El legado de la trata esclavos y la búsqueda de justicia y equidad

A continuación, publicamos la traducción al español de la ponencia de la profesora Verene A. Shepherd, quien es directora del Centro de Investigaciones sobre la Reparación, Universidad de las Indias Occidentales, como parte del panel virtual “Esclavitud y afrodescendencia: educación, cultura y antirracismo”.

Soy la profesora Verene Shepherd, historiadora social y directora del Centro de Investigaciones sobre la Reparación (CIR). Agradezco a la Casa de las Américas, la Comisión Nacional de Cuba de la UNESCO, la Oficina de la UNESCO en La Habana y la Oficina Multipaís de la UNESCO para el Caribe (Kingston), por invitarme a realizar esta presentación, especialmente en el marco del Decenio Internacional de las Naciones Unidas para los Afrodescendientes (IDPAD) y el vigésimo aniversario de la Declaración y el Plan de Acción de Durban (DDPA), documento final de la Conferencia Mundial contra el Racismo de 2001 (W-CAR) celebrada en Durban, Sudáfrica.

Me complace que haya quienes en nuestra Región recuerden la importancia del Día Internacional para el Recuerdo de la Trata Transatlántica de Africanos (TTA) y su Abolición, día designado por la UNESCO para conmemorar el Ma’angamizi (holocausto africano); celebrando así el papel que Ayiti (Haití) ha jugado en la abolición de este crimen de lesa humanidad y en la lucha anticolonial hemisférica, proporcionando armas y soldados para ayudar a otras luchas de liberación y ofreciendo ciudadanía y puerto seguro a los cimarrones marítimos de lugares donde la esclavitud todavía tenía un lugar después de 1804. En este sentido, el trato a las 128 personas esclavizadas de las Islas Turcas y Caicos que huyeron a Haití entre 1822 y 1825; y a los 15 del barco Deep Nine de Jamaica a Ayiti en 1817 no debe olvidarse nunca.

Lo que hizo posible todo eso fue la Revolución Haitiana. Para que no olvidemos, en la noche del 22 al 23 de agosto de 1791, los esclavizados en la colonia francesa de Saint-Domingue comenzaron una revolución, es ese el único ejemplo de una exitosa protesta negra armada en la historia mundial y el evento fundacional de la primera República negra moderna. En un cruel giro del destino, mientras hoy celebramos el inicio de esa gloriosa revolución que resultó en la independencia de Haití en 1804, también lamentamos la pérdida de vidas a causa de otro terremoto. La incapacidad de su infraestructura social y física para resistir los peligros naturales es parte de ese legado colonial que se manifiesta no solo en la degradación ambiental, sino también en la pobreza económica de una nación que enfrentó una deuda de reparación paralizante hasta 1947 y la injerencia externa antes y después de 1947.

Soy consciente de que hay quienes creen que temas como la TTA, la esclavitud y sus legados están demasiado lejos, en el pasado distante, para tener una aplicación contemporánea. Este tipo de respuesta ilustra cómo el concepto de «distancia» impregna el pensamiento de las sociedades. La opinión opuesta es que el argumento de “muy lejos en el pasado para tener una aplicación contemporánea” es inaceptable. La distancia solo afecta la forma en que uno piensa sobre el pasado, en el sentido en que los historiadores lo han explorado, a pesar de los años transcurridos ello ha intensificado nuestra determinación de que el tiempo transcurrido entre 1492 y el presente, simplemente, nos ha dado espacio para reflexionar sobre cuánta evidencia hay disponible para explicar lo contemporáneo. Quizás estamos demasiado relacionados con los eventos del pasado y no podemos desenredar la relación entre el pasado y el presente, ya que están tan inextricablemente enredados.

De hecho, tanto el Programa de Actividades para el Decenio como el Plan de Acción de Durban, dejan muy claro que la TTA estaba en la raíz de la situación socioeconómica actual de África y su Diáspora, así como en las razones de su impacto a largo plazo en el Américas, indicando lo siguiente:

Reconocemos que la esclavitud y la trata de esclavos, en particular la trata transatlántica, fueron tragedias atroces en la historia de la humanidad, no sólo por su aborrecible barbarie, sino también por su magnitud, su carácter organizado y, especialmente, su negación de la esencia de las víctimas, y reconocemos asimismo que la esclavitud y la trata de esclavos, especialmente la trata transatlántica de esclavos, constituyen, y siempre deberían haber constituido, un crimen de lesa humanidad y son una de las principales fuentes y manifestaciones de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia, y que los africanos y afrodescendientes, los asiáticos y las personas de origen asiático y los pueblos indígenas fueron víctimas de esos actos y continúan siéndolo de sus consecuencias.

Y continúa

Reconocemos que el colonialismo ha llevado al racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, y que los africanos y los afrodescendientes, las personas de origen asiático y los pueblos indígenas fueron víctimas del colonialismo y continúan siéndolo de sus consecuencias. Reconocemos los sufrimientos causados por el colonialismo y afirmamos que, dondequiera y cuando quiera que ocurrieron, deben ser condenados y ha de impedirse que ocurran de nuevo. Lamentamos también que los efectos y la persistencia de esas estructuras y prácticas se cuenten entre los factores que contribuyen a desigualdades sociales y económicas duraderas en muchas partes del mundo de hoy.

Para que no lo olvidemos, alrededor de 5,5 millones de africanos fueron traficados al Caribe colonizado por los británicos (mi tema en esta contribución), entre los siglos XVII y XIX. En 1834, solo quedaban 800.000. Se puede ilustrar la «barbarie» de la trata a la que se refirió la Declaración de Durban citando una opinión de 1854 sobre el papel de España y Gran Bretaña en la trata y el comportamiento hacia a los africanos esclavizados, que equivalía a un desastre demográfico, en comparación con el aumento de la población esclavizada en los EE.UU.

En ese año, un folleto impreso para la Sociedad Histórica de Maryland por John D. Toy, titulado «Comercio de esclavos africanos en Jamaica: trato comparativo de los esclavos», indicaba que, en 1790, los Estados Unidos tenían 697,897 africanos esclavizados y para 1850, la población había aumentado, principalmente por medios naturales, a 3.204.089, lo que equivale a un aumento en 60 años de 2.5 millones. Por otro lado, España importó 40.000 africanos a Jamaica durante el período 1509-1655, pero en 1655 cuando los británicos capturaron la isla, encontraron 1.500. Fíjate, muchos se habían escapado para formar escondites de Maroons (cimarrones). Durante los 179 años en los que Gran Bretaña participó en el TTA, se importaron 850.000 (según su cálculo porque la información reciente indica que Gran Bretaña continuó con el tráfico hasta 1811 e importó 1,2-1,5 millones a Jamaica). Sumando los 1500 que encontraron, tuvieron el control de 851,500 africanos desde 1655 hasta 1834. Se estima que 85,000 murieron durante el proceso de captura y traslado a la isla. Al independizarse en 1834, Jamaica tenía 322,421 personas esclavizadas, una mortalidad de más de 1 / 2M.

Sin embargo, aplicando la fórmula utilizada para estimar el crecimiento de la población en los Estados Unidos, el artículo de 1854 propone que, dentro de los 45 años de la presencia británica en Jamaica, la población esclavizada de la isla debería haber aumentado a 2.931.450 individuos. Por el contrario, en 179 años perecieron poco más de 3 millones de africanos, es decir 17.000 por año. «Esta declaración no necesita comentarios», dice el autor del folleto. “Exhibe la esclavitud en la colonia británica de Jamaica, tolerada por el Parlamento de Gran Bretaña durante ciento setenta y nueve años, suficientemente repugnancia, sin habilidad dramática, para hacer el cuadro aún más repulsivo”.

Es por eso que, para las víctimas del holocausto africano, la justicia reparadora es el grito en todo el Caribe e internacionalmente. La reparación se define simplemente como la reparación en forma o formas acordadas (monetarias y / o no monetarias) por un daño o perjuicios cometidos. El conocimiento en el Caribe de los males cometidos a través de la conquista, la colonización, la reubicación forzosa de africanos, la esclavitud, la emancipación sin compensación y el continuo daño poscolonial, han impulsado el surgimiento de esta demanda de justicia reparadora. La mayoría de las personas conocen la acción de 2013 de los Jefes de Gobierno de CARICOM cuando colocaron peso político detrás del movimiento de reparación, al establecer la Comisión de Reparación de CARICOM presidida por el Prof. Sir Hilary Beckles, un Subcomité de primeros ministros presidido por el Primer Ministro de Barbados bajo cuyo mandato se estableció el Centro de Investigaciones sobre Reparaciones que dirijo y que tiene ya 3 años, y los Comités Nacionales en los Estados Miembros de CARICOM (y ahora hay unos diez). Pero mucho antes de eso, los pueblos indígenas, los africanos esclavizados, los defensores de la justicia posterior a la esclavitud, los rastafari del siglo XX, los académicos, los activistas de la sociedad civil y políticos individuales como Ralph Gonsalves y Mike Henry, participaron activamente en el movimiento.

El Plan de Acción de Diez Puntos de CARICOM es el Plan para la demanda regional de reparación de Gran Bretaña, Dinamarca, Holanda, España, Portugal, Francia, Suecia, Noruega y algunos otros países. Incluso un barco que enarbolaba la bandera rusa traficaba con africanos a Cuba. Los 10 puntos son:

(1. Completa disculpa formal 2. Programa de Desarrollo para los pueblos originarios. 3. Repatriación para aquellos que los escojan. 4. Construcción de instituciones culturales. 5. Atención a la crisis de salud pública. 6. Campañas de alfabetización. 7- Programa para el conocimiento sobre África. 8. Rehabilitación psicológica. 8- Transferencia de tecnologías. 10. Cancelación de la deuda,)

No todos están a bordo del tren de reparación. Las voces opuestas utilizan los siguientes argumentos:

• La esclavitud fue hace demasiado tiempo atrás

• No hay víctimas / todos están muertos

• Los descendientes no pueden reclamar en nombre de sus antepasados

• La mayoría de los pueblos caribeños no están a favor del movimiento

• Los caribeños se oponen a la repatriación

• Fueron los africanos quienes vendieron a nuestros antepasados

• Es un asunto demasiado complicado

• Los gobiernos coloniales anteriores no pueden pagar

• Era legal en ese momento

Nuestro deber como activistas y educadores es aumentar la educación en torno a las justificaciones, incluyendo que:

• Existe un acusado (o agresor)

• No se puede negar el hecho de que la esclavitud en las plantaciones proporcionó el andamiaje para el avance industrial de Gran Bretaña. La economía de las plantaciones del Caribe fue un engranaje importante en el floreciente sistema de comercio atlántico de Gran Bretaña. Tal era la capacidad productiva de la región que el profesor Richard Sheridan calculó la riqueza total de Jamaica solo en 1775 en 18 millones de libras esterlinas. Desde entonces, las estimaciones de Sheridan han sido revisadas por el historiador económico Prof. Trevor Burnard, quien sostiene que la riqueza de la isla era, en £ 25 millones de libras esterlinas, unos £ 7 millones (o 39%) más alta. Esa riqueza es un testimonio de la capacidad productiva de la isla y, lo que es más importante, de su viabilidad económica durante el siglo XVIII. En comparación con la parte continental de América del Norte, los ingresos per cápita de los plantadores del Caribe eran significativamente mayores que los de sus contrapartes continentales.

• La injusticia está bien documentada

• Las víctimas son identificables como un grupo distinto

• Los descendientes de grupos victimizados continúan sufriendo daños

• Nada en el derecho internacional impide que los descendientes reclamen en nombre de sus antepasados

• También existe un precedente para el pago de reparaciones. Quizás el ejemplo más flagrante de reparación histórica es el de Haití, donde bajo una demanda francesa de 1825, ese país tuvo que pagar 150 millones de francos (reducidos a 90 millones), pagados solo en 1947. El segundo es el de 20 millones de libras esterlinas como reparación a los plantadores británicos por esclavizados liberados.

La reparación es una causa justa. Según Sir Ellis Clarke, primer presidente de Trinidad y Tobago y segundo y último gobernador general:Una potencia administradora … no tiene derecho a extraer durante siglos todo lo que se puede sacar de una colonia y cuando se ha hecho, liberarse de sus obligaciones … La justicia exige que se repare al país que ha sufrido los estragos del colonialismo…” [1964].

Fuente: http://laventana.casa.cult.cu

Estudios Afrolatinoamericanos 2

En esta ocasión ponemos a tu alcance las actas de las Cuartas Jornadas del GEALA, las cuales fueron recogidas en el libro que hoy publicamos en nuestro blog.

El texto consta de 12 partes a través de las cuales se presentan una serie de ponencias de especialistas e investigadores del tema afrodescendencia:

• Parte I: Esclavitud y vida cotidiana en tiempos coloniales y de repúblicas
incipientes

• Parte II: Trayectorias afrodescendientes en las Américas

• Parte III: Patrimonialización, legados, cultura material e inmaterial afro
(Argentina, Brasil, Uruguay)

• Parte IV: Condición jurídica y derechos de los afrodescendientes, pasado y
presente

• Parte V: Educación y Afrodescendencia en América del Sur

• Parte VI: Intelectuales afrodescendientes: Literatura, periodismo,
militancia

• Parte VII: Representaciones, Invisibilizaciones, Historiografías

• Parte VIII: Afrodescendencia y Políticas Públicas

• Parte IX: Política y militarización de afrodescendientes en tiempos
coloniales, revolucionarios y posrevolucionarios

• Parte X: Afrodescendientes: autoadscripciones y memoria

• Parte XI: Prensa y afrodescendencia (Argentina, Brasil, Uruguay)

• Parte XII: Música y Expresiones culturales de raíz afro en las Américas

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Nuestra América Negra: Territorios y voces de la interculturalidad afrodescendiente

“Nuestra América Negra: Territorios y voces de la interculturalidad afrodescendiente” es una compilación de textos de diversos autores de la región en torno al tema de la afrodescendencia.

La compilación, editada por por la Universidad Bolivariana de Venezuela, fue realizada por Inés Pérez-Wilke y Flor Márquez. Tal como se describe en la presentación del libro, escrita por el profesor Reinaldo Bolívar, se trata de nueve ensayos elaborados por Nelson Aboy, Leda Maria Martins, Matilde Eljach, Alejandro Frigerio, Eva Lamborghini, Inés Pérez-Wilke, Pedro Alexander Cubas, Cristóbal Valencia Ramírez, Aiden Salgado Cassiani y Marta Mercedes Maffia.

Cada uno de ellos nos adentra en ineludibles aspectos relacionados con la afrodescendencia tales como la religión, la migración, la música, la oralidad, la educación universitaria y en suma con la pluriculturalidad, proporcionando herramientas científicas para abordar con propiedad el estudio de la insoslayable presencia africana en América.

En su conjunto, la propuesta de girar en torno a la interculturalidad afrodescendiente, si bien no se agota, cumple con la meta de ofrecer al lector, investigador o estudioso una valiosa bibliografía de consulta y referencia.

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Las mujeres afrovenezolanas de Todasana y su decisión trascendental a finales del siglo XIX

Afroamiga les ofrece este interesante artículo, producto de una investigación realizada por la Antropóloga Yara Altez en la localidad de Todasana, estado La Guaira, cuyo resultado da cuenta una vez más del legado que los esclavizados africanos dejaron en Venezuela.

Tal como se reseña en la introducción, el texto muestra algunos resultados obtenidos en la investigación que desarrolló la antropóloga entre 1984 y 1986, sobre la historia de Todasana. El objetivo de aquella investigación fue reconstruir el pasado de esa localidad en base a la memoria oral y el recuento documental en archivos históricos venezolanos.

La autora afirma que en esos archivos se logró recuperar información importante sobre la antigua Hacienda Tuasana (llamada así originalmente), lugar destinado a la producción de cacao desde principios del siglo XVII, trabajado por mano de obra esclavizada de origen africano.

Relata que mientras se recolectaba la información documental en diferentes registros, esta se iba contrastando con la memoria oral, encontrando un hecho significativo: los datos hallados en viejos registros no coincidían con la memoria local que ya no reconocía sus orígenes en las familias de esclavizados de la antigua hacienda.

Detalla que la recolección de la información no arrojó únicamente resultados relacionados con la producción de cacao, junto a descripciones del espacio y de algunas infraestructuras, contabilidad y otros datos importantes, sino también los nombres de los esclavizados y la oportunidad de reconstruir sus árboles genealógicos.

Esta información le permitió comprobar que la actual población desciende de aquellas personas. No obstante, cuando efectuó las entrevistas de campo destinadas a corroborar la veracidad de las reconstrucciones genealógicas, coincidieron nombres y relaciones de parentesco, pero no se reconoció que los antiguos esclavizados fueran los antepasados de las personas entrevistadas ni de nadie en la comunidad. A su vez, mientras se iban creando los gráficos de parentesco, la investigación documental permitió observar un interesante acontecimiento: el apellido impuesto a los esclavizados desde principios del siglo XVIII había sido cambiado, razón por la cual nadie lo ostenta en la actualidad.

Explica que en realidad, aquel no era un apellido en sí mismo sino una marca de propiedad que certificaba a quién pertenecían los esclavizados de la hacienda Tuasana. Precisa que a finales del siglo XIX fueron las mujeres de la comunidad, ya libres, quienes dejaron de identificarse a sí mismas y a sus hijos con ese apellido. Ese es el relato que presenta en este artículo.

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Significados de la fiesta de San Juan Bautista en Curiepe: elementos para la educación ambiental

En aras de contribuir con el conocimiento y divulgación de los temas de investigación relacionados con la cultura, religión, ideología y demás expresiones afro, compartimos con ustedes la Tesis Doctoral de Williams Blanco Llamozas, Profesor, Locutor, Presidente de la Fundación Ecológica de Barlovento (FUNDACEBA), Secretario General de la Escuela de Música “Maestro Pablo Antonio Rada” de Curiepe y miembro de la Línea de Investigación de Representaciones Sociales del CICNAT, en la cual aborda aspectos relativos a los significados de la fiesta de San Juan Bautista en Curiepe.

Las fiestas populares constituyen la manifestación más diversa, de gran arraigo y preferencia popular en las comunidades venezolanas. El centro de atención de esta investigación es la Fiesta de San Juan Bautista, legado sociocultural mágico-religioso que en tiempo de antaño estuvo vinculado directamente con la naturaleza, y que en la actualidad es la representación más genuina de un pueblo como Curiepe.

Los objetivos de la investigación están orientados a develar los significados que le atribuyen los curieperos y visitantes a la fiesta de San Juan Bautista, y construir orientaciones educativas ambientales que permitan promover la valoración y conservación del ambiente. El paradigma que sustenta esta investigación es el socioconstruccionismo, el diseño de la investigación es cualitativo y utiliza el método narrativo-biográfico. Los actores sociales participantes están conformados por miembros de la población de Curiepe y visitantes vinculados a la Fiesta de San Juan Bautista. Las técnicas para la recolección de la información fueron la entrevista cualitativa y el grupo de discusión.

La interpretación de la información se realizó a través de la hermenéutica; el camino interpretativo-comprensivo, contribuyó para llegar a los hallazgos, algunos de ellos son: (a) San Juan Bautista fue una imposición de la iglesia católica, más que una fiesta religiosa, era una fiesta ambiental, donde el negro celebraba a la naturaleza, a la siembra, y a la abundancia del suelo, (b) es una tradición que tiene arraigo en Curiepe porque está unida a su nacimiento como pueblo en 1721, y (c) podría convertirse en un elemento de la educación ambiental, que permita sensibilizar a la comunidad sobre una nueva cultura del agua. De los hallazgos devinieron orientaciones educativas ambientales, entre ellas: fortalecer el conocimiento de la fiesta de San Juan Bautista en Curiepe como elemento de la educación ambiental.

Tesis Doctoral significados de la fiesta de San Juan Bautista en Curiepe:
elementos para la educación ambiental de Willians Blanco Llamozas

Aportes africanos a la Venezuela colonial

José Marcial Ramos Guédez, historiador venezolano, nos habla en este trabajo de la contribución a la cultura venezolana de las culturas negras transplantadas a lo largo de más de tres siglos del periodo colonial, en campos tan diversos como la religión, la música, la danza, la literatura oral, la lingüística, los toponímicos, el arte culinario, la medicina tradicional, la artesanía, las artes plásticas y las creencias, mitos y tradiciones que aún se conservan y se han constituido en parte esencial de la identidad venezolana.

Par a comprender el proceso de nuestra formación cultural y étnico-social, debemos tomar en consideración los aportes de origen indígena, europeo y africano, destacando que estos últimos llegaron a la Venezuela colonial traídos directamente de África o de los mercados de mano de obra esclava establecidos en las Antillas.

El comercio internacional de negros duró más de tres siglos (1518-1873) y en el transcurso de dicho periodo, numerosas empresas que funcionaron en Portugal, Inglaterra, Francia, Holanda, Suecia, Dinamarca, entre otros países, lograron acumular grandes capitales a través de la importación de africanos hacia el Nuevo Continente, y para ello gozaron del apoyo tanto de las instituciones civiles y eclesiásticas como del poder militar de las potencias aludidas. Algunos representantes de la institución eclesiástica mantuvieron no obstante una posición opuesta al régimen de la esclavitud, y al respecto podemos mencionar a los siguientes sacerdotes: Alonso de Sandoval, Pedro Claver, Bartolomé de Albornoz, Epifanio de Moirans, Francisco José de Jaca y otros.

A pesar de todos los obstáculos impuestos por las Leyes de Indias, las Ordenanzas Municipales y otros organismos de la burocracia colonial, encontramos que los negros africanos y sus descendientes traídos en contra de su voluntad a las Américas, con el transcurrir del tiempo llevaron a la práctica sus creencias y costumbres en este nuevo medio geográfico y humano; de ahí que continuaran adorando a sus deidades (dioses) con el nombre de un santo o santa de la religión cristiana y sus creencias las impusieron a lo largo de todo el Nuevo Mundo. Según Herskovits, en los países católicos los herederos de las tradiciones religiosas africanas han desarrollado cultos sincréticos que combinan elementos africanos y cristianos, ya que, al parecer, la Iglesia no logró satisfacer sus necesidades religiosas, de modo que en Haití, Orgún, dios yoruba de la guerra, es identificado con Santiago el Mayor, y Damballah, el dios serpiente de los dahomeyanos es representado por San Patricio. En Trinidad, Changó, la divinidad yoruba, se convierte en San Juan Bautista, y en Cuba, previo cambio de sexo, Changó es identificado con Santa Bárbara.

Muchos de los aportes culturales y religiosos de los negros africanos aún superviven en pueblos como los Estados Unidos de Norteamérica, Haití, Cuba, Brasil, Venezuela, Colombia, al igual que en las áreas del Caribe, las Guyanas inglesa, francesa, holandesa y otros países de América del Sur y Centroamérica. Además, hemos de considerar a la cultura negra como un ente universal, ya que la negritud va a la par de los más altos movimientos civilizados de la historia de la humanidad, la cual en nuestro continente se encuentra plasmada a través de los aportes incluidos en la formación de nuestras nacionalidades y expresiones culturales.

Los aportes étnico-sociales y culturales de origen africano se plasman en la Venezuela colonial a pesar de la severidad del régimen esclavista y logran traspasar las barreras de las diversas formas de opresión socioeconómica y sicológicas, para constituirse de esta manera en parte sustancial de la identidad venezolana.

Los aportes africanos, conservados en algunos lugares, transformados y recreados en otros, se manifiestan por medio de la religión, la música, las danza-bailes, la literatura oral, la lingüística, las creencias, mitos y tradiciones, los toponímicos, el arte culinario, la medicina tradicional, la artesanía, las artes plásticas y los instrumentos musicales, entre otras expresiones.

Por José Marcial Ramos Guédez

Tambor de agua, legado cultural africano en Venezuela

Cada una de las tres culturas madres de Venezuela constituye un universo de tonalidades, raíces y cosmovisiones. La riqueza cultural del país guarda secretos de tribus ancestrales. Secretos que heredan hombres y mujeres de las costas y montañas, y que poco a poco alcanzan los olfatos de los investigadores.

Buscando inspiración afrovenezolana, Tatiana Gómez se topó con el Tambor de Agua, una tradición de las mujeres de Tacarigüita, población ubicada en la región Barlovento del estado Miranda, heredada de los pueblos Bantú y Baka de Camerún. Su interés y fascinación la llevaron a África, junto a la cineasta Clarissa Duque, quien documentó la experiencia en el reconocido largometraje Tambores de Agua, un encuentro ancestral (2009).

De Camerún a Venezuela

“El Tambor de Agua se realiza cuando las mujeres van al río a lavar. En África percuten el agua para despertar al espíritu del bosque y pedirle que proteja a sus hombres. En Venezuela ese carácter ritual se ha desdibujado un poco. Tengo algunas hipótesis pero ninguna de validez científica”, comenta Gómez. Una de las razones que encuentra es la pérdida de las formas originarias. “Esas formas se van perdiendo en la memoria, en parte porque a Venezuela van llegando diseminados y diferentes grupos  que no están anclados a algo específico. Me imagino que una mujer lo sabía, lo tocó, aquella lo replicó y el referente más cercano que consiguieron fue San Juan”, agrega la directora de la Compañía de danza Danzata.

Es por ello que una vez que llega a Barlovento, la investigación se afincó en la relación que tenía el Tambor de Agua con el de San Juan, al tiempo en el que revisaba la diferencia entre el Tambor de Agua como herramienta de expresión femenina con el tambor de cuero que proponen los hombres.

Las prácticas con el agua despertaron su curiosidad para entonces. “Comencé a indagar en la concepción arquetípica del Tambor de Agua. Dimos con el ritual, dimos con el elemento como elemento primigenio que define a la mujer. El agua como el elemento que da vida y la posibilidad que tenemos las mujeres concebir. La relación del feto con el agua, la vibración que nosotras generamos, cómo se transmite allí toda una cantidad de información”, señala al respecto.

El documental

“Tambores de agua: un encuentro ancestral” es un film del género documental, presentada en el año 2009, que muestra la fuerza de las raíces africanas en las manifestaciones musicales venezolanas. La historia de los afrodescendientes venezolanos se establece en la película cuando el personaje central encuentra los «tambores de agua», una peculiar y sorprendente expresión musical de la región de Barlovento. Las campanadas acuáticas de los tambores de agua se convertirán en el medio de nuestra historia que cruzará dos continentes, África y América, para unirlos. Las largas distancias se acercan cuando las raíces son lo suficientemente fuertes como para tropezar con el tiempo.

Fuente: esferacultural.com/andreinagomezfilmsfilmmaker.com

África: legados espirituales en la Nueva Granada del siglo XVII

Seguimos compartiendo contigo documentos relacionados con el tema de la afrodescendencia. En esta oportunidad se trata de un texto elaborado por la profesora Luz Adriana Maya Restrepo, el cual pretende delinear propuestas teóricas y metodológicas acerca de la afrocolombianidad que se generó en la Nueva Granada en los albores del siglo xvn.

La autora resume que su trabajo “más que conclusiones  y certezas, está construido a partir de interrogantes  e hipótesis. Principalmente las relacionadas con el papel que desempeñaron los legados de africanía religiosa en la resistencia a la esclavitud y en el proceso de reconstrucción étnica de los africanos esclavizados”. El artículo completo los puedes ver aquí.

Ver también:

Otros legados

Más documentos

Máscara: legado africano, influencia e identidad cultural en el Caribe

Compartimos con ustedes este artículo publicado en la página web del Museo de Arte de Puerto Rico que habla acerca de la máscara como legado de los esclavizados africanos que fueron traídos a nuestra América. Este aporte  aún está vigente.

La máscara en el contexto caribeño utiliza elementos de la tradición africana. La relación entre África y América está marcada por la antigua costumbre del uso de esclavos africanos para trabajar en la agricultura. SegúnYolanda Wood la máscara llegó a América de manera silenciosa. Vino en la memoria de los esclavos traídos a trabajar en las plantaciones caribeñas. Los africanos, frente al trato cruel, las exigencias impuestas por un duro trabajo y la unión con la cultura española, crearon rituales secretos y clandestinos. Algunos de estos rituales fueron de carácter religioso y otros festivos. En estas celebraciones la máscara pasó a ser para el africano un mecanismo que le permitió expresar su cultura… Leer más

 

Venezuela y África profundizan lazos de amistad a través de cátedra libre

Venezuela y el continente africano profundizan sus lazos de amistad y hermandad a

Foto: Janite Fuentes

 través de la Cátedra Libre África, en la cual estudiantes de 15 universidades del país tienen acceso a las costumbres, tradiciones y a la rica variedad cultural del continente negro.

Así lo dio a conocer el viceministro de Relaciones Exteriores para África, Reinaldo Bolívar, durante el I Encuentro de la Cátedra Libre África, que se realizó en la sede de la Universidad Rómulo Gallegos de San Juan de los Morros, estado Guárico.

Explicó que gracias a estos espacios académicos se propicia la discusión e intercambio de ideas acerca de la afrodescendencia, la negritud, la historia

africana y la lucha contra la discriminación.

“Hoy nos reunimos en el estado Guárico para revisar la experiencia de cada universidad en torno al funcionamiento de la cátedra con sus estudiantes y con la comunidad, porque más que una asignatura, la cátedra libre busca ir a la calle para que la ciudadanía tenga acceso a la información sobre África”, dijo.

Señaló que esta es una actividad que coloca a Venezuela como el único país de América con una cátedra referida a la madre África.

A esta actividad se han sumado voluntades y esfuerzos del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, el Parlamento Latinoamericano, universidades, alcaldías,  y misiones diplomáticas.

“Entre los objetivos de esta cátedra se encuentran difundir la historia afrovenezolana y afroamericana, promover el estudio y conocimiento integral de África y su papel en el contexto mundial y fortalecer desde el conocimiento los vínculos socio culturales con África y la diáspora africana”, destacó.

Por su parte, el ministro del poder popular para la Educación Superior, Edgardo Ramírez, refirió que la meta es que la cátedra libre llegue a todas las universidades del país para promover lo que ha sido la africanidad en Venezuela.

Anunció que, además de esto, se desarrollan proyectos de investigación y extensión para dar a conocer cada vez más a la llamada madre África y avanzar hacia la profundización de los lazos de amistad.

Fuente: AVN