de la revolución y no por otro. Los españoles no matarán los esclavos, pero matarán los amos y entonces se perderá todo (…)”

Valencia, 14 de julio de 1821
La sabiduría del Congreso General de Colombia está perfectamente de acuerdo con las leyes existentes en favor de la manumisión de los esclavos; pero ella pudo haber extendido el imperio de su beneficencia sobre los futuros colombianos que, recibidos en una cuna cruel y salvaje, llegan a la vida para someter su cerviz al yugo. Los hijos de los esclavos que en adelante hayan de nacer en Colombia deben ser libres, porque estos seres no pertenecen más que a Dios y a sus padres, y ni Dios, ni sus padres los quieren infelices. El Congreso General, autorizado por sus propias leyes, y aun más, por las de la naturaleza, puede decretar la libertad absoluta de todos los colombianos al acto de nacer en el territorio de la República. De este modo se concilian los derechos posesivos, los derechos políticos, y los derechos naturales

Constitución de la República de Bolivia (1826)
Artículo 10, Ordinal 5:
“Todos los que hasta el día han sido esclavos, y por lo mismo quedarán, de hecho, libres en el acto de publicarse esta Constitución. Por una ley especial se determinará la indemnización que se debe hacer a sus antiguo (sic) dueños” (lla)”.

Selección de textos: Reinaldo Bolívar

Día Internacional de Nelson Mandela

Día de Nelson Mandela

Quién fue Nelson Mandela y por qué se celebra hoy su día

Cada 18 de julio se celebra el Día de Nelson Mandela, una jornada para honrar la figura del activista de Sudáfrica y recordar su importante labor en la defensa de los derechos humanos.
El Día de Nelson Mandela se celebra cada 18 julio. La elección de esta fecha se debe al aniversario del nacimiento del activista de Sudáfrica, conocido especialmente por su lucha contra el Apartheid, que ya forma parte de la historia. Con la celebración de una jornada en honor de Nelson Mandela en todo el mundo se quiere honrar el legado que nos ha dejado como persona inspiradora. Vamos a conocer más sobre su vida y sobre los motivos por los que hoy lo celebramos.

Quién fue Nelson Mandela
Nelson Mandela nació en 1918 en un pequeño pueblo de Sudáfrica. Después de estudiar Derecho, se unió al Congreso Nacional Africano (ANC), que luchaba contra la política de apartheid del gobierno sudafricano. Por este motivo, fue encarcelado varias veces hasta que, en el año 1964, lo condenaron a cadena perpetua. Poco a poco se fue convirtiendo en un símbolo contra la discriminación racial.

Finalmente, en el año 1990, tras intensas campañas a nivel internacional para promover su liberación, Nelson Mandela abandonó la prisión. En 1994, en las primeras elecciones democráticas de Sudáfrica, fue elegido como el primer presidente negro del país. Su trabajo a favor de la igualdad y de la reconciliación del país son su mayor legado. Falleció en 2013, a los 95 años. Se considera una de las figuras más importantes a nivel mundial en la lucha a favor de los derechos humanos.

Por qué se celebra hoy su día
El Día de Nelson Mandela se celebra el 18 de julio coincidiendo con su fecha de nacimiento. Este día es una oportunidad para reflexionar sobre el trabajo de Mandela y de todos aquellos que lucharon contra el apartheid y por la justicia social en Sudáfrica. Es el momento perfecto para recordar la importancia que tienen la unidad, la reconciliación y el respeto por los derechos humanos en todos los niveles.

En noviembre de 2009, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 18 de julio como el Día Internacional de Nelson Mandela. En la resolución que proclamó la oficialidad de este día se recogen los valores del presidente, destacando especialmente su contribución a la cultura de la paz en Sudáfrica y en todo el mundo. Y es que Mandela es un símbolo a nivel internacional en las luchas a favor de la libertad.
Como dato que recoge la relevancia del Día de Mandela, la Asamblea General de la ONU decidió en 2015 ampliar el alcance de este día para que también se utilice con el objetivo de promover condiciones de encarcelamiento dignas y valorar la labor del personal penitenciario. Las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos pasaron a llamarse Reglas Nelson Mandela en su honor.

Fuente: http://www.antena3.com

Los afrobolivianos: así es la vida en uno de los últimos reinos de América

Autor: Jordi Busque (BBC Travel)

A más de 3.700 m sobre el nivel del mar, el aire de La Paz es frío y delgado. La altura deja a muchos visitantes sin aliento.

Pero si dejas atrás el tráfico caótico y conduces 100 km al noreste, descendiendo hacia los valles subtropicales, descubrirás un grupo de pueblos escondidos en el bosque, conectados por un laberinto de caminos de tierra.

Allí, en los Yungas, entre los tapires, jaguares y osos de anteojos, se encuentra el reino de los afrobolivianos.

Los aproximadamente 2.000 habitantes de este reino oculto y humilde son principalmente agricultores que viven junto a sus pequeñas parcelas, donde cultivan coca, cítricos y café.

Los afrobolivianos son descendientes de esclavos de África Occidental traídos por los españoles entre los siglos XVI y XIX para trabajar en las minas de Potosí, una ciudad en el suroeste de Bolivia que estaba más poblada que Londres a principios del siglo XVII.

Según el escritor uruguayo Eduardo Galeano, el trabajo en las minas cobró la vida de aproximadamente 8 millones de indígenas sudamericanos y africanos esclavizadosdurante un período de 300 años, muchos de los cuales murieron como resultado del exceso de trabajo, la desnutrición y el sufrimiento de la región muy fría.

En su libro «Los afroandinos de los siglos XVI al XX», el exdiputado boliviano Jorge Medina, quien también es afroboliviano, explica que sus antepasados no pudieron adaptarse al clima frío de Potosí en las tierras altas del sur de Bolivia.

A principios del siglo XIX, fueron trasladados a los cálidos Yungas para trabajar en las haciendas de propiedad española. Fue aquí donde este «reino» no oficial se formó en 1820 entre un grupo de afrobolivianos esclavizados.

Aunque esta minimonarquía siempre ha funcionado más como una tribu, después de 187 años, el reino finalmente fue reconocido por el gobierno boliviano en 2007.

Don Julio, el rey

Mururata es el centro de este reino y es donde el rey de los afrobolivianos, Julio Bonifaz Pinedo, vive y «gobierna» los 2.000 habitantes de la comunidad.

Sin embargo, sería difícil reconocerlo, ya que vive entre los demás aldeanos como uno más. De hecho, uno podría comprarle algo de fruta sin darse cuenta de su título, ya que administra una pequeña tienda de comestibles desde su pequeña casa de ladrillo y cemento.

Su esposa también atiende el negocio. Ella es la reina Angélica Larrea.

Desde su huerto también venden mandarinas, naranjas, conservas, refrescos y paquetes de galletas, entre otros insumos básicos.

A sus 78 años, Pinedo todavía se mantiene ocupado. Cuando lo conocí, estaba frente a su tienda, esparciendo hojas de coca sobre una gran lona azul.

«Estas son las hojas que he cosechado de mi pequeña parcela. Al ponerlas al duro sol del mediodía, las tengo listas en aproximadamente tres horas. Luego los pondré en sacos para los camiones que las llevarán a los mercados de La Paz», explicó.

Durante siglos, los indígenas de los Andes han mascado coca y la han utilizado en tés para suprimir el hambre, la fatiga y ayudar a superar el soroche (mal de altura).

Cuando Pinedo terminó la tarea, se sentó en una silla de madera a la entrada de su tienda mientras los vecinos lo saludaban casualmente como «don Julio».

La reina, doña Angélica, se sentó detrás en las escaleras que llevan a su casa, desde donde veía una telenovela en un pequeño televisor colocado sobre un mueble alto. Nada es ostentoso en esta familia real. Su humildad les ha ganado un merecido respeto en la comunidad.

Un reino reconocido

Según el último censo boliviano de 2012, más de 23.000 personas se identifican como afrobolivianos.

Pero teniendo en cuenta a las personas cuyo origen es mixto, ese número probablemente sea más de 40.000, según Jorge Medina.

Si bien la diáspora afroboliviana se ha extendido por todo el país y el mundo a lo largo de cientos de años, sus raíces y su rey están aquí en los Yungas.

Pinedo es el primero de los monarcas del reino registrado oficialmente por el estado boliviano. Se dio durante un reconocimiento más amplio de los grupos étnicos minoritarios de Bolivia, cuando Evo Morales se convirtió en el primer presidente indígena del país en 2006.

Tres años después, el país cambió oficialmente su nombre a Estado Plurinacional de Bolivia y se aprobó una nueva constitución reconociendo 36 nacionalidades (incluidos los afrobolivianos) tras un referéndum histórico que otorgó más poder a los grupos indígenas que estuvieron marginados durante mucho tiempo.

Los poderes del rey afroboliviano son similares a los de un jefe tradicional. Pinedo no recauda impuestos ni tiene fuerza policial.

«Mi título es principalmente simbólico», dijo. «No soy como estos ricos reyes de Europa, pero represento a la comunidad afroboliviana y esto es una gran responsabilidad para mí».

Su esposa agrega: «Si hay un conflicto entre dos afrobolivianos pueden venir a pedirle consejo». Explica que el linaje de Pinedo es muy antiguo: «Sus antepasados fueron reyes en África. Así es como empezó todo».

Los orígenes

Según Pinedo, cuando sus antepasados llegaron a los Yungas en 1820, uno de sus parientes llamado Uchicho se estaba bañando en el río y otros africanos vieron que su torso tenía cicatrices que recuerdan a miembros de una familia real tribal.

Uchicho resultó ser un príncipe del antiguo Reino de Congo y fue reconocido como tal por las otras personas esclavizadas.

Pinedo sacó un viejo documento de identidad de uno de los armarios. «Este era mi abuelo, Bonifacio, quien se convirtió en rey en 1932», dijo.

El documento mostraba una fotografía de un hombre vestido con un chaleco y un pañuelo atado al cuello. Dijo que nació en 1880, con domicilio en Hacienda de Mururata y que era labrador.

El rey Bonifacio solo tuvo hijas, por lo que se saltó una generación, dejando el reino sin rey durante 38 años hasta que Pinedo fue coronado en 1992 por la comunidad.

En 2007, cuando el gobierno de Morales expandió el reconocimiento de las minorías étnicas de Bolivia, Medina presionó con éxito para realizar una ceremonia oficial de coronación de Pinedo en La Paz.

A medida que se difundió la noticia del reconocimiento oficial de Pinedo por parte del Estado boliviano, también lo hizo la conciencia de la comunidad afroboliviana de la nación.

«Filmaron un documental sobre nosotros y nos invitaron a nuestra familia a viajar a Uganda para ver la tierra de donde son nuestros antepasados», dijo Pinedo.

Explicó que en las pocas veces que había salido de Mururata, se dio cuenta de que era una minoría en su propio país. Pero al ver a tantas personas negras que parecían miembros de su propia familia en Uganda, se volvió mucho más consciente de sus raíces.

El futuro heredero

Al ver desde cualquier lugar de Mururata se puede apreciar el verde de los laureles, helechos y otros árboles tropicales que cubren las colinas.

En la cima de una de estas colinas se encuentra el Cementerio Real, que lamentablemente está en estado de abandono. Del mismo modo, las instalaciones de la antigua Hacienda Mururata, a solo unos minutos a pie de la plaza principal del pueblo, están abandonadas.

Pero mientras algunos restos del pasado se desintegran lentamente, el futuro del reino está tomando forma.

Pinedo y Larrea tienen un hijo, el príncipe Rolando. A los 26 años, estudia derecho en la Universidad de Los Andes en La Paz y su futuro rol como rey es fundamental para sus ambiciones.

«Me gustaría seguir avanzando para que la comunidad afroboliviana sea más reconocida y visible, como lo ha hecho mi padre hasta ahora», dijo.

La pared junto a donde le gusta sentarse a Pinedo en su casa está decorada con documentos oficiales enmarcados, una fotografía familiar y calendarios que muestran sus ceremonias de coronación.

«¿Y dónde está la corona ahora? ¿Puedo verla?», le pregunté.

Humilde como es, Pinedo subió las escaleras y regresó con su corona escondida dentro de una caja de cartón para galletas.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/vert-tra-56368168

Divinidades de la religión Yoruba y su equivalencia en la religión católica

En la Cuba (y en varios países de América) actual se convive una diversidad en cuando a los divinidades de la religión yoruba y precisamente del contacto entre las africanas y la católica, surgieron nuevas deidades, las que también se les llama santos y con una fuerte influencia y seguidores en el entorno nacional.

Cada uno de estos santos tiene sus propios colores y rituales, sus caminos y atributos. Sus historias reflejan cualidades humanas y por supuesto divinas, pues la creencia manifiesta que en una etapa ancestral estuvieron presentes en el plano material y fueron coronados antes de regresar al plano espiritual.

En este artículo le estaremos compartiendo cuáles son los Oshas de cabecera o de fundamento, o sea las espiritualidades que se dan directamente a todos los que hacen la ceremonia de Kari Osha (hacer santo) y sus equivalencias en la religión católica.

Obatalá

Tiene varias equivalencias en la religión católica, como Nuestra Señora de la Virgen de las Mercedes, Jesús clavado en la cruz, San Manuel. Su color es el blanco, representa la cabeza y se celebra el 24 de septiembre. Es el dios supremo, el gran oricha, su energía proviene de la naturaleza más pura. Simboliza la justicia, el equilibrio, la equidad, el principio, los acuerdos, las relaciones, la belleza, la cultura.

Oshun

Se asocia con la Virgen de la Caridad del Cobre y se celebra el 8 de septiembre. Su color representativo es el amarillo y se le llama con una campana dorada. Es la dueña del río, el amor, la miel y el oro. Simboliza la maternidad, la familia, la patria, la casa, la cocina, las masas, las mujeres, los ríos, el sentimiento, la imaginación.

Yemayá

Su equivalente católico es la Virgen de Regla y se celebra el 7 de septiembre. Sus colores representativos son el azul marino y el blanco. Vive y domina en los mares y en los vastos lagos. Es señora de la maternidad y es considerada Madre Universal. Simboliza la perfección, la laboriosidad, las ocupaciones subalternas, el mar, sus misterios, las profundidades del océano, el servicio, la salud, la eficiencia, los animales domésticos.

Changó

Equivale en la religión católica a Santa Bárbara. Se le llama con una maraca que se mueve con vigor. Es el Dios de la Guerra, dueño del rayo, del trueno y de la música. Simboliza la energía, la creatividad, los juegos, las especulaciones, el orgullo, la vanidad, la realeza, la diversión, los deportes, los espectáculos, la masculinidad, la elevación, la gloria, la fama y el poder.

Elegguá

Su referencia en la religión católica es el santo Niño de Atocha o San Antonio de Padua. Dueño de todos los caminos, abre y cierra las puertas. Sus colores son el negro y el rojo. Controla los reinos del mal y del bien, crea el balance entre las dos fuerzas. Su nombre significa “el mensajero príncipe”.

Oggun

Este santo de la religión Yoruba se asocia con San Pedro, San Pablo, San Juan Bautista, San Miguel Arcángel y San Rafael Arcángel. Dios de la guerra, las armas, la tecnología, de los herreros, de los cirujanos, del ejército y los policías. Su elemento es el metal, asegura los caminos que abre Elegguá. Sus colores son el añil, verde, negro y blanco, rojo y verde.

Oyá

Se sincretiza con la Virgen de La Candelaria, Patrona de Canarias o en la provincia de Matanzas se asocia con santa Teresa de Ávila. Es la diosa del cementerio, dueña de los vientos y la centalla. Su color es el rojo vino, marrón o carmelita y otros nueve colores, excepto el negro.

Babalu Aye

Este Santo de la religión Yoruba hace referencia a San Lázaro, deidad de las enfermedades venéreas y de la piel, de la lepra, la viruela, de las plagas en general. Su color es el morado. En Cuba es muy venerado cada 17 de diciembre. Este día recibe en su templo de Santiago de las Vegas ofrendas y promesas relacionadas con la salud.

Fuente: https://www.quebolayuma.com/santos-de-la-religion-yoruba-religion-catolica-p13/

La tradición de San Antonio de Padua en Venezuela

Por Equipo Fundación Bigott

Celebración al ritmo del Tamunangue

Esta fiesta tradicional venezolana es una de las más antiguas y pertenece a las celebraciones del solsticio de verano; cada 13 de Junio a lo largo de todo el país, pero especialmente en el Estado Lara y en algunas poblaciones limítrofes con el Estado Falcón, se invoca a San Antonio para pedir por la prosperidad de las cosechas, cosas perdidas e incluso para auspiciar enlaces amorosos.

Los preparativos inician con anticipación gracias a las “Cofradías”, que organizan en las comunidades todas las expresiones públicas y masivas por el Santo. Los devotos agradecen también los beneficios para la recuperación de la salud y le pagan promesas celebrando velorios en su honor.

Para acercar al culto a los nuevos cristianos, las autoridades coloniales permitieron que en las ocasiones festivas fuesen utilizados instrumentos musicales, cantos y danzas indígenas y africanas, que se realizaban frente a los altares instalados en las afueras de las iglesias. En el caso de la devoción a San Antonio, la participación de la población negra en estos eventos contribuyen a designarla como fiesta de los negros de San Antonio, sones de negros de San Antonio o familiarmente “el negro Antonio”.

El 13 de Junio, en los templos, la imagen de San Antonio es adornada con flores, se preparan las andas o altar portátil en el cual se llevará la imagen en procesión por las calles. El repique jubiloso de las campanas y el estallido de los fuegos artificiales convoca a los devotos, para la celebración de la misa, la bendición y reparto de los panes denominados “de San Antonio”, que posteriormente se guardan en los hogares para que nunca falten los alimentos.

Durante la procesión hay música, cantos y bailes por parte de todos los miembros de la comunidad. Además se le acompaña con el canto y la música de la “Batalla” donde parejas de participantes, en su mayoría masculinos, ejecutan un complejo juego de palos o garrotes simulando un combate. La Batalla señala el fin del recorrido de la procesión y es cuando el grupo se congrega ante la imagen del santo, colocan un altar callejero, al costado de la iglesia para dar inicio al baile ritual.

También se realizan bailes como el “Poco a Poco», una simulación jocosa de la dominación del hombre por la mujer. El “Galerón” y el “Seis Corrío”.

Trece días antes, en la víspera del Santo, suelen celebrarse los llamados Velorios del Santo o Cantauría de Velorio, como pago de promesas. Para ello se instala un altar, decorado con palmas y flores, junto con la imagen de San Antonio. Se realizan oraciones, y cantos de Tonos y Décimas, en los cuales se expresa gratitud por los beneficios recibidos y se le piden nuevos favores. El día siguiente se realiza la celebración del Tamunangue.

El “Tamunangue” es conocido como una secuencia de sones que constituyen las etapas dentro de la ceremonia bailable en homenaje a San Antonio, se desarrolla en forma espontánea pero siguiendo un orden establecido por la tradición. El conjunto musical se coloca cercano a la imagen, colocada en un altar, donde reposan dos varas adornadas. Cada una de las parejas antes de iniciar su baile, toma una vara del altar, la cual sostiene mientras danza. Reverentes se inclinan ante el Santo y se santiguan antes de iniciar el baile.

Hay canto solista y coral, de gran importancia para el desarrollo de las figuras del baile que tienen carácter galante, en alguna de las etapas de la danza la pareja realiza las dramatizaciones que indica el coro siguiendo la letra de las canciones. La secuencia de sones bailables que siguen el canto de la Salve y la Batalla son generalmente: La Bella, El Yiyivamos, La Juruminga, o La Perrendeja, cuya estructura musical guarda semejanzas por la forma responsorial y las voces empleadas en el coro; esta secuencia tiene variaciones en el orden en algunas regiones; el Poco a Poco, que siempre se inicia en medio del entusiasmo general por el carácter burlesco de las dramatizaciones; el Galerón y el Seis Corrío o Figuriao, asociados a su estructura rítmica a géneros musicales de la región llanera.

Los instrumentos típicos de esta celebración son el tambor de tipo “cumaco”, de un solo parche, que es la base rítmica de los sones. Suele ser cargado durante la procesión y luego, colocado en el piso para la interpretación. Entre los cordófonos se destacan el cuatro, el requinto, el cinco o seis, y el medio cinco. Además acompañan también las maracas.

Las fiestas que se realizan en el Occidente del país en honor a San Antonio de Padua son producto del genio creador humano y evidencian algunos de los múltiples conocimientos, técnica y habilidades de los diversos pueblos que han contribuido a la formación de la cultura tradicional venezolana que constituyen parte de nuestro patrimonio vivo.