Las cimarroneras y cumbes de negros esclavizados

Los negros africanos no eran considerados como seres humanos, eran una “cosa” una “propiedad”, a partir de esta concepción perdían los derechos que tenemos los seres humanos, como el derecho a la vida, a la libertad, simplemente eran una mercancía y como tal eran tratados.

Los barcos esclavistas obtenían sus mercancías (los negros) en el África de dos maneras: los compraban, muchas veces a tribus africanas, o los cazaban como animales. Luego los trasportaban a América en barcos, en condiciones infrahumanas, muchos de ellos morían en el trayecto; el negocio era tan rentable que barcos esclavistas ingleses y holandeses contrabandeaban negros esclavos en las costas venezolanas.

Sin embargo, los negros nunca abandonaron su actitud de rebeldía ante semejante atropello, a riesgo de esa rebeldía desembocara en castigos inhumanos, como: azotes, grilletes, cadenas, mutilaciones o encierro en lugares muy estrechos e insalubres. Esa actitud rebelde fuetambién el origen de las cimarroneras y cumbes.

El antropólogo, Miguel Acosta Saignes, al referirse al régimen esclavista, escribe: “…Él envilece a los esclavos, pero también a los amos; rebaja la dignidad humana de unos y otros, conduce a la crueldad, al sadismo, porque el enemigo en todo régimen de clase, es el propio hombre, no solo explotado bajo la esclavitud, sino negado, destruido, aniquilado en sus atributos humanos esenciales”. De tal manera que hubo razones suficientes para que los negros esclavizados se fugaran, se alzaran y hasta se suicidaran.

Los fugados constituyeron las cimarroneras y los cumbes, en lugares montañosos, apartados e inaccesibles. De tal manera que las mismas, eran comunidades de negros esclavizados huidos que tenían cierta organización: líderes, viviendas o ranchos, conucos, vigilancia permanente e inclusive en algunos cumbes el negro convivía con el indio y con blancos marginados o tenían relación con comunidades integradas por éstos.

Además, los cimarrones tuvieron una participación importante en el comercio ilícito que practicaban en las costas venezolanas los ingleses, holandeses y franceses. De tal manera que los cumbes fueron, inicialmente, la expresión más genuina de sincretismo cultural entre el negro, el indio y el blanco.

Los negros esclavizados, no solo eran comercializados por las compañías autorizadas que operaban de la isla La Española y a donde iban muchos hacendados venezolanos a adquirirlos, sino también por los barcos contrabandistas de esclavos (ingleses y portugueses) que llegaban a las Antillas y a las costas venezolanas. En Venezuela, hubo cumbes en todas las regiones donde fueron ubicados los negros traídos en condición de esclavos (Barlovento, Puerto Cabello, Yaracuy, Zulia y Cumaná).

Fuente: https://josevargasponce.wordpress.com/

Cumbe, cimarronera, quilombo o palenque

A partir de la introducción de esclavos en Venezuela, el maltrato por parte de los europeos y criollos esclavistas y la búsqueda de la libertad los obligaron a refugiarse en las montañas formando Cumbes, en los que implantaron sus propias reglas y formas de vivir.

Por lo general los esclavizados negros fugados eran perseguidos y fuertemente castigados.

Estos escarmientos variaban desde el azote en el cual se les amarraba para pegarles en el cuerpo, hasta la pena de muerte.

Cimarroneras, cumbes, quilombos o palenques son tan sólo algunas de las denominaciones dadas a las comunidades de esclavos, escapados de las haciendas y casas de sus patrones, quienes se internaban en las zonas montañosas y selváticas.

Estos lugares, debido a sus características geográficas, se convirtieron por lo general en el refugio perfecto para los fugitivos, aunque también albergaban a comunidades aborígenes, a blancos pobres y a cualquier hombre o mujer que viviera al margen de los principales centros poblados.

Fuente: https://radio.otilca.org

Cimarrones, y rebeliones negras en la Venezuela colonial

En aras de profundizar en el estudio de nuestra y historia y de nuestros orígenes, Afroamiga pone a tu disposición la entrega N° 9 de la revista “Memorias de Venezuela”, la cual ofrece un contenido
enfocado, en gran parte, a reseñar la presencia de la huella africana en la fragua de nuestra sociedad.

En esta edición de la revista se repasan las contribuciones de algunas de las culturas africanas en Venezuela, así
como de varios de los episodios en los que se puso de manifiesto el anhelo de libertad de quienes permanecían sojuzgados bajo el yugo de la esclavitud.

Todo ello, sin dejar de lado los pormenores de los maltratos sufridos por quienes vivieron la vida bajo la ignominiosa condición de esclavos.

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Insurrección de Barlovento

A mediados del mes de junio de 1812 la situación de la Primera República era muy crítica. El capitán de navío realista Domingo de Monteverde, después de haber entrado en Valencia el 3 de mayo anterior, presionaba con sus fuerzas al ejército republicano que al mando del generalísimo Francisco de Miranda defendía en Maracay, San Mateo y La Victoria el acceso a Caracas. Para compensar las continuas deserciones que sufrían los cuerpos militares republicanos, Miranda dictó en La Victoria el 19 de junio una Ley Marcial, que preveía el alistamiento de «…todos los hombres libres capaces de tomar las armas, desde la edad de 15 años hasta la de 55…». Excluía, por consiguiente, a los esclavos, pero no a los negros y mulatos libres.

Por su parte, el 21 de junio, la Cámara de Representantes (Diputados) de la provincia de Caracas decretó la conscripción de 1.000 esclavos para reforzar el ejército, ofreciéndoles que después de haber servido 4 años (o antes, si se distinguían en combate) se les daría la libertad. Ante esta situación, muchos negros libres y esclavos de la región de Barlovento, en los valles de Curiepe, Capaya y otros inmediatos, se rebelaron el 24 de junio, día de San Juan, negándose a ser alistados y proclamando a Fernando VII.

Los alentaron a hacerlo así hacendados como Ignacio Galarraga y José de las Llamozas, varios párrocos de aquellos pueblos (que obedecían instrucciones secretas del arzobispo Narciso Coll y Prat) y algunos comerciantes catalanes que proporcionaron dinero. La insurrección se extendió, y privó a Caracas de los víveres que habitualmente recibía de esa región.

Un oficial de milicias español, Gaspar González, capitaneaba a una parte de los alzados, pero otros actuaban por su cuenta y empezaron a matar blancos criollos, con lo cual ahuyentaron de Barlovento a los propios hacendados que los habían incitado a alzarse. El licenciado Miguel José Sanz, que conocía bien aquellos valles, donde tenía propiedades, se alarmó, y se ofreció a Miranda para ir a calmar la insurrección, el 1 de julio. Pero a pesar de su influencia y de ir acompañado de un destacamento armado cuyo jefe era el comandante Lino de Clemente, no pudo pasar más allá de Guatire, donde permaneció hasta mediados de julio. Según Sanz, en los lugares rebeldes habría entre 4.000 y 5.000 esclavos entre viejos, niños, hombres y mujeres, de los cuales unos 500 a 700 estarían en condiciones de llevar las armas; y los negros y mulatos libres capaces para la lucha serían unos 1.000.

El temor de los hacendados criollos era tan grande, que el 2 de julio propusieron a las autoridades de Caracas que se diese la libertad inmediata a todos los esclavos de Barlovento, pues pensaban que así se mantendrían adictos a la República. La proposición fue rechazada. Miranda, cuya principal preocupación militar eran las tropas de Monteverde, no llegó a enviar fuerzas suficientes a Barlovento, y el 21 de julio dio orden de no atacar a los rebeldes, sino contenerlos. Pero los alzados se apoderaron de Caucagua y de Guatire, desde donde se aprestaban a marchar hacia Caracas «…y pasar a cuchillo a todo caraqueño que les saliese a la mano…», según testimonio del arzobispo Coll y Prat.

Este se dio cuenta entonces de la magnitud del peligro que amenazaba a la ciudad, y envió como emisario ante los negros y mulatos insurrectos al padre Pedro de Echezuría, párroco de Antímano, quien logró contenerlos hasta que Monteverde entró en Caracas durante la noche del 30 al 31 de julio. Según Coll y Prat, una de las razones que tuvo Miranda para acelerar su capitulación con Monteverde fue la insurrección de Barlovento. El jefe realista restableció el orden, aunque quedaron algunos cumbes aislados en inaccesibles áreas montañosas.

En un Memorial dirigido al Rey de España el 3 de octubre de 1812, el Cabildo Municipal de Caracas, reducto de los mantuanos, decía al comentar esos sucesos que «…la gente de color del pueblo de Curiepe se resistió abiertamente a dar cumplimiento a la ley marcial…» de Miranda, y «…los esclavos de casi toda la parte oriental de esta capital se proclamaron libres, tomaron las armas no para defender precisamente la justa causa [la del Rey], sino sus intereses personales…». Fue como un anticipo de la guerra social que más tarde acaudilló José Tomás Boves.

Fuente: Fundación Empresas Polar

Afrodescendencia: Aproximaciones contemporáneas desde América Latina y El Caribe

Afroamiga comparte esta publicación que aborda la afrodescendencia a través de la mirada de diferentes autores, tal y como se reseña en la presentación esta “es una primera colección de artículos en la que más de una veintena de investigadores e investigadoras provenientes de varios países de la región se han sumado a los esfuerzos emprendidos por las Naciones Unidas para promover la inclusión, el diálogo y el respeto de los derechos humanos durante 2011, elegido como Año de la Afrodescendencia por la Asamblea General. Uno de los ejes temáticos de esta colección es la identidad. En los textos, las y los investigadores comparten su avidez por encontrar partes fundamentales que han construido su presente”.

En el texto encontrarás los siguientes artículos:
• Afroporteños: Autorepresentaciones y disputas en el buenos Aires de ayer y hoy.

• Africanos esclavizados llegados al Plata durante el lapso tardocolonial.

• Afrodescendientes y Afroindígenas en el Noroeste Argentino. Un repaso histórico sobre las identidades, las clasificaciones y la diferencia.

• Hacia una definición de la cultura afroargentina.

• Lucía Molina y la Casa de la Cultura Indoafroamericana de Santa Fe “Mario López”.

• Africanía y educación: La política de color en Brasil.

• Los garifunas, identidades y reivindicaciones de un pueblo afrodescendiente de América Central.

• Discriminación racial en Cartagena de Indias.

• “De los años 1600”… Bicentenario, educación y afrodescendencia en Cartagena de Indias.

• Una curaduría alternativa para la salvaguardia de la historia y las prácticas culturales de origen africanos en Colombia.

• Narrativas afro-hispanoamericanas: Los riesgos del campo literario. Reflexiones en torno al tratamiento de “lo afro” desde la creación literaria y el trabajo académico.

• La identidad y la música afrocolombiana.

• Acción colectiva y partidos políticos en el siglo XIX: La participación y presencia de los afrocolombianos desde una perspectiva histórica.

• Los Black Seminoles. Una perspectiva etnohistórica.

• La integración de los afrodescendientes a la sociedad guanajuateña en el siglo XVII.

• Pasión, mujer, caballo. Movilidad social novohispana entre los afromestizos de los siglos XVII-XVIII.

• Sobre los africanos y afrodescendientes en la península de Yucatán: estudios realizados y materia pendiente.

• Castas Negras y Esclavitud en Yucatán, 1789 -1829. El mestizaje y la “invisibilidad” de los Afrodescendientes en Veracruz: Reflexiones desde la historia regional.

• La enseñanza sobre los africanos y afrodescendientes en la educación primaria y secundaria en México.

• Esclavitud, trabajo y mestizaje en el obraje novohispano.

• La “identidad negra” de habitantes de Coyolillo, Veracruz: Aproximación inicial.

• “Paloma de Fuego al mástil:” Opresión y liberación de la mujer en Ekomo (1985) una novela hispano africana de Guinea Ecuatorial.

• Memorias de enero: Tragedia, triunfo y momentos de enseñanza.

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África: legados espirituales en la Nueva Granada del siglo XVII

Seguimos compartiendo contigo documentos relacionados con el tema de la afrodescendencia. En esta oportunidad se trata de un texto elaborado por la profesora Luz Adriana Maya Restrepo, el cual pretende delinear propuestas teóricas y metodológicas acerca de la afrocolombianidad que se generó en la Nueva Granada en los albores del siglo xvn.

La autora resume que su trabajo “más que conclusiones  y certezas, está construido a partir de interrogantes  e hipótesis. Principalmente las relacionadas con el papel que desempeñaron los legados de africanía religiosa en la resistencia a la esclavitud y en el proceso de reconstrucción étnica de los africanos esclavizados”. El artículo completo los puedes ver aquí.

Ver también:

Otros legados

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