Bachelet denuncia en Consejo Derechos Humanos el “racismo sistemático” en sociedades

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, denunció la existencia de un “racismo sistemático” en las sociedades, y pidió que la comunidad internacional transforme las estructuras, instituciones y comportamientos que conducen a la discriminación de la población afrodescendiente.

“El asesinato de George Floyd (en EEUU) fue un punto de inflexión que desvió la atención del mundo hacia las violaciones de derechos humanos que habitualmente padecen los africanos y los afrodescendientes”, afirmó Bachelet en la presentación de un informe sobre racismo durante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que precisamente se empezó a elaborar a partir de ese suceso.

La alta comisionada explicó que el racismo sistemático contra los africanos y afrodescendientes afecta a sus derechos “en todos los ámbitos de la vida”, agravando las desigualdades, su marginalización y profundizando las diferencias en el acceso a oportunidades, recursos y poder, algo que aún es más patente en mujeres.

Además, Bachelet aseguró que estos obstáculos se ven agravados por el hecho de que las personas afrodescendientes no están lo suficientemente representadas en la toma de decisiones.

El informe demuestra que el racismo comienza en la infancia y que los niños afrodescendientes suelen sufrir discriminación en los colegios, tienen peores resultados académicos, y en algunas ocasiones incluso son tratados como criminales desde una edad temprana.

Bachelet aseguró que este colectivo sufre detenciones desproporcionadas, basadas en perfiles raciales, que dan lugar a sentencias más severas, incluida la imposición excesiva de la pena de muerte.

“Además, las fuerzas de seguridad rara vez rinden cuentas por violaciones de derechos humanos y delitos cometidos contra personas de ascendencia africana”, agregó.

La alta comisionada, que se reunió con familias de personas afrodescendientes que fueron asesinadas por la policía, aseguró que su oficina ha recibido informaciones de 190 personas de este colectivo muertas a manos de las fuerzas de seguridad, la inmensa mayoría en Europa, Latinoamérica y Norteamérica.

La ONU examinó exhaustivamente siete muertes alrededor del mundo de afrodescendientes a manos de la policía, entre ellas las de George Floyd y Breonna Taylor en Estados Unidos, Adama Traoré en Francia, y varias personas más en Brasil, el Reino Unido y Colombia, encontrando que se repetían determinados patrones en todas ellas.

Detrás del racismo sistemático y la violencia racial está la ausencia de un reconocimiento formal de las responsabilidades de los países que participaron o se beneficiaron de la esclavitud, el comercio transatlántico de africanos y el colonialismo“, insistió Bachelet.

La alta comisionada recomendó en su informe que las fuerzas de seguridad rindan cuentas por los delitos y las violaciones de derechos humanos y que se defienda la libertad de expresión y la seguridad de las personas que participan en las protestas contra el racismo.

Fuente: EFE

Violencia doméstica contra las mujeres: Reconoce los patrones, busca ayuda

La violencia doméstica es una amenaza grave para muchas mujeres. Conoce los signos de una relación abusiva y cómo alejarte de una situación peligroso.

Tu pareja se disculpa y dice que no volverá a tener una conducta hiriente — pero tienes miedo a que la tenga. A veces te preguntas si te estás imaginando el maltrato o si el dolor físico y emocional que sientes es real. Si esto te suena familiar, puedes estar sufriendo violencia doméstica.

Reconoce la violencia doméstica

La violencia doméstica, también llamada violencia de pareja, ocurre entre personas que tienen una relación íntima. La violencia doméstica puede adoptar muchas formas, entre ellas, el abuso emocional, sexual y físico, y las amenazas de abuso. La violencia doméstica puede darse en relaciones heterosexuales u homosexuales.

Las relaciones abusivas siempre conllevan un desequilibrio de poder y control. El abusador usa palabras y comportamientos intimidatorios e hirientes para controlar a su pareja.

Puede que no sea fácil identificar la violencia doméstica al principio. Aunque algunas relaciones son claramente abusivas desde el principio, el abuso suele comenzar de manera sutil y empeora con el tiempo. Puede que estés experimentando violencia doméstica si estás en una relación con alguien que:

• Te insulta, te denigra o te desprecia

• Te impide o desalienta ir a trabajar o estudiar, o ver a familiares o amigos

• Trata de controlar cómo gastas el dinero, dónde vas, qué medicamentos tomas o qué ropa usas

• Es celoso o posesivo, o constantemente te acusa de serle infiel

• Trata de controlar si puedes ver a un proveedor de atención médica

• Te amenaza con violencia o con un arma

• Te da golpes, patadas, empujones o bofetadas, te estrangula o te produce cualquier otro daño a ti, tus hijos o tus mascotas

• Te obliga a tener relaciones sexuales o a participar en actos sexuales contra tu voluntad

• Amenaza con contar a amigos, familiares, compañeros de trabajo o miembros de la comunidad sobre tu orientación sexual o identidad de género

• Si eres lesbiana, bisexual o transgénero, también podrías estar experimentando violencia doméstica si estás en una relación con alguien que:

• Te dice que las autoridades no ayudarán a una persona lesbiana, bisexual o transgénero

• Te dice que, si cortas con la relación, estás admitiendo que las relaciones lesbianas, bisexuales o transgénero son anormales

• Dice que las mujeres no pueden ser violentas

• Justifica el abuso diciéndote que no eres “realmente” lesbiana, bisexual o transgénero

No te eches la culpa

Es posible que no esté lista para buscar ayuda porque crees que eres, al menos en parte, culpable del abuso en la relación. Se pueden mencionar las siguientes razones:

Tu compañero te culpa por la violencia en tu relación. Las parejas abusivas rara vez asumen la responsabilidad de sus actos.

Tu pareja solo muestra un comportamiento abusivo contigo. Los abusadores suelen preocuparse por las apariencias externas, y les pueden parecer encantadores y estables a las demás personas ajenas a tu relación. Esto puede hacerte creer que sus acciones solo pueden explicarse por algo que tú hayas hecho.

Los terapeutas y médicos que te ven sola o con tu pareja no han detectado ningún problema. Si no le has dicho a tu médico o a otros proveedores de atención médica sobre el abuso, es posible que solo tomen nota de los patrones no saludables en tu pensamiento o comportamiento, lo que puede llevar a un diagnóstico erróneo. Por ejemplo, las sobrevivientes de violencia doméstica pueden desarrollar síntomas que se asemejan a los trastornos de la personalidad. La exposición a la violencia doméstica también aumenta el riesgo de sufrir afecciones de salud mental como depresión, ansiedad y trastorno por estrés postraumático. Si tus proveedores de atención médica se enfocan en tus síntomas, esto podría empeorar tu temor de que tú seas responsable del abuso en tu relación.

Has actuado verbal o físicamente contra tu abusador, gritando, empujando o golpeándolo durante los conflictos. Es posible que te preocupe que tú también seas abusiva, pero es mucho más probable que hayas actuado en defensa propia o con un intenso sufrimiento emocional. El abusador puede usar tales incidentes para manipularte, describiéndolos como prueba de que tú eres el miembro abusivo de la pareja.

Si tienes problemas para identificar lo que está sucediendo, toma distancia y analiza los principales patrones de tu relación. Luego, analiza los signos de violencia doméstica. En una relación abusiva, la persona que usa estos comportamientos de manera rutinaria es el abusador. La persona del lado receptor está siendo abusada.

El embarazo, los niños y el abuso

A veces, la violencia intrafamiliar comienza, o aumenta, durante el embarazo, lo cual pone en riesgo tu salud y la del bebé. El peligro continúa después del nacimiento.

Incluso si tu hijo no es abusado, el simple hecho de ser testigo de la violencia intrafamiliar puede ser perjudicial. Los niños que crecen en hogares abusivos tienen más probabilidades que otros de ser abusados y de tener problemas de conducta. En la adultez, es más probable que se conviertan en abusadores o que piensen que el abuso es una parte normal de las relaciones.

Puede que te preocupe que decir la verdad te ponga en peligro, o ponga en peligro a tu hijo o a otros miembros de la familia, y que pueda romper tu familia, pero buscar ayuda es la mejor manera de proteger a tus hijos y de protegerte tú.

Rompe el ciclo

Si te encuentras en una situación de abuso, es posible que reconozcas este patrón:

• El abusador amenaza con emplear la violencia

• El abusador ataca

• El abusador se disculpa, promete cambiar y ofrece regalos

• Este ciclo se repite una y otra vez

En general, la violencia se vuelve más frecuente y grave con el tiempo. Cuanto más tiempo permanezcas en una relación abusiva, mayores serán las consecuencias físicas y emocionales. Podrías sufrir depresión o ansiedad, o comenzar a dudar de tu capacidad para cuidarte. Podrías sentirte indefenso o paralizado.

Desafíos únicos

Si eres inmigrante, es posible que dudes en buscar ayuda por miedo a la deportación. Las barreras lingüísticas, la falta de independencia económica y el apoyo social limitado pueden aumentar tu aislamiento y afectar tu capacidad para acceder a los recursos.Las leyes de los Estados Unidos garantizan la protección contra el abuso doméstico, independientemente de tu condición de inmigrante. Tienes a tu disposición recursos gratuitos o de bajo costo, incluidos abogados, refugio y atención médica para tus hijos y para ti. Además, podrías ser elegible para recibir las protecciones legales que permiten a los inmigrantes que sufren violencia doméstica permanecer en los Estados Unidos.Llama a una línea nacional de ayuda para la violencia doméstica para pedir asesoramiento. Estos servicios son gratuitos y confidenciales.

Si es una mujer mayor, puede que te enfrentes a retos relacionados con tu edad y con la duración de tu relación. Puede que hayas crecido en una época en la que no se hablaba de la violencia doméstica. Tú o tu pareja podrían tener problemas de salud que aumentan tu dependencia o sentido de responsabilidad.

Si te encuentras en una relación entre personas del mismo sexo, es menos probable que busques ayuda después de una agresión si no quieres revelar tu orientación sexual. Si te ha agredido sexualmente otra mujer, también podrías temer que no te crean.

La única manera de terminar con el ciclo de la violencia doméstica es actuando. Empieza por contarle a alguien sobre el abuso, ya sea a un amigo, un ser querido, un proveedor de atención médica u otro contacto cercano. También puedes llamar a una línea nacional de ayuda para la violencia doméstica.

Al principio, puede que te resulte difícil hablar del abuso. Pero debes entender que no estás solo y que hay gente que puede ayudarte. También es probable que sientas alivio y recibas el apoyo que tanto necesitas.

Crea un plan de seguridad

Dejar a un abusador puede ser peligroso. Considera la posibilidad de tomar estas precauciones:

• Llama a un refugio para mujeres o a una línea de ayuda para la violencia doméstica para pedir consejo. Haz la llamada en un momento seguro (cuando el abusador no esté cerca) o desde la casa de un amigo u otro lugar seguro.

• Prepara un bolso de emergencia que incluya los artículos que necesitarás cuando te vayas, como ropa adicional y llaves. Deja el bolso en un lugar seguro. Ten a mano los papeles personales importantes, el dinero y los medicamentos recetados para poder llevarlos contigo con poca antelación.

• Planifica exactamente dónde irás y cómo llegarás allí.

Protege tus medios de comunicación y tu ubicación

Un abusador puede usar la tecnología para controlar tu teléfono y comunicación en línea y rastrear tu ubicación. Si te preocupa tu seguridad, busca ayuda. Para mantener tu privacidad:

Usa los teléfonos con precaución. El abusador podría interceptar las llamadas y escuchar tus conversaciones. Puede usar el identificador de llamadas, revisar tu teléfono celular o buscar en tus registros de facturación telefónica para ver tu historial de llamadas y mensajes de texto.

Usa la computadora de tu casa con precaución. El abusador podría usar spyware para vigilar tus mensajes de correo electrónico y los sitios web que visitas. Considera la posibilidad de usar una computadora en el trabajo, en la biblioteca o en la casa de algún amigo para buscar ayuda.

Quita los dispositivos GPS de tu vehículo. El abusador podría usar un dispositivo GPS para localizar tu ubicación.

Cambia con frecuencia tu contraseña de correo electrónico. Elige contraseñas que el abusador no pueda adivinar.

Limpia el historial de visitas. Sigue las instrucciones del navegador para borrar cualquier registro de sitios web o gráficos que hayas visto.

Dónde buscar ayuda

En caso de emergencia, llama al 911, a tu número de emergencia local o a la agencia de policía. Los siguientes recursos también pueden ayudar:

Alguien en quien confíes. Acude a un amigo, un ser querido, un vecino, un compañero de trabajo o un consejero religioso o espiritual para que te apoye.

Tu proveedor de atención médica. Los médicos y el personal de enfermería tratarán las lesiones y podrán remitirte a una vivienda segura y otros recursos locales.

Un refugio para mujeres o centro de crisis. Los refugios y los centros de crisis brindan refugio de urgencia las 24 horas, así como también asesoramiento en asuntos legales y servicios de defensa y apoyo.

Un centro de asesoramiento psicológico o de salud mental. En la mayoría de las comunidades existen grupos de asesoramiento y apoyo para las mujeres en relaciones abusivas.

Un tribunal local. El tribunal de distrito puede ayudarte a obtener una orden de restricción que ordena legalmente al abusador a mantenerse alejado de ti o a enfrentarse a un arresto. Los abogados locales pueden guiarte a través del proceso.

No es fácil reconocer o admitir que estás en una relación abusiva, pero siempre puedes pedir ayuda. Recuerda, nadie merece ser abusado.

Afroamiga te recomienda que si necesitas ayuda u orientación no dudes en contactarte a través de la línea de atención nacional 0800-MUJERES (0800-6853737) en donde te proporcionarán la ayuda y acompañamiento necesario.

Fuente: mayoclinic.org

La violencia de género en situaciones de emergencia

La violencia basada en el género (VBG) es un término utilizado para describir los actos perjudiciales perpetrados en contra de una persona sobre la base de las diferencias que la sociedad asigna a hombres y mujeres. Mientras que se entiende a veces que la interpretación más amplia de la violencia de género incluye tipos específicos de violencia contra hombres y niños, tanto históricamente como en la actualidad el término se utiliza principalmente como una forma de poner de relieve la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas a las diversas formas de violencia en los lugares donde son víctimas de la discriminación porque son mujeres. Entre los ejemplos de violencia de género que afectan a las mujeres y las niñas en todo su ciclo vital cabe destacar: el aborto selectivo por razones de género, las diferencias en el acceso a la alimentación y los servicios, la explotación y el abuso sexual, el matrimonio infantil, mutilación/ablación genital femenina, el acoso sexual, el abuso en el precio de la dote, los asesinatos de honor, la violencia doméstica o íntima, la privación de la herencia o de los bienes, y el maltrato de las personas mayores.

Un aspecto fundamental de la violencia de género contra las mujeres y las niñas es que la violencia se utiliza en las culturas de todo el mundo como una forma de preservar y mantener la subordinación de la mujer con respecto al hombre. En otras palabras, los actos de violencia contra las mujeres y las niñas son a la vez una expresión y una manera de reforzar la dominación masculina, no sólo sobre las mujeres y las niñas individuales, sino las mujeres como una clase entera de personas. La violencia tiene sus raíces en los desequilibrios de poder y desigualdad estructural entre hombres y mujeres.

Aclarar que la discriminación de género es un elemento central en la comisión de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas refuerza las obligaciones de los estados para trabajar hacia la eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas como parte de sus responsabilidades para proteger y promover los derechos humanos universales. 

En estos casos, la comunidad humanitaria tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad, el bienestar y los derechos de las personas en riesgo de violencia de género, independientemente de si existen datos sobre el verdadero alcance del problema. Es probable que los datos disponibles sobre la violencia de género, incluidos informes de la policía, jurídicos, médicos o de otras fuentes, sólo representen una proporción muy pequeña del número real de incidentes de violencia de género. Por lo tanto, se debe asumir que la violencia de género será un problema en toda situación de emergencia, lo que requiere que todos los actores humanitarios (por ejemplo, las personas que trabajan dentro y fuera de los sectores de agua y saneamiento, salud, nutrición, logística, educación, protección, etc.) tomen medidas para hacerle frente.

En caso de emergencia, los sistemas de protección de la infancia –incluidas las leyes, políticas, normas y servicios en todos los sectores sociales, en especial de bienestar social, educación, salud y seguridad– se debilitan e interrumpen. El desplazamiento y la separación de las familias y las comunidades colocan a las mujeres y las niñas en mayor riesgo de violencia y abuso. La violencia sexual puede ser utilizada como método de guerra para brutalizar e infundir miedo a la población civil.

De acuerdo con Directrices sobre la violencia basada en el género en situaciones de crisis humanitaria , del Comité Permanente entre Organismos, UNICEF se compromete con los principios de seguridad, confidencialidad, respeto y no discriminación centrados en la persona sobreviviente, que tratan de minimizar el daño y maximizar la eficiencia de las intervenciones de prevención y de respuesta. El enfoque de UNICEF para hacer frente a la violencia de género reconoce que la lucha contra la violencia de género requiere una estrategia integral que dé prioridad al acceso a los servicios y fomente a la vez un entorno protector por medio de la coordinación de la prevención de la violencia de género y las actividades de respuesta de todos los actores humanitarios. UNICEF y sus aliados apoyan las reformas de las políticas y la implementación de mecanismos para fomentar un entorno protector para mujeres, niñas, hombres y niños. UNICEF promueve el fortalecimiento de la capacidad del personal de salud, bienestar social, justicia y seguridad para reconocer y controlar la violencia de género mientras que proporciona a los sobrevivientes unos servicios rápidos y respetuosos. Por último, UNICEF apoya los debates de la comunidad que abordan las normas de discriminación para cambiar los comportamientos nocivos y poner fin a la violencia de género.

Fuente: UNICEF

Violencia contra la mujer

Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como «todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada» .

La violencia de pareja se refiere al comportamiento de la pareja o ex pareja que causa daño físico, sexual o psicológico, incluidas la agresión física, la coacción sexual, el maltrato psicológico y las conductas de control.

La violencia sexual es cualquier acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual u otro acto dirigido contra la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de su relación con la víctima, en cualquier ámbito. Comprende la violación, que se define como la penetración, mediante coerción física o de otra índole, de la vagina o el ano con el pene, otra parte del cuerpo o un objeto.

Claves

• La violencia contra la mujer -especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual- constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres.

• Las estimaciones mundiales publicadas por la OMS indican que alrededor de una de cada tres (35%) mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida.

•La mayoría de estos casos son violencia infligida por la pareja. En todo el mundo, casi un tercio (30%) de las mujeres que han tenido una relación de pareja refieren haber sufrido alguna forma de violencia física y/o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida.

• Un 38% de los asesinatos de mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja masculina.

• La violencia puede afectar negativamente la salud física, mental, sexual y reproductiva de las mujeres y, en algunos entornos, puede aumentar el riesgo de contraer el VIH.

• Los hombres que tienen un nivel de instrucción bajo, han sido objeto de malos tratos durante la infancia, han estado expuestos a escenas de violencia doméstica contra sus madres y al uso nocivo de alcohol, han vivido en entornos donde se aceptaba la violencia y había normas diferentes para cada sexo, y creen que tienen derechos sobre las mujeres son más proclives a cometer actos violentos.

• Las mujeres que tienen un nivel de instrucción bajo, han estado expuestas a actos de violencia de pareja contra sus madres, han sido objeto de malos tratos durante la infancia, han vivido en entornos en los que se aceptaba la violencia, los privilegios masculinos y la condición de subordinación de la mujer corren un mayor riesgo de ser víctimas de la violencia de pareja.

• Existen datos que demuestran que las intervenciones que promueven la sensibilización y emancipación de la mujer, la prestación de orientación psicológica y las visitas domiciliarias podrían favorecer la prevención o la reducción de la violencia de pareja contra la mujer.

• Las situaciones de conflicto, posconflicto y desplazamiento pueden agravar la violencia existente, como la infligida contra la mujer por su pareja y la violencia sexual fuera de la pareja, y dar lugar a nuevas formas de violencia contra la mujer.

Hoja informativa

La violencia contra las mujeres es una violación de derechos humanos, y un problema de salud pública que afecta a todos los niveles de la sociedad en todas las partes del mundo. Desde niñas hasta mujeres mayores, una de cada tres mujeres es golpeada, forzada a tener relaciones sexuales, o abusada de otra manera en su vida. Estudios de la OMS muestran que la violencia por parte de una pareja íntima es la forma más común de violencia contra mujeres en el mundo.

La violencia contra las mujeres causa consecuencias graves para la salud y el bienestar de las mujeres. Estudios han documentado una asociación entre violencia contra las mujeres y una serie de problemas de salud física y mental. Algunos comportamientos de alto riesgo son más frecuente entre las víctimas de violencia de pareja y violencia sexual.

El sistema de salud puede desempeñar un papel vital en responder y prevenir la violencia contra las mujeres. Este papel incluye identificar el abuso temprano, proporcionar tratamiento, y encaminar las mujeres para que reciban atención adecuada. El sistema salud también debe trabajar para prevenir la violencia. Y como el abordaje de salud pública para la prevención estipula claramente, el primer paso en la prevención de la violencia es entenderla, y el sector de salud tiene un papel clave en ayudarnos a medir y comprender la violencia contra la mujer.

Fuente: Organización Panamericana de la Salud

Habla con tus hijos sobre las razas y el racismo

Las razas y los efectos perjudiciales del racismo son temas de conversación frecuentes en algunas familias. Pero hay padres que hablan sobre el racismo y la discriminación racial con sus hijos muy raramente o nunca. 

Lo malo es que, cuando los padres no hablan sobre este tema, los hijos pueden recibir el mensaje de que el racismo no está mal o que se trata de un problema de otras personas. Para ayudar a poner fin al racismo, todos tenemos que adoptar un papel activo para erradicarlo, independientemente de quiénes seamos. 

¿Por qué es importante hablar sobre las razas?

Cuando enseñamos pronto a nuestros hijos que está bien hablar sobre las razas, los ayudamos a entender, respetar y a apreciar las diferencias que hay entre las personas. 

Esto hace que aumente su empatía y compasión por los demás. Así, su hijo será más capaz de saber cuando las cosas del mundo son injustas con los demás y podrá hacer algo al respecto. 

¿Cuál es la mejor forma de hablar sobre las razas con los niños?

No hay una forma “correcta” de hablar con los niños sobre las razas y el racismo. En cada familia, esa conversación será diferente, en función de su propia raza, su nacionalidad y su experiencia personal con el racismo. 

He aquí algunas formas de iniciar la conversación y de mantenerla abierta:

Primero, infórmese bien. Aprendiendo sobre este tema, será más capaz de hablar con su hijo al respecto. Escuche los medios de comunicación, las noticias y vea programas o lea sobre la historia del racismo y de los derechos civiles a fin de sentirse preparado para hablar y para contestar preguntas sobre el racismo.

Clarifique cuáles son los valores de su familia. Use sus palabras y su comportamiento para mostrarle a su hijo en qué cree. Los valores en los que se puede centrar pueden incluir los siguientes: tratar igual a todo el mundo, la justicia, defender a los que están sufriendo y respetar a todo el mundo, independientemente del color de su piel, el idioma que habla o de cualquier otro tipo de diferencias

Hable usando palabras sencillas. No sature ni sobrecargue a su hijo con un exceso de información. Dele información sobre los hechos, con sencillez y claridad. Si quiere abordar algo que se ha explicado en las noticias, sea sincero sobre lo que ha pasado, pero no le de a su hijo más información de la que él necesita.

Hable usando palabras adecuadas para la edad de su hijo. Cuestiones como las razas y el racismo son temas de amplio alcance, y pueden ser difíciles de entender para los niños. Aquí tiene algunos consejos para abordarlos teniendo en cuenta la edad de su hijo:

Niños de preescolar: los niños de esta edad están aprendiendo sobre lo que está bien y lo que está mal, y tienen una acertada noción sobre lo que es justo (¡ellos ya se lo harán saber!). O sea que hable con su hijo sobre lo que es justo y sobre lo que no lo es. Dele ejemplos que pueda entender y con los que se pueda identificar, como: “¿Y si alguien hiciera una norma según la cual las personas con (el color del cabello o de los ojos de su hijo) tienen que comer un tentempié diferente que el resto de su clase? ¿Te parecería justo?”.

Niños en edad escolar: use ejemplos prácticos de la vida cotidiana para ayudar a su hijo en edad escolar a entender cómo se podría sentir si lo discriminaran o lo hicieran de lado a propósito. Por ejemplo: ¿Qué sentirías si alguien se apropiara de todos los columpios a la hora del recreo y no dejara jugar a lo demás niños?” O “¿Qué sentirías si vieras a un niño de quinto de primaria acosando a otro de primero?” Luego, conecte estas preguntas con ejemplos de la vida real de grupos que hayan sido discriminados. Hacer preguntas como estas ayuda a aumentar la empatía en los niños y les despierta la pasión de defender a otras personas.

Adolescentes y preadolescentes: los niños mayores y los adolescentes están más preparados para abordar temas más duros. Son capaces de entender cómo se puede sentir una persona que sea víctima del racismo, pero también se pueden sentir impotentes para hacer algo al respecto. Hacer una lluvia de ideas sobre formas de ayudar, como defender a un amigo que reciba acoso escolar o que lo excluyan por el color de la piel, o escribir cartas a la dirección de su centro de estudios puede empoderar a los niños.

Hágale preguntas, muchas preguntas. Ayude a su hijo a procesar sus ideas y sus sentimientos haciéndole preguntas como: “¿Qué piensas sobre lo que has visto en la televisión?”, “¿Qué has oído?” o “¿Sobre qué están hablando tus amigos?”. Esto lo ayudará a hacerse una idea de lo que sabe y entiende su hijo, y podrá ir llenando esos vacíos con información o hacer hincapié en los valores propios de su familia. 

Cree un lugar seguro para compartir sentimientos. Las conversaciones sobre temas duros despiertan fuertes emociones, como el enfado, la tristeza, la confusión y de otro tipo. Los niños que hayan sido víctimas del racismo, o cuyos familiares lo hayan sido, pueden tener sentimientos y miedos más intensos al respecto. Haga saber a su hijo que sus sentimientos son importantes y que están bien que los tenga. Dígale que compartir nuestros sentimientos de formas saludables es algo que nos ayuda a todos. Le puede decir algo como: “Ahora estoy triste, pero no hay nada malo en ello. No me voy a sentir así para siempre.” Esto ayuda a que los niños pongan las cosas en perspectiva.

Mantenga abierta la conversación. Hablar con su hijo sobre las razas y el racismo no debe ser una conversación de una sola vez. Anime a su hijo a acudir a usted con preguntas y siga conversando con él sobre estos temas.

¿Y qué pasa si no tengo respuestas para todo?

No pasa nada si no tiene todas las respuestas. Si no conoce la respuesta a una pregunta, sea sincero y dígale a su hijo que no le puede contestar. Dígale también que ya lo averiguará y que se lo explicará cuando lo sepa.

¿Qué más podemos hacer como familia?

Los padres pueden hacer muchas cosas para educar a hijos compasivos que quieran ayudar a los demás. Aquí encontrará algunas cosas que pueden hacer juntos y en calidad de familia:

Háganse amigos de personas que sean diferentes a ustedes. Considere la posibilidad de escoger una escuela o centro de preescolar, o un club adonde asistan niños de otras áreas y de ambientes diferentes. Así, los niños aprenden que pueden hacer amistades en cualquier sitio.

Aprendan cosas sobre otras culturas. Aprendan juntos sobre personas de otros lugares y culturas. Lean libros, escuchen música, vean películas y aprendan sobre celebraciones que no forman parte de sus propias tradiciones. Vayan a ferias, celebraciones culturales y museos donde se resalte el arte, la historia y la cultura de personas que sean diferentes a ustedes.

Rompan el silencio. Cuando vean algo que les parece injusto, hagan algo al respecto. Digan algo. Escriban una carta. Creen una obra de arte que defienda una causa, o inicienla y anime a sus hijos a hacer lo mismo.

Tú eres el ejemplo que sigue tu hijo (a)

Los hijos conocen el mundo a través de sus padres. Lo que tu hijo(a) te ve hacer es tan importante como lo que te oye decir.

Al igual que el lenguaje, los prejuicios se aprenden con el tiempo. Para que puedas ayudar a tu hijo(a) a reconocer y hacer frente a los prejuicios raciales, primero debes reflexionar sobre los tuyos: ¿Tu círculo de amigos o las personas con las que trabajas representan un grupo diverso e inclusivo?

Aprovecha todas las oportunidades que se presenten para oponerte al racismo, demostrar tu sentido de la bondad y defender el derecho de todas las personas a ser tratadas con dignidad y respeto.

Fuente: Unicef/ kidshealth.org

10 películas sobre el racismo que te ayudarán a reflexionar

Hoy les ofrecemos algunas opciones de películas para reflexionar sobre el racismo. Seguro que algunas ya las has visto, pero es bueno que, especialmente si hay adolescentes en casa, puedan verlas (y si se dejan, verla con ellos). Obviamente si ya pasaste la adolescencia, siempre son buenas referencias para verlas en cualquier momento, porque todas merecen la pena.

Pero antes de comenzar con los consejos, siempre vienen bien algunas aclaraciones. Según la Real Academia Española de la lengua, racismo es la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro u otros con los que convive. Muchas veces se usan indistintamente el término racismo y xenofobia, aunque no son exactamente lo mismo. La xenofobia es la fobia a las personas extranjeras. Por tanto, cuando al componente étnico se le suma el componente de la nacionalidad, se puede dar una doble discriminación.

¡Vamos allá con las pelis!

#1 Invictus

Soy el amo de mi destino, el capitán de mi alma”. Esta cita en boca del protagonista de esta película, Nelson Mandela, es toda una declaración de intenciones. Ponemos esta película la primera porque cuenta un momento muy importante de la vida de Nelson Mandela y el pueblo sudafricano. Además, en Ayuda en Acción sentimos cierta predilección y debilidad por Mandela y todo su legado en África y en el mundo. La historia relata el momento en el que el líder sudafricano llega a la presidencia del país y cómo, después de la abolición del apartheid, busca la tolerancia y la reconciliación entre la población blanca y la negra, usando el rugby y el Mundial de 1995 que se celebró en su país. Racismo, apartheid, rugby y, además, Morgan Freeman y Matt Damon. Sin duda, son buenas razones para ver esta peli dirigida por Clint Eastwood.

#2 Adios Bafana

Más sobre la vida de Mandela. Esta vez la película cuenta la relación, basada en hechos reales, entre el guardián blanco sudafricano, James Gregory, y el preso 466/64 de la prisión de máxima seguridad de Roben Island. Y ese preso no era ni más ni menos que Nelson Mandela. La película cuenta la historia de una relación forjada durante los 27 años de presidio del líder sudafricano.

#3 Matar un ruiseñor

En este clásico del cine de 1962, dirigido por Robert Mulligan, se basa en una novela de la escritora Harper Lee (igual de recomendable que la película), nos cuenta cómo el abogado Atticus Finch, encarnado por Gregory Peck, tiene que defender a un hombre negro acusado de haber violado a una mujer blanca. Además del racismo, se trata también la diversidad y la visión que sobre la discapacidad tiene la sociedad. Es una película que suele gustar a quienes ejercen la abogacía.

#4 Figuras ocultas

Nos gusta esta película por varios motivos: por un lado, porque trata sobre racismo y por otro, porque es también una historia de la lucha de las mujeres y su papel en la ciencia y los avances tecnológicos. La película está ambientada en aquellos años de Guerra Fría en que Estados Unidos y Rusia competían por la carrera espacial y en los que ser mujer y negra constituía una doble discriminación. Gracias a esta cinta de 2016 conocemos del peso que un grupo de ingenieras y matemáticas negras tuvieron en la carrera espacial.

#5 La mancha humana

Basada en una novela del mismo título del Nobel americano Philip Roth (no dejen de leerla). Nos trasladamos al mundo académico de los Estados Unidos de finales del siglo pasado, en donde vemos el declive de un prestigioso profesor universitario -Coleman Silk, interpretado por Anthony Hopkins- debido a un malentendido racial y su relación con una mujer más joven y de distinto estrato social -Faunia, que interpreta Nicole Kidman-. Lo políticamente correcto, la revancha académica, el racismo, las parejas de diferente estrato social y edad y un gran secreto que no destripamos, son razones para ver esta película.

#6 La bahía del odio

Esta cinta de 1985 del director francés Louis Malle se basa en un hecho real que tuvo lugar en las poblaciones pesqueras del Golfo de México, en Estados Unidos. Se trata del conflicto entre pescadores estadounidenses y refugiados vietnamitas por la competencia en la pesca del camarón. La lucha por los recursos pesqueros y el miedo a perder el sustento son los motores del racismo y la xenofobia en un contexto que no se aleja mucho del actual en Europa, con eso de “vienen de fuera a quitarnos el trabajo”. Este argumento es motivo de reflexión, especialmente en un país como Estados Unidos, formado por emigrantes y refugiados de todo el mundo.

#7 Gran Torino

Esta película, que protagoniza y dirige Clint Eastwood, nos cuenta cómo un obrero de una fábrica de automóviles jubilado y viudo reciente, vive los cambios que se están produciendo en su vecindario cada vez más multicultural y cómo va variando su actitud a medida va conociendo más a las personas que le rodean.

#8 Haz lo que debas

En 1989 el cineasta Spike Lee se da a conocer al gran público con esta película que cuenta la vida en un barrio de Nueva York, más concretamente en Brooklyn. Allí conviven la comunidad afroamericana, latina, asiática y de ascendencia italiana. En medio de una ola de calor los habitantes muestran su rutina, las tensiones raciales… y el conflicto. Es ahí donde surge la contestación que da nombre a la película.

#9 The visitor

Tom McCarthy dirigía en 2007 esta cinta en la que la música tiene un papel clave. La película narra el encuentro entre un profesor universitario jubilado y viudo (con una vida un tanto aburrida y vacía), con dos inmigrantes (un sirio y una senegalesa) que por una estafa se instalan ilegalmente en su piso de Nueva York. La relación, que arranca con tensión y rechazo, va cambiando una vez los personajes comienzan a conocerse y donde la música tiene un papel clave.

#10 Poniente

La última de nuestras recomendaciones, pero no por ello menos importante, es esta peli de 2002 de la directora española Chus Gutiérrez, que coprotagoniza José Coronado, embajador de Ayuda en Acción. En la Almería de los invernaderos de plástico, la protagonista, una joven maestra, vuelve a vivir a su pueblo con su hija después de morir sus padres. La realidad de las personas de multitud de países que trabajan en los invernaderos y su relación con el resto de los habitantes de la zona muestra una realidad multiétnica, donde el conflicto social y el racismo están siempre presentes.

Fuente: ayudaenaccion.org

¿Cómo hablar de racismo en clase?

They tell each other their own wishes. Children in preschool

El tema de la discriminación racial es especialmente difícil de tratar en las escuelas, existe una intención colectiva de crear espacios seguros para los niños mientras se les educa, temas tan complejos como el racismo pueden tocar sensibilidades, especialmente en los alumnos que han sido víctimas de discriminación.

Sin embargo, recientes eventos motivados por violencia racial llaman a un urgente cambio de enfoque y a cuestionarios difíciles, ¿de qué sirve proteger a los niños de temas como el racismo en el salón de clases si fuera de este suceden instancias de violencia racial ? Algunas de ellas contra los mismos alumnos que enseñamos.

Hablar sobre racismo en clase aún no es una obligación legal para todas las escuelas, abordar o no el tema depende de la decisión de cada maestro, pero para aquellos docentes que reconozcan la necesidad social y ética de introducir a sus alumnos un entendimiento sobre el racismo sistémico, a continuación compartimos las siguientes recomendaciones.

Consejos para abordar el racismo en el aula

1. Generar un ambiente de honestidad y empatía

Cuando se educa  a los niños explicando que el color de la piel no importa, este acercamiento  los priva de las bases para entender la raíz del racismo sistémico y los deja sin las herramientas para identificar injusticias sociales con base en el color de la piel o la etnicidad.

Sin embargo, antes de introducir el tema del racismo en clase, es necesario establecer una interacción que establezca un ambiente de respeto y soporte para los alumnos de minorías sociales que ya hayan tenido contacto con el racismo. De la misma forma, es importante ser honestos, certeros y empáticos con los alumnos que no tengan experiencia en el tema. 

Cualquier instancia de educación antirracista en el aula debe tener clara la diferencia entre visibilizar en vez de traumatizar, y educar en vez de culpabilizar.

2.  Acostumbrarse a la incomodidad

Hablar sobre racismo en el aula es desafiante, especialmente en un grupo mixto en el que se encuentran minorías y mayorías sociales. Los alumnos de mayoría pueden presentar temor de ofender a alguien al hablar sobre el tema, y los alumnos de minoría podrían encontrar agotador relatar sus experiencias de vida para educar a personas que no las experimentan de la misma manera.

Pero que no las vivan de la misma forma no quiere decir que no estén abiertos a entenderlas o a comprender el concepto de desbalance social y cómo afecta a sus compañeros. El racismo no es un tema cómodo y es importante transmitir a los alumnos que está bien estar incómodos, mientras la conversación se dirija a un mejor entendimiento sobre cómo las distinciones sobre el color de la piel generan desbalance social y cómo podemos hacer nuestra parte para evitar este desequilibrio. 

Más que hacer a los alumnos sentirse cómodos al entrar en una conversación sobre discriminación racial, es más valioso y productivo hacerlos sentir seguros para que se comuniquen en forma honesta, asertiva y empática.

Esto implica también la admisión de errores al momento de abordar una discusión, es necesario entender que el aula es un lugar para aprender y que nadie comienza una conversación sobre racismo para volverse experto en cinco minutos.

Si ya establecimos una base de comunicación sensible, es recomendable asumir que los comentarios de los estudiantes vienen de un lugar de buenas intenciones y deseo de aprender. Una conversación sobre el racismo también debe servir para establecer la responsabilidad sobre un discurso, sin deshumanizar ni destruir la voluntad de seguir aprendiendo sobre cómo abordar temas de injusticia social.

3. Partir de bases históricas y sociales concretas

Hablar de las experiencias de los alumnos de minorías puede ser esclarecedor para entender el tema del racismo a un nivel personal. Pero para entender el racismo sistémico, es indispensable recurrir a las bases históricas que lo documentan.

Existe un vasto registro histórico que visibiliza el racismo sistémico e incluirlo en el currículum previo a una discusión en clase sobre la discriminación racial es crucial para comprender no solo la existencia de la discriminación racial, sino cómo esta se ha invisibilizado y minimizado a través de la historia, haciendo posible que grupos de minoría la hayan experimentado por siglos, y que aún en nuestros días este tipo de discriminación siga presente.

4. Aclarar: el racismo es malo, no las personas 

Definir el racismo como un problema sistémico y no como una práctica personal es relevante para iniciar una conversación productiva sobre injusticia social con base en la raza o etnicidad. Esto no quiere decir que no haya personas que sean activamente racistas, pero también es necesario diferenciar entre este grupo y quienes incurren en patrones de racismo porque no fueron educados para cuestionar las diferencias sociales entre personas de distintas etnias y como estas generan injusticia social.

Sin duda, el racismo es una instancia de injusticia, y debe señalarse cada vez que se vea en el día a día, pero también es necesario saber que un problema sistémico no se resuelve sólo con señalar cada vez que lo vemos, sino reflexionando el cómo y por qué lo vemos, enfocando nuestra atención en el patrón de racismo, más que en la persona que lo reproduce porque no conoce otra cosa.

5. Promover las preguntas que llamen a la reflexión

Hablar de racismo en clase va a generar preguntas, el maestro deberá actuar como moderador para que la conversación se centre en las preguntas que ayudan a avanzar a un mejor entendimiento sobre cómo funciona el racismo sistémico, a quién afecta y por qué, cuáles son las instancias que practicamos sin darnos cuenta, cómo evitarlas, cómo señalarlas constructivamente cuando suceden en un espacio en el que podemos razonar con el otro y cómo desafiarlas o denunciarlas cuando no suceden en un espacio seguro.

Atender y poner enfrente de la conversación preguntas que intenten resolver estas cuestiones sentará las bases de una discusión productiva con potencial para ayudar a los estudiantes a comprender el racismo sistémico y cuál es su rol en el intento por desmantelarlo.

Fuente: observatorio.tec.mx

Tipos de discriminación más frecuentes y qué hacer para evitarlos

La discriminación adopta múltiples formas. A lo largo de la historia ha estado presente en todo tipo de sociedades. Y, aunque en las últimas décadas hemos avanzado mucho en ese terreno, existen aún hoy distintos tipos de discriminación contra los que combatir, tanto en los países en vías de desarrollo como en las sociedades más ricas del planeta.

Tipos de discriminación contra la mujer

Mujeres y niñas son las principales víctimas de la discriminación en las zonas más pobres del mundo.  En África, por ejemplo, son ellas las que deben caminar durante horas en busca de agua, lo que a menudo supone privarlas del derecho a la educación. Aún hoy, muchas son sometidas a la fuerza a la mutilación genital femenina, una violación de los derechos humanos pero también una obligación social para aquellas que no quieren ser discriminadas por su comunidad y condenadas al desprecio de los hombres de su aldea. 

En muchos países la opinión de las mujeres no vale nada. Las niñas son obligadas a casarse con desconocidos que les doblan la edad y la violación o las palizas dentro del matrimonio ni siquiera están castigadas de forma explícita por sus leyes. Aunque esto no es solo cosa de los países más pobres. Bélgica o Canadá tampoco cuentan con una legislación contra la violencia de género. Y en países como España la ley no ha evitado que el 2019 comenzara con la muerte de varias mujeres a manos de sus parejas o exparejas.

A ello se suman, además, distintos tipos de discriminación, presentes en el día a día. Cuestiones como la brecha salarial, la conciliación laboral o el llamado techo de cristal están todavía pendientes de resolverse.

¿Cómo puedes contribuir a acabar con esto? Seas hombre o mujer, la lucha por la igualdad también es cosa tuya. Trata del mismo modo a los compañeros o subordinados de ambos sexos; valora sus aportaciones por su contenido, no por el sexo de quien las ha puesto sobre la mesa; huye de los estereotipos en la educación de tus hijos y hijas; apuesta por juguetes no sexistas escogidos en función de sus gustos y no de su sexo.

Tipos de discriminación por el aspecto físico

En Tanzania los albinos viven no solo el rechazo y la discriminación, sino también el miedo a ser atacados por el color de su piel. ¿Por qué? Simplemente porque durante años traficantes y curanderos han alimentado mitos sobre los poderes mágicos de sus huesos y han puesto precio a su cabeza.

Suena ridículo, ¿verdad? A nuestros ojos ese tipo de creencias son cosa de personas sin formación. ¿Cómo va a definir a alguien el color de la piel, de los ojos o del cabello de forma tan determinante? Esa misma idea, no obstante, es la que alimenta distintos tipos de discriminación en nuestra sociedad. Las diferencias en el color de la piel van unidas a toda una serie de prejuicios sobre chinos, rumanos, negros… Ideas preconcebidas (y muchas veces negativas) sobre sus costumbres, su cultura o sus creencias religiosas determinan nuestra percepción.

¿Cómo acabar con esas formas de discriminación? No contribuyas a alimentar los bulos sobre la inmigración, contrasta la información que recibes por Whatsapp u otros medios de comunicación. Y educa a tus hijos para respetar la diversidad.

El niño que es más gordito que el resto, el inmigrante, la chica que se ha desarrollado antes que las demás, el chico con granos… también son, a menudo, víctimas de distintos tipos de discriminación por parte los compañeros, e incluso, de otros padres y madres. ¿Cómo evitarlo? Los libros pueden ser una buena opción para trabajar la diversidad con los más pequeños. Por ejemplo, los cuentos de Elmer, un elefante de colores distinto a los demás. O ‘Tan diferentes como iguales’, una historia antibullying protagonizada por Lula, una tortuga que es nueva en la escuela.

Discriminación por la identidad sexual

Por desgracia, a pesar de los avances en este sentido, aún hoy las burlas se extienden también hacia temas como la identidad sexual, o hacia familias homoparentales o monoparentales. Pero también en esto la educación puede marcar la diferencia. Da ejemplo en tu trato con los demás y explica a tus hijos que existen niños y niñas con una mamá o dos papás, y que eso no los hace peores ni diferentes, que su hogar merece el mismo respeto que el nuestro. Libros para niños como ‘Familias’o ‘Tengo una mamá y punto’ pueden ayudarte.

Y recuerda, existen muchos tipos de discriminación. También en nuestro día a día, aunque no siempre los vemos o queremos verlos. ¿Quieres acabar con ellos? Empieza por abrir bien los ojos y plantarles cara.

Fuente: ayudaenaccion.org