Participa hoy y mañana en conferencia internacional por el 20 aniversario de Durban

En el marco de las actividades que se desarrollan por la conmemoración de los 20 años de la Tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancias, celebrada en la ciudad de Durban-Sudáfrica en el año 2001, Afroamiga te invita a participar en estas conferencias que se llevarán a cabo el jueves 09 y viernes 10 de septiembre, las cuales contarán con ponencias de especialista en los temas de afrodescendencia, racismo y discriminación.

Caminos que marcó Durban: 20 años después

En estas pocas líneas quiero destacar uno de los acuerdos más determinantes en la causa que suscribo como afrovenezolano: una identidad, que como he sido interpelado al respecto en diversas ocasiones, es inalienable, intransferible e irrenunciable.

Desde el 30 de agosto y hasta el 8 de septiembre se estarán conmemorando 20 años de la Tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancias, a partir de su celebración en la ciudad de Durban-Sudáfrica en el año 2001, acontecimiento histórico en materia de derechos humanos, esperado y realizado, que marcó una inequívoca diferencia en el siglo.

Habiendo realizado Naciones Unidas las dos primeras conferencia mundiales:

La primera en Ginebra (Suiza) en 1978, donde fueron abordados temas importantes como la condena de la política de apartheid practicada en Sudáfrica.

La segunda, donde se exhortó a adoptar medidas contra todas las ideologías y prácticas como el apartheid, entre otras generadoras de exclusión, odio racial, intolerancias que atentaran contra los derechos humanos y las libertades fundamentales del ser humano y los grupos sociales; también realizada en Ginebra en 1983.

De modo que, en una distancia de 18 años de espera para volver a tratar una temática sensible y delicada, no sólo desde la decencia humana sino desde el compromiso con los diversos países y grupos sociales del planeta, víctimas del racismo, la discriminación racial, exclusión, entre los cuales se encontraba África y su diáspora.

Naciones unidas hasta aquel entonces había realizado tres conferencias mundiales sobre esta materia.

Permítanme, dar testimonio como testigo presencial y parte de la delegación de activistas de la Red de Organizaciones Afrovenezolanas de la cual formé parte junto a la activista Nirva Camacho y el activista Jesús Chucho García.

La conferencia, tenía en su agenda importantes temas en materia de derechos humanos. Entre los más polémicos estaban las reparaciones, para las y los africanos y sus descendientes, dada la inmoral, e injustificable y condenable esclavitud. Además de la devolución de las tierras a los Palestinos ocupadas por el gobierno Israelita. Aunado a esto, otra discusión sensible como fue la del temor de permitir que se comparara el sionismo con racismo; situación suscitada una semana antes de la conferencia de los gobiernos, sobre los temas antes expuestos en la conferencia de los movimientos sociales, en su inmensa diversidad de organizaciones de la sociedad civil, u Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s), nomenclatura dada por las Naciones Unidas, en su lenguaje.

Comenzaba la tensión y las presiones, no gratuitas, sobre la conferencia mundial. El boicot del gobierno de los estados unidos a la conferencia, sus amenazas, el chantaje; tanto a gobiernos como delegaciones de países participantes.

El documento de los debates y discusiones en materia de derechos humanos expresadas por los movimientos sociales o la sociedad civil son vinculantes y además todas esas preocupaciones y demandas de las victimas por violaciones de esos derechos, forman parte de los debates y acuerdos en la conferencia oficial de los estados y gobiernos parte del sistema de las Naciones Unidas, quienes están obligados a escuchar qué piensan y proponen en materia de derechos humanos a través de organizaciones sociales de base.

Los movimientos sociales de África y su diáspora en las Américas y el Caribe estábamos muy claros. Para nosotros, bajo las líneas políticas de Alianza Estratégica Afro-latina y caribeña, entre los temas importantes de la conferencia mundial, consensuadas en la Pre Conferencia de Las Américas en Santiago de Chile del año 2000, estaban las reparaciones y el reconocimiento como actores políticos y sociales afrodescendientes, dentro del sistema multilateral.

En este marco de premisas, por un lado estaban las delegaciones de los Estados y gobiernos que buscaban dar soluciones para superar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancias y, por el otro lado, un pequeño grupo muy poderoso formados en un bloque, unidos por el viejo y decadente ideario del sistema colonial imperial, haciendo resistencia por mantener su hegemonía mediante la vieja estrategia del chantaje a otras delegaciones de los gobiernos, a quienes amenazaban con quitarles respaldo político y fondos financieros, si votaban o apoyaban propuestas de los artículos del proyecto de declaración, así como también el plan de acción surgido en la conferencia de Durban para ser suscrito por los estados y sus gobiernos participantes.

En consecuencia temas como: el colonialismo, la esclavitud y el secuestro, comercio de hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas libres de origen africano que en su lenguaje colonial agresor llaman “trata negrera”, no fueron discutidos en la conferencia como tampoco las reparaciones. Con alevosía y ventajismo del bloque colonial, pasaron esta importante discusión, a una “comisión especial” conformada, además, por las delegaciones oficiales de los gobiernos de los Estados Unidos, Francia, España, Portugal, Holanda, Israel entre otros, es decir por aquellos que deben y aún no han pagado de ninguna de las maneras esperadas por quienes han sido víctimas de sus comercios y sistemas inmorales, criminales, sobre los cuales han construido su poderío.

Queda claro que el temor, de que, si se aprobaran algunos de esos temas para su discusión, cabría el ser utilizados para futuras demandas en tribunales, contra estos países responsables de repudiables y condenables crímenes de lesa humanidad.

Desde la perspectiva de los movimientos y sujetos sociales suscribientes de la conferencia de Durban-Sudáfrica del año 2001, era apenas el comienzo de una dura lucha por el reconocimiento como actores políticos y sociales demandantes de la revisión de un proceso histórico y social secuestrado por intereses imperiales.

En el preliminar de este hito histórico se decía: “entramos negros y salimos afrodescendientes”, posicionando ante el mundo el concepto de Afrodescendiente ya no como una cuali|dad dependiente del racismo y el lenguaje colonial que asignó el adjetivo “negro” como nombre de un sujeto sin derechos; sino la conquista de una identidad que resignifica los derechos de un sujeto político con una identidad política, poseedora de una voz propia desde el producto colectivo de su historia, la cual está fundamentada en las acciones que han marcado desde la cotidianidad ancestral y presente, sus luchas. En Durban se dio, por así describirlo, una demostración del más alto nivel político y de conciencia, de lo que somos y lo que ser Afrodescendientes, en el sentido político del discurso.

Hoy día, en las agendas del sistema multilateral las y los afrodescendientes forman partes de las discusiones de los gobiernos para la implementación de políticas públicas que se conviertan en calidad de vida.

En Durban, por primera vez en la historia:

  • Se reconoció el colonialismo, la trata y la esclavitud como crímenes de lesa humanidad.  Partiendo de allí :
  • Se logró la creación del grupo de trabajo de las Naciones Unidas en Ginebra, para los  africanos y los afrodescendientes.
  • La designación de un relator especial sobre los derechos humanos para los afrodescendientes.
  • Otro relator especial para  los afrodescendientes en la región de las Américas y el Caribe.
  • Los talleres sobre derechos humanos para las y los afrodescendientes.
  • El decenio para las y los afrodescendientes 2015-2024.
  • El foro especial para las y los afrodescendientes


Y por último:

El día internacional de las y los afrodescendientes todos los 31 de agosto de cada año. Estos significativos e importantes avances en materia de derechos humanos son el resultado de la conferencia de Durban para el reconocimiento de las y los afrodescendientes a lo interno de los gobiernos y estados partes del sistema de las naciones unidas.

Muy a pesar de que los actos terroristas acaecidos el 11 de septiembre del año 2001 contra las torres gemelas en la ciudad de New York, empañaron los logros políticos en materia de derechos humanos y los acuerdos alcanzados obtenidos y manifestados tanto en el Proyecto de Declaración y el Plan de Acción de Durban por los movimientos sociales en esta tercera conferencia mundial, la causa se mantiene en pie tanto en la demanda como en las conquistas.

Lo antes expuesto, el largo camino recorrido y el que se tiene por recorrer, es de exhortar a los gobiernos en estos inicios de siglo:

A reparar y resarcir la deuda histórica que tienen con las y los africanos y sus descendientes, como víctimas del colonialismo, la esclavitud y la trata del comercio europeo.

A poner en marcha el Plan de Acción de Durban, quen cumple 20 años llamando a la conciencia de los pueblos y sus gobiernos, dada la vigencia del racismo, la discriminación racial y las groseras y odiosas desigualdades sociales que aún la acompañan, de manera insoslayable contra los afrodescendientes y los pueblos originarios de parte del neocolonialismo. Prueba de ello las masacres y asesinatos contra afros e indígenas en Colombia, la brutalidad racial policial contra los afros en Estados Unidos, la violación sistemática de los derechos a las tierras a los pueblos originarios de Brasil, el “silenciado” asesinato del presidente de Haití en el ejercicio de sus funciones por un grupo de mercenarios en supuesta complicidad con el gobierno colombiano, amén de la deuda histórica de Francia con este país hermano, y por último, el bloqueo criminal y genocida contra Venezuela donde los más vulnerables y afectados son los pueblos y comunidades afros, y pueblos originarios, entre otros grupos sociales de la que hacen vida en la región.

En espera que la justicia histórica nos alcance a todos y ordene lo que resta por ordenar cumplimentando este propósito de aquellos que hemos sostenido el compromiso que sellamos en Durban al exponer nuestras causas y explicitar nuestras luchas y demandas.

Por Jorge Guerrero Veloz 

Investigador militante del Movimiento Afrovenezolano y diplomático venezolano

Fuente: Rebelión

Asamblea Nacional declara el 31 de agosto como Día Nacional de los Afrodescendientes

La Asamblea Nacional declaró el miércoles 31 de Agosto, Día Nacional de los Afrodescendientes en sesión extraordinaria presidida por su presidente Jorge Rodríguez. 

El acuerdo fue propuesto por la diputada, Demetria Monasterio Vásquez, quien explicó que este acto reconoce la lucha de todos los afrodescendientes venezolanos, e insta al estudio para erradicar toda forma de discriminación racial.

Fue el 28 de diciembre de 2020 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución para proclamar el 31 de agosto como el Día Internacional de las Personas Afrodescendientes.

Para nadie es un secreto que el pueblo afrovenezolano, en estos 20 años, ha obtenido muchos más logros en el campo de su reconocimiento como parte constitutiva de la venezolanidad que los que tuvo en más de 500 años.

Dijo que “pasamos la primera mitad del siglo XX luchando para que se nos reconociera como parte importante de esta sociedad, para que se valoren todos nuestros aportes a la formación de esta República, basta solo leer a la intelectualidad venezolana de la primera mitad del siglo XX, para ver como se expresaban del pueblo afrovenezolano”.

También reflexionó acerca de lo sucedido en la última mitad del siglo XX, como resultado del trabajo de movimiento social afrodescendiente, si bien ha recogido el legado de los que nos antecedieron en esta lucha, se ha dado  el salto político, no solo al reconocimiento y manifestaciones culturales, sino además de reconocer al afrodescendiente como parte de una clase como pueblo luchador para que en estos últimos años se asuma y se acepte que en Venezuela hay discriminación racial.

Finalmente, expresó Monasterio que “Chávez con su capacidad de escucha nos oyó, nos entendió y asumió junto con el pueblo indígena al pueblo afrodescendiente, no por casualidad la oligarquía lo llamaba zambo, una manera de decirle que no era blanco y, si uno está parado en sus dos pies y con la cabeza bien puesta sabe que no se debe avergonzar sino más bien sentirse orgulloso de serlo”.

Fuente: VTV

Foros sobre varios temas en celebración día de los afrodescendientes

La celebración de este día busca fomentar el respeto de los derechos humanos y libertades fundamentales de los afrodescendientes

Autoridades mundiales y locales analizarán hoy los desafíos y oportunidades a priorizar en los compromisos con los afrodescendientes, durante la segunda jornada en Costa Rica de la primera celebración del día internacional de esa población.

Esos compromisos fueron asumidos en la proclamación del Decenio Internacional de los Afrodescendientes, en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, en la Declaración y el Programa de Acción de Durban, en el Consenso de Montevideo, en la Declaración de San José y en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, recordaron sus oganizadores.

Poco antes realizarán el foro inaugural de la conmemoración del Día Internacional de las Personas Afrodescendientes, con el lema Acelerar la implementación de los compromisos internacionales para promover los derechos de esa población para su reconocimiento, justicia y desarrollo.

Las palabras introductorias serán de la vicepresidenta de Costa Rica, Epsy Campbell, y del director regional para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa), Harold Robinson, y la participación de Dorothy Davis, Congressional Black Caucus Institute y Representante de la Global African Diaspora Initiative ante Naciones Unidas.

La conmemoración del primer Día Internacional de las Personas Afrodescendientes, que se realizará de forma bimodal -presencial/virtual-, comenzó anoche en Costa Rica con una actividad político-cultural en el capitalino Teatro Nacional.

La celebración de este día por primera vez busca fomentar el respeto de sus derechos humanos y libertades fundamentales, contribuir a la eliminación de todas las formas de discriminación contra los afrodescendientes y promocionar la diversidad de la herencia y las contribuciones extraordinarias de la Diáspora Africana.

Al acto inaugural del festejo, que se extenderá hasta el sábado venidero en San José y Cahuita (provincia de Limón) asistieron el presidente Carlos Alvarado, Campbell y Robinson.

El mandatario tico calificó de incalculable el valor que la cultura afrodescendiente ha dado a la nación, por eso es justo y necesario reconocer los esfuerzos incansables de esas mujeres y hombres que desafiaron la historia, las leyes y la injusticia, por obtener primero su libertad, y segundo, porque se reconocieran sus derechos igual que los de todos.

Nuestro compromiso es devolver esa deuda histórica, pero no solo durante la conmemoración, sino con acciones que transciendan festividades, resaltó Alvarado.

Durante la velada cultural presentaron la canción Vengo de una tierra, una exaltación de la afrodescendencia en toda su diversidad.

Fuente: Prensa Latina

2021: Por primera vez se celebra El Día Internacional de los Afrodescendientes

En el año 2021 se celebra por primera vez el 31 de agosto el Día Internacional de los Afrodescendientes, en homenaje a las contribuciones de la diáspora africana alrededor del mundo, así como sensibilizar a la población acerca de la necesidad de eliminar las formas de discriminación contra los afrodescendientes.

La creación de esta efeméride fue presentada por Costa Rica, copatrocinada por 52 países miembros para su aprobación en Asamblea General de las Naciones Unidas.

Esta declaración se genera en el marco del centésimo aniversario de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Negros del Mundo, mediante la cual se reconoció el 31 de agosto como día para celebrar las contribuciones de los afrodescendientes y las diásporas alrededor del mundo.

Con ello se quiere reafirmar la libertad e igualdad de derechos, reconociendo su potencial de contribución al desarrollo y bienestar de la sociedad.

Decenio Internacional de los Afrodescendientes: un antecedente esencial

Uno de los principales antecedentes de la creación de esta efeméride lo constituye el Decenio Internacional de los Afrodescendientes, proclamado en el año 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Esta proclamación se centra en la protección de los derechos de las personas de ascendencia africana, así como en el reconocimiento de sus aportaciones y la preservación de su patrimonio cultural.

A pesar de haber alcanzado algunos progresos en los ámbitos legislativo, normativo e institucional, siguen manifestándose diversas formas de discriminación racial, marginación y exclusión, evidenciado en desigualdades estructurales en materia de derechos humanos.

Por otra parte, la pandemia por COVID-19 ha impulsado la necesidad de abordar las desigualdades y el racismo sistemático en materia de salud, un derecho humano fundamental para todos.

Libros sobre los afrodescendientes

En esta sección recomendamos algunos títulos de libros y novelas de escritores que analiza situaciones, posturas y vivencias de la población afrodescendiente:

  • Ser Mujer Negra en España (Autora: Desireé Bela-Lobedde. Año: 2021): la autora cuenta sus vivencias como mujer de color en España. Una lectura esencial para entender el racismo y tomar conciencia sobre ello.
  • Afrodescendientes y la Matriz de la desigualdad social en América Latina: retos para la inclusión (Autor: CEPAL. Año: 2020): brinda información actualizada sobre las condiciones de vida de las personas afrodescendientes en América Latina en diversos ámbitos de desarrollo, en el marco de profundas desigualdades estructurales.
  • El Color de la Justicia: la nueva segregación racial en Estados Unidos (Autora: Michelle Alexander. Año: 2017): esta escritora y jurista afroamericana describe la disparidad racial existente en el castigo penal en Estados Unidos.
  • Rotundamente Negra y otros Poemas (Autora: Shirley Campbell Barr. Año: 2013): un poemario con textos paradigmáticos, emotivos y significativos sobre la mujer afrodescendiente.
  • Aportes del Pueblo Afrodescendiente: la historia oculta de América Latina (Autora: Elvia Duque Castillo. Año: 2013): muestra información biográfica de los principales personajes póstumos del pueblo afrodescendiente de América Latina.
  • Las Negras (Autora: Yolanda Arrollo Pizarro. Año: 2012): cuenta la historia de tres esclavas, quienes cansadas de la esclavitud y de las restricciones a la libertad trasgredieron, infringieron y quebrantaron el orden.

Fuente: Noticias Barquisimeto

Las Reparaciones de la CARICOM: una expresión del cimarronaje en el Caribe

Por Meyby Ugueto-Ponce

Maroon, marron, son voces inglesas y francesas respectivamente que provienen de la palabra en castellano cimarrón. Esta última se usaba al principio de la colonia para llamar al ganado vacuno que se escapaba de las plantaciones en la isla La Española (hoy Haití y República Dominicana). Poco se menciona que luego fue usada para llamar a la población indígena esclavizada que huía del yugo español; pero sí se sabe de su asociación con la población negra esclavizada que se fugaba hacia los montes y serranías, para estar fuera del alcance las unidades carcelarias monoproductoras de haciendas, plantaciones, hatos, ingenios, etc. Ya para finales de 1530 la palabra cimarrón era usada principalmente para hacer referencia a estas autoliberaciones, individuales o colectivas, que agenciaban africanas, africanos y sus descendientes. Para esta fecha la palabra cimarrón ya llevaba asociada las connotaciones de “fiereza”, “salvaje” e “inquebrantable” por parte de los colonos europeos (Price, 1981).

El cimarronaje como proceso, ha sido tomado como bandera de activistas e intelectuales de la causa afrodescendiente en toda la región, para hacer una propuesta filosófica-existencial y antirracista de la diáspora africana en las Américas, contraria al imaginario de “salvaje” que se asoció a esta palabra. En Brasil, Abdias do Nascimento (Do Nascimento, Abdias, 1980) fue uno de sus primeros exponentes; en Venezuela contamos con los aportes de Jesús “Chucho” García (García, 2006), en Ecuador a Edison León, entre muchos otros y otras, quienes han aportado sus reflexiones intelectuales y militantes para construir conocimiento (episteme) desde lo afro para lo afro.

Caracterizo los procesos de cimarronaje como una insistencia de la población africana y sus descendientes de reafirmar su identidad. Los cumbes, rochelas, manieles, palenques y quilombos constituyeron, entre otras, formas de “existir” en la sociedad colonial; fueron una forma de “estar” y de “retar” la subalternización; y, sobre todo, fueron un proyecto sociopolítico alternativo y propio, orientado a rehacer sus vidas de forma colectivamente digna y amorosa. El sentido ontológico, es decir la búsqueda del “ser”, que posee la decisión de huida es fundamental para esta “episteme de la existencia”, dado que se orientó hacia la conformación de espacios colectivos de libertad, heterogéneos y relativamente autónomos del sistema opresor.

Esta tesis nos permite comprender al cimarronaje más allá de sólo una respuesta a la no adaptación del tutelaje del amo, más allá de la muy extendida idea que alude a la imposibilidad de los fugados a seguir las normas de la autoridad, más allá de ver la huida como una acción irracional de ruptura para aislarse en montañas y selvas; sostengo que el cumbe, por el contrario, fue un lugar para existir, construir, planificar, crear, incluir, dignificar, y sobre todo para amar… Los estudios hasta ahora realizados permiten trascender la limitada idea de que fue un espacio sólo para el pillaje, un espacio para amasijo del resentimiento y la venganza; ideas que lamentablemente han sido asociadas a este espacio de libertad y que han calado sobre todo en el imaginario colectivo.

Es por eso que creo que la mirada heurística (desde la investigación) debe centrarse en cómo los africanos y sus descendientes lograron tener la “consciencia” de que el propio sistema esclavista presentaba distintos modos de vivenciarlo, según la decisión del europeo en cuanto al uso del esclavizado como mercancía, según la situación del esclavizado y según la decisión que tomara este ante la situación. El cimarronaje fue uno de esos tantos modos de vivenciar y resistirse a la esclavitud y, al mismo tiempo, una de las formas de reconstruir y dignificar la vida de las y los afrodescendientes.

Las Reparaciones. Una expresión del cimarronaje.

“Me descubro un día en el mundo y me reconozco un solo derecho: Exigir del otro un comportamiento humano (…) Debo acordarme, a cada momento que el verdadero salto consiste en introducir la invención en la existencia”(Fanon, Frantz,1974).

Estos mismos objetivos que otrora fueron la base del cimarronaje, continuaron y han continuado en la vida de la población descendiente de africanas y africanos en América y el Caribe a propósito de reconstruir sus vidas. Se presenta de diversas y múltiples maneras, a pequeña escala, mediana y, como es el caso de Las Reparaciones, a escalas realmente inclusivas de toda la diáspora.

Las reparaciones se refieren a la demanda global que hicieran inicialmente 15 países integrantes de la Comunidad del Caribe y Mercado Común (CARICOM) desde el año 2013 en la isla de San Vicente y las Granadinas, organizados en la Comisión de Reparación CARICOM para hacer un llamado a la justicia ante el genocidio cometido por las naciones europeas imperialistas de Alemania, Bélgica, Gran Bretaña, España, Francia, Países Bajos, y Portugal, a África y a América, durante el comercio triangular y el sistema esclavista.

La colectivización que hicieran Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, Guyana, Jamaica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, las Bahamas, Dominica, Granada, Haití, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, así como Trinidad y Tobago, en un inicio, y la incorporación de países del continente, como Venezuela (2018), de la necesidad de unir esfuerzos en la búsqueda de visibilización de este crimen de lesa humanidad, nos habla de la necesidad de seguir la reconstitución del ser, de la dignificación como personas, pero sobre todo, es una declaración de identidad política de la diáspora, en un mundo en crisis por las fuerzas renovadas del capitalismo y la homogeneización.

Esta exigencia se concentró en el llamado Programa de Justicia Reparatoria del Caribe (CRJP por sus siglas en inglés), con la aprobación inicial de 14 Estados de forma unánime el 10 de marzo de 2013. A través de un decálogo de claros argumentos, el programa exige 1) disculpa moral pública a los gobiernos europeos, por el atroz hecho de haber agenciado la trata trasatlántica y la esclavitud; 2) un programa de repatriación de quienes lo necesiten ya que la trata constituyó el mayor ejemplo de migración forzada que ha sufrido la humanidad; 3) un programa de desarrollo para poblaciones indígenas americanas; no puede entenderse el genocidio sin su concomitante apropiación de tierras; 4) la creación de espacios culturales y científicos para la investigación y la construcción de una narrativa reivindicativa de la diáspora con las mismas oportunidades para la población afrodiaspórica; 5) resarcir la deuda en materia de salud de las poblaciones descendientes de africanos, dado el sostenido ambiente de aniquilamiento y stress al que estuvieron sometidos por siglos; enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión, entre otras, deben reconocerse consecuencia de este crimen; 6) participación en la alfabetización de afrodescendientes, a causa de la desatención en la que quedaron sometidos luego de los procesos abolicionistas y de independencia; 7) la construcción de un programa de reconstrucción de conocimientos sobre África, dado el desarraigo del continente madre y la invisibilización de saberes producidos por la diáspora; 8) un plan de rehabilitación psicológica que tome en cuenta, para su superación, la deshumanización a la cual fue sometida la diáspora y la institucionalización de estos mecanismos en todos los ámbitos de la sociedad; 9) un mecanismo para la transferencia de tecnología, considerando que Europa ha alcanzado el estado económico en el que se encuentra, acumulando riquezas a partir de la desposesión de cuerpos e intelecto afrodescendientes, así como de los recursos de la tierra; y 10) la revisión de la cancelación de la deuda externa; sin una verdadera revisión de las continuidades coloniales y su exterminio, el ciclo del endeudamiento no se acabará. Europa debe estar consciente de su responsabilidad en el sostenimiento del gasto público de problemas sociales ocasionados por la colonización.

El carácter unionista de las Reparaciones es un elemento a resaltar en tanto trasciende la lógica colonial de la fragmentación de la que hemos sido víctimas. Fragmentación en el lenguaje, en la familia, en las fronteras, en lo político administrativo, etc. Y atiende la importancia de reconocer la diversidad como una característica de la Cuenca, pero que posee aún un enemigo común, el colonialismo, el neocolonialismo y el imperialismo. Carácter este derivado de la práctica cimarrona constitutiva de la diáspora.

Césaire nos lo recuerda,

“Es cierto que nosotros construimos una comunidad, pero una comunidad de un tipo muy particular, reconocible en lo que es, en lo que ha sido, reconocible en todo caso en que ella se ha construido en comunidad: en primer lugar, una comunidad de opresión experimentada, una comunidad de exclusión impuesta, una comunidad de profunda discriminación. Por supuesto, y ello va en su honor, comunidad también de resistencia continua, de lucha obstinada por la libertad y de indomable esperanza”(Césaire, 2006).

El cimarronaje tiene sobre todo eso, esperanza y dignidad, las que inspiraron a Witinila a tomar la decisión de cesar la humillación que sufría, con su huida; esas que hoy nos siguen impulsando a encontrar la libertad de forma hermanada en la diáspora. Para ello, el cimarronaje como episteme, tiene mucho que decir y aportar en un diálogo que debe plantearse entre iguales, no desde pretendidas ayudas u apoyos humanitarios, que producen amnesia de la deuda histórica que nos corresponde. Aún falta mucho por deconstruir, reconstruir y construir. Las nuevas claves para ello, aquellas que trasciendan los códigos de muerte del capitalismo y el racismo, se encuentran en esta filosofía de la existencia y la dignidad que construyó y sigue haciéndolo, la diáspora africana en las Américas.

Referencias Bibliográficas

Césaire, A. (2006). Discurso sobre el Colonialismo. Ekal Ediciones.

Do Nascimento, Abdias. (1980). O Quilombismo. Documentos de uma militância pan-africanista. Editora Vozes Ltda.

Fanon, Frantz. (1974). Piel Negra, Mascaras Blancas. Schapire Editor S.R.L.

García, J. C. (2006). Caribeñidad: Afroespiritualidad y Afroepistemología. El Perro y la Rana.

García, J. C. De la Pedagogía del Racismo a la Pedagogía del Cimarronaje.

Price, R. (1981). Sociedades Cimarronas. Siglo XXI América Nuestra.

Turbante, no moño, ni cintillo, ni adorno. Turbante

Este símbolo de resistencia, identidad y de la diáspora africana en el mundo ha ganado visibilidad tras el triunfo de tres atletas afrodescendientes ecuatorianas en Tokio 2020. Es importante decir qué es y lo que representa para la negritud.

Gracias a que las campeonas olímpicas Neisi Dajomes, Tamara Salazar y Angie Palacios llevaron turbantes en sus cabellera cuando ganaron sus medallas y diplomas en Tokio 2020, este símbolo de la identidad y resistencia de los pueblos afrodescendientes ha ganado nueva visibilidad. Pese a la mediatización y viralización de este símbolo ancestral, se ha generado una nueva forma de negación e invisibilización, pues en medios de comunicación y en redes sociales se han referido al mismo como ‘cintillo’, ‘lazo’, ‘pañoleta’, ‘adorno’. Se lo ha reducido a un mero accesorio de moda, incurriendo además en lo que se denomina apropiación cultural. Pocos se han preguntado qué es y lo que significa, para la negritud, un turbante.

Valga la oportunidad que nos brinda a las mujeres negras, afroecuatorianas y afrodescendientes esta exposición mediática momentánea (que sin duda con el pasar de los días se irá diluyendo). Es importante y debemos aprovechar para que en los medios de comunicación se hable de estos temas que pueden parecer superficiales pero que, para nosotras, descendientes de la africanidad, nietas de mujeres y hombres esclavizados, tiene una singular importancia: nuestro cuerpo, nuestros cabellos, nuestros símbolos ancestrales nos permiten generar reflexiones y debates sobre el racismo, el empoderamiento y la identidad.

Y es que ya sea afro, rizado, trenzado o con el uso de turbantes, la apariencia del cabello natural africano y su simbología, siempre ha sido cuestionada. Incluso, ha sido rechazada por parte de un orden social cuya hegemonía se basa en una supuesta superioridad étnico-cultural, donde en la cúspide están las referencias blanco europeas de belleza y en su base, lo antónimo, la negritud.

El turbante, ese es su nombre, al igual que el uso de nuestro cabello natural, para las mujeres afrodescendientes son símbolo de resistencia, porque por siglos ha servido como una forma sutil de blanqueamiento y negación. Durante la esclavitud, las mujeres negras —consideradas calientes, amorales, sensuales— eran obligadas a usarlo para ocultar sus llamativos cabellos que cautivaban a los hombres. Luego se resignificó al turbante: dejó de ser un instrumento de sumisión, de servidumbre, u ocultamiento.

Para los grupos sociales y civilizaciones que existían en África Subsahariana, históricamente negadas desde la época de la colonización americana y la esclavización africana, cada manifestación capilar, incluido el uso del turbante, representaba el estatus social, religión, edad, diferenciación entre tribus, jerarquía —incluso, del estado civil. Estas formas no verbales de comunicación aún persisten, no solo en África, sino en otros países y culturas donde la diáspora se asentó. Entre ellos, por supuesto, el Ecuador.

Muchas de las mujeres negras que fueron arrancadas de la madre África y esclavizadas en las colonias americanas, no se sometieron. Se organizaron y buscaron la libertad a riesgo de perder su vida en el intento. El cabello y los turbantes de esas mujeres rebeldes fueron de vital importancia en su lucha así como lo describe Eduardo Galeano en su cuento Paramaribo: ellas llevan su vida en el pelo:

“Antes de escapar, las esclavas roban granos de arroz y de maíz, pepitas de trigo, frijoles y semillas de calabaza. Sus enormes cabelleras hacen de graneros. Cuando llegan a los refugios abiertos en la jungla, las mujeres sacuden sus cabezas y fecundan, así, la tierra libre”. 

Así lograron subsistir, cimarronear, cultivar los palenques y abrir el camino hacia la libertad.

Ahora, para las mujeres negras, afrodescendientes y de la diáspora, el turbante es símbolo tangible de identidad, de una lucha permanente, de una postura política y de una cosmovisión. Es una forma de gritarle al mundo que existimos, que pensamos, que sentimos, que nos reconocemos mujeres descendientes de la africanidad.

El uso del turbante, de las trenzas, del cabello afro natural es una respuesta simbólica antirracista, desde la dignidad, visibilizando, reivindicando y empoderando a la mujer negra, reconociendo la existencia y legitimidad de otras formas de belleza  e independizándonos de los esquemas tradicionales excluyentes.

Asumirnos mujeres negras es una ruptura contra el sistema que se alimenta del racismo, el machismo y el sexismo. Es un contradiscurso a lo que por siglos se legitimó respecto de la negritud: a esa negación sistemática, a la hipersexualización y cosificación de nuestros cuerpos, a la deshumanización: durante la esclavización, por siglos la Iglesia Católica aseguró que las y los negros éramos poco menos que humanos, carecíamos de alma y estábamos a la par de los animales de carga. A ese racismo tan vigente y tan dañino que busca callarnos, someternos y aniquilarnos. 

Cuando vivimos experiencias excluyentes por parte del Estado, cuando se nos niega o condiciona el uso de símbolos propios de nuestra identidad étnico-cultural, se nos rechaza por nuestra herencia africana —ese es el racismo estructural. Por ejemplo: en 2013 pretendí renovar mi cédula de ciudadanía usando un vistoso turbante rojo pero el Registro Civil me lo negó, materializando ese racismo, esa negación. Fue una ramplona vulneración de mi derecho constitucional a la identidad, aduciendo que yo era quiteña de nacimiento, cuestionando mi origen étnico por no haber nacido en territorio ancestral afroecuatoriano (como Esmeraldas o el Valle del Chota) y limitándome el pleno goce de mis garantías constitucionales, de mi autoreconocimiento y afirmación.

En 2019 nuevamente el aparataje estatal incurrió en la misma práctica. Esta vez fue mi mamá quien impotente debió retirarse el turbante para ser fotografiada en su cédula de ciudadanía. Ella tenía 64 años y sobre sus hombros, toda una vida de exclusión. Es solo que en esta ocasión que mi reclamo sí hizo eco. El mismo día, tras escribir la experiencia en Twitter, recibí una llamada del Registro Civil, se disculparon por lo que llamaron un “incidente”, y para reparar la vulneración enviaron, al siguiente día, una brigada para cedular a mi mamá con su turbante. 

Si bien sentí satisfacción por la reivindicación, no deja de doler, de indignar, el saberte ciudadana de último orden en un país cuya Constitución establece y garantiza el respeto a la diversidad étnica, mientras en la práctica sucede todo lo contrario: persisten esas prácticas violentas de ocultamiento y negación. 

Ojalá que esta vez, que tres mujeres ecuatorianas emocionaron y llenaron de orgullo a todo el Ecuador, persista el discurso de identidad y unidad nacional. Ojalá cuando pase este boom olímpico y ‘turbantero’ nos quede el respeto hacia el otro: el indígena, el campesino, el rural, el afrodescendiente, las mujeres, los deportistas, las y los ecuatorianos.

Fuente: Rebelión

Afrodescendientes en las Américas

Afrodescendientes en las Américas. Trayectorias sociales e identitarias es un texto que recoge una serie de investigaciones sobre diferentes aspectos relativos a la afrodescendencia en nuestro continente.

A través de sus páginas podrá encontrar escritos referidos a identidad cultural, identidad ritual, asimilación, multiculturalismo, mestizaje, conflictos territoriales y territorialidad negra, memoria de esclavitud y polémica sobre las reparaciones, los discursos de la etnicidad y la militancia, entre muchos otros.

También ofrece un balance de las conclusiones de la III Conferencia Mundial de la ONU contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas de intolerancia relacionadas y sus implicaciones para el movimiento social afrocolombiano.

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Más allá del decenio de los pueblos afrodescendientes

Este libro, según asevera su autor, plantea la tesis de que “la situación de clandestinización de la Diáspora Africana exige arqueologías colectivas y urgentes, ancladas en rutas hechas en la contramano del proceso colonial. En términos concretos, se trata de una propuesta metodológica en donde lo más urgente es conocer y poner fuerza en las voces clandestinizadas para generar acciones anticoloniales”.

Consta de cuatro partes a través de las cuales diferentes autores presentan sus investigaciones y aportes acerca de temas inherentes a la afrodescendencia.

• Primera parte: Afro-epistemologías

• Segunda parte: Afro-feminismos en clave descolonial

• Tercera parte: Movimientos afro-descendientes

• Cuarta parte: Anexos (resoluciones, declaraciones y conferencias)

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Aproximación ideológica sobre lo afrovenezolano en la historiografía venezolana: Una mirada antropológica

Este documento de la Licenciada en Psicología Social Comunitaria, Meyby Ugueto Ponce, forma parte de la Colección Difusión promovida por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura con el objetivo de socializar el conocimiento histórico a través de la masificación de diversos textos de diferentes índoles y con ello fortalecer el proceso de democratización real de la memoria nacional y dar continuidad al proceso de inclusión a partir de la divulgación de nuestra memoria histórica.

Afroamiga comparte este trabajo como un aporte al conocimiento, divulgación y estudio de los temas inherentes a la afrodescencia y con ello reforzar la idea de que la historia es fundamental para el fortalecimiento de nuestra identidad.

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